Terremoto en Venezuela

Duchas portátiles y de emergencia: dignificar la higiene tras el terremoto

Luego del 24 de junio la realidad de muchos venezolanos cambió y las prioridades comenzaron a ser otras. María José Barrios, una joven que no es ingeniera ni arquitecta, sino solo "una persona con mucha creatividad" decidió construir y donar algo útil y necesario: duchas de emergencia

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Las duchas de emergencia ubicadas en Mare Abajo

Después del terremoto, lo único que María José Barrios pensaba era que quería ayudar a los damnificados, pero no sabía en qué área faltaban manos. Veía por redes sociales cómo los centros de acopio estaban repletos de ropa y más. Y el instinto le dijo que “debía conseguir soluciones”.

Los primeros días, después de los sismos, recibió a damnificados en su casa para que pudieran asearse, pero el sentido de privacidad se perdía. Así que a su mente llegó una idea: crear un primer prototipo de las duchas portátiles.

«Hace muchos años viajé a Isla La Tortuga y como allí no se pueden construir cosas, los baños eran carpas vestidores. Había unas para duchas y unas para baños. Yo recordé eso y dije: ‘Podemos replicarlo’«, comenta.

Este primer sistema se hizo solo para equipos de rescate, incluso el equipo del perro rescatista Tsunami tiene una, y se basó solamente en la bolsa solar y la carpa vestidor, pero los rescatistas le explicaron a María que la bolsa era incómoda porque no había cómo sostenerla. Consultó con la IA, con amigos y en redes sociales y así creó una estructura de PVC para guindar la bolsa y que por gravedad el agua cayera sobre la persona.

El acceso al agua también fue un problema al inicio, pero la mayoría de los rescatistas le explicaron que contaban con su propio tanque de agua porque la misma población lo donó y una red de cisternas se encargan de llenarlos. Cuando alguien no tiene, ella hace el esfuerzo de donarles uno.

“Es muy rudimentario”, dice sobre cómo en la ducha portátil se usa para otras necesidades. «Se pone un tobo, se pone una tapa de inodoro para que te puedas sentar en ese tobo y se coloca normalmente bolsas a la que se le pone cal. Haces tus necesidades y luego, eso se bota. También hay inodoros portátiles que se pueden colocar dentro de la carpa y luego, se vacía», explica. Sin embargo, la joven dice que ella no está trabajando ese sistema, ya que depositar los desechos es algo un poco más complicado.

Hasta la fecha, María José cuenta más de 10 duchas portátiles entregadas.

Duchas de emergencia: un segundo proyecto que será temporal

Ahora que hay menos equipos de rescate, Barrios decidió migrar al segundo proyecto: las duchas de emergencia. Unos módulos o cubículos temporales para que los damnificados se pueden asear en un espacio totalmente privado y seguro.

María, guiada por organismos internacionales que también están construyendo estas duchas, instaló unos cubículos en Naiguatá y cuatro cubículos en Mare Abajo en La Guaira. «Estos cuatro cubículos atienden una comunidad de 300 personas. La idea es replicarlo en muchos más lugares«, afirma.

De acuerdo con Barrios, a diferencia de las portátiles, las duchas de emergencia son mucho más fáciles de entregar. Si bien toma un poco más de tiempo construirlas, con las primeras debe «contactar a los rescatistas, verificar que estén acá y enseñarles cómo se arma la estructura».

En este caso, este prototipo funciona con un tanque de agua, pero la joven asegura que esa es una labor de la que se encargan las instituciones internacionales específicamente y que forma parte de los programas WASH (Agua, Saneamiento e Higiene por sus siglas en inglés). Estos programas, promovidos por organizaciones como Unicef y la OMS garantizan soluciones para que la población tenga acceso al agua de forma segura, que puedan asearse y que los desechos lleguen a un buen lugar. María, sin saberlo, estaba aplicando esta metodología.

El objetivo de estas duchas es que «la gente no entre en las edificaciones a poder asearse», algo que, según Barrios, está pasando mucho. Aunque su hogar no es habitable, muchas personas prefieren entrar, asearse y luego, salir, pero “no sabes si cuando te estés bañando haya una réplica o la estructura está tan débil que puede colapsar encima de ti”, menciona.

Con respecto a los baños de inodoro, María comenta que las instituciones, que cuentan con los permisos de la Alcaldía y la gobernación de La Guaira, están instalando baños portátiles.

La construcción de los cubículos de las duchas de emergencia en Mare Abajo
Fotografía: Ricardo Bracho

Cómo apoyar esta labor

Barrios asegura que es importante continuar con esta labor, ya que se están presentando ciertas condiciones y síntomas en los damnificados que están relacionados a la falta de higiene. «A los niños se les están viendo llagas en la boca porque no tienen como lavarse las manos» explica. «Bañándote ayudas a que la aparición y presencia de enfermedades se apacigüe un poco».

Como factor fundamental, se encuentra lavar la ropa. “Te bañas, te limpias, pero te pones ropa sucia”, dice la joven. Por ello, muchas personas se bañan y aprovechan de lavar sus prendas, lo que es importante ya que puede prevenir más enfermedades.

En el caso de querer donar insumos, María recomienda incluir: kits de higiene (champú, jabón líquido), toallas, cholas, cepillos y jabón de panela para lavar ropa.

Si prefieres donar dinero, en la biografía de su perfil de Instagram: @maribarriosb se encuentra un GoFundMe para que aquellos que están fuera de Venezuela puedan colaborar con su labor. También hay un enlace que lleva a un landing page en el que María colocó sus datos de pago móvil a una cuenta venezolana y las facturas y reportes de todos los insumos que está comprando. Aun así, sostiene que en su cuenta de Instagram constantemente está publicando lo que hará y lo qué necesita cada comunidad.

María José Barrios continuará haciendo esta labor “hasta que sea necesario o hasta que se me acaben los recursos. Todo lo que yo estoy haciendo funciona con las donaciones que nos han hecho las personas”.

María José Barrios en La Guaira en la instalación de unas duchas de emergencia
Fotografía: Ricardo Bracho
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