La cotorra margariteña sobrevive pero necesita un guayacán que también está en peligro
El Guaiacum officinale, árbol emblemático de Nueva Esparta por decreto, abunda en avenidas y urbanizaciones que no son sus espacios naturales, pero es escaso y vulnerable en su hábitat de germinación y crecimiento, en la aridez del bosque seco de Macanao, al norte de Margarita. La ONG Provita lleva adelante con las comunidades el necesario proyecto de restauración de la especie
Numerosos programas dirigidos a la sostenibilidad de los ecosistemas, impulsados por iniciativas no gubernamentales de la sociedad civil y por organizaciones de gestiòn pública y privada, persisten frente a la amenaza depredadora tanto del cambio climático como de la actividad humana. En Venezuela destaca es clave la acción de la ONG Provita en la isla de Margarita, donde está en desarrollo el Proyecto de restauración para salvar especies icónicas en la Península de Macanao.
Lo más reciente en relación con tal proyecto se orienta hacia la preservación de la flora, específicamente el guayacán por ser el Árbol Regional de Nueva Esparta por decreto ejecutivo local que data de 1990. Cabe precisar que esta iniciativa de los equipos de Provita, también definido como protocolo de restauración, se origina por una fusión misionera en el programa de conservación de la cotorra margariteña (cotorra cabeciamarilla- amazona barbadensis)
La pregunta que nos compete es cuál es el vínculo entre ambas iniciativas de preservación de flora y fauna; y la precisión es que la cotorra margariteña, además de estar amenazada por la extracción y por la pérdida de hábitat, requiere del guayacán, especie del bosque seco de Macanao, escasa en adversas condiciones de aridez para su reproducción y crecimiento, y en cuyos troncos se forman las cavidades que esta ave necesita para anidar y proteger sus pichones.
Resguardo de crías
La explicación la hace la bióloga Bibiana Sucre, directora ejecutiva de la ONG ambientalista Provita, quien detalla a El Estímulo que este proyecto de salvación de especies arbóreas, desde sus inicios, está vinculado al programa de conservación de la cotorra margariteña, especie en peligro, ya que su naturaleza la lleva a buscar árboles altos en las quebradas de bosque seco, como el guayacán, e incluso el araguaney y el “palosano”. Todas hacen vida en hábitats áridos, por lo que son escasos y de crecimiento lento como para tener en sus troncos las cavidades adecuadas para la formación de nidos.
Al guayacán sele puede ver con frecuencia en avenidas y urbanizaciones de la isla que no son sus espacios naturales, mientras que sí es escaso, vulnerable y en peligro en su hábitat de nacimiento y crecimiento, en la aridez del bosque seco de Macanao.
«Cabesiamarilla» en salvación
En la información que detalla la directora ejecutiva de Provita, ganadora del Premio Líder Social IESA Alumni 2024, se evidencia la relación del protocolo de restauración del guayacán con todo el proceso dirigido a evitar la extinción de la cotorra que se viene trabajando desde hace tres décadas.
Según Provita, para 1989 ya se agudizaba el proceso de extinción de esta especie en la entidad insular y se inicia la progresiva labor de concientización y participación de comunidades de la Península de Macanao para aislar la acción depredadora enlos nidos y la captura de las crías.
Investigaciones de avistamiento registraron entonces cerca de 600 ejemplares en condición silvestre. Para mediados de 2022, fueron detectados al menos 2.000 ejemplares en la creada área de la reserva en vida silvestre de la cotorra margariteña. Para ese año se aspiraba a superar la cifra de volantones alcanzada en 2021 de 200 ejemplares.
Sin embargo, ara septiembre de 2024, con una población de ejemplares que se mantiene en al menos 2.000, Provita anunció que ha protegido e incorporado 222 volantones (pichones que logran salir del nido), “reafirmando así su firme compromiso con la preservación de esta especie amenazada” y, aún, en la categoría en extinción.
En este contexto se llega a este Proyecto de restauración que se focaliza en el guayacán, árbol que principalmente es el natural resguardo en nidos de las posturas que incubadas darán vida a las pichonas de la “cabeciamarilla”.
En Provita informa que el proyecto, que se desarrollará durante los próximos tres años, contempla la plantación directa de 7.200 árboles de 13 especies nativas en 5,5 hectáreas de bosque seco degradado. Entre estos, se plantarán 1.000 guayacanes, 1.000 árboles de “palosano” y 200 de araguaney en dos fases anuales, durante las estaciones lluviosas.
La bióloga Bibiana Sucre ofrece explica la urgencia ante la amenaza de extinción del guayacán que se traduce en el riesgo de vida de la cotorra. Se refiere al proceso de restauración en siembra y crecimiento de ejemplares sobre lo cual agrega otro peligro.
– Es un ciclo ecológico tardío que, además, se agrava por el tema de la aridez del terreno que también es hábitat para otras especies, como el venado de la zona que igualmente es endémica. Cabe decir que en Macanao ha ocurrido la práctica de la extracción de arena para la industria de la construcción regional. En esta actividad se produce la tala de la vegetación en las quebradas. La arena que se extrae se acumula por la erosión de viento y de lluvias por largo tiempo.
¿Las empresas dedicadas a la extracción de arena fueron contactadas y cuál ha sido la reacción?
– Vale la pena acotar aquí que se ha establecido sinergia entre varios sectores Y se debe decir que participan en este proceso en vinculación con los equipos de Provita. Por ejemplo, esos terrenos tienen propietarios que han asumido el compromiso de preparar los espacios en los que concluye la extracción para que avance la restauración. Y aportan la logística en la necesaria transportación de árboles hacia las parcelas
Puntualiza Bibiana Sucre que la minería en la zona está permisada y supervisada por el Ministerio de Ecoturismo. “Y así lo hemos indicado, que esta actividad no es acorde con la fragilidad del ecosistema porque esa arena, necesaria para la industria de la construcción pudiera extraerse de otras regiones en las que el impacto ambiental sea menor. Lo cierto es que las áreas objeto de la extracción debe ser recuperada”, enfatiza.
Entonces hay disposición de la empresa extractora o propietarios de los terrenos a notificar que ya se ha despejado espacios para la disponibilidad de la restauración…
– Ciertamente. En cuanto a las extensiones a ser tratadas, hay aproximadamente 240 hectáreas mapeadas satelitalmente para determinar los cambios en los suelos deforestados. Previamente conversamos con esas personas y debemos recibir notificación de que la actividad extractora no continuará y se establece el acuerdo y el compromiso.
Y en medio de todo, este proyecto resalta el Guayacán por su vulnerabilidad…
– La misión conservacionista establece que esas tres especies de árboles nativos de la Península de Macanao están amenazadas y el guayacán está en mayor peligro en la categoría de evaluación de riesgo que Provista apoya, tanto la de nivel nacional que adelanta del Jardín Botánico de la UCV como la global en diversos países.
Detalla la directora ejecutiva de Provita que en las evaluaciones del guayacán a nivel global se le ubica en la categoría de peligro, mientras que en el ámbito nacional se ubica en la categoría de vulnerabilidad que encierra el concepto de amenaza en riesgo de extinción.
Es bastante lo que se a hecho y que queda por hacer en acción directa por la protección tanto de árboles y vegetación en general, como de aves y otras especies de la fauna en la Península de Macano. Todo emparejado con la necesidad de preservación de la cotorra y como continuidad del trabajo que ya hemos publicado en El Estímulo. Sin embargo y además de ello, está el ecosistema y en esto la realidad que impone la naturaleza del bosque seco
— Sin duda es uno de los ecosistemas vulnerables en las zonas áridas por la insuficiencia hídrica. Están los matorrales en las diversas extensiones que abarcan tanto las partes altas de la península como las quebradas. En general afecta la escasa disponibilidad de agua de lluvia. El viento también tiene incidencia en la limitación del desarrollo de la vegetación más boscosa También en las evaluaciones los bosques secos del país están amenazados y en categoría de críticos.
Ahora bien y visto todo lo anterior, surge el interés por saber en qué consiste, cómo es llevado adelante, cuál es la rigurosidad que impone un protocolo de restauración para atender esos puntos críticos del ecosistema en Macanao
– El protocolo tiene su origen en el trabajo de tesis doctoral de la investigadora del IVIC Laurie Fajardo (@laurie2870).Se basa, por una parte, en especies nativas y por eso hablamos de restauración y no sólo de reforestación porque se retorna el ecosistema a su estado natural antes de la amenaza o el peligro. Esa es la clave de enfocarse en especies nativas que hasta ahora han sido aproximadamente 15 en la Península de Macanao.
Aclara sobre la meta: “Es importante porque en las zonas en las que trabajamos por la actividad minera extractiva, el suelo tiene un marcado deterioro, no tiene una condición apta para que cualquier tipo de árbol o planta pueda crecer. De ahí la combinación de especies de diverso crecimiento entre las que se puede mencionar el yaque, la cuica, el cuchibano que son combinadas con las de crecimiento lento como el guayacán, el palosano, el araguaney».
«Procedemos a sembrar el guayacán en parcelas donde hemos estado activando largo tiempo con mejores condiciones del suelo», agrega.
La comunidad y los aliados
Este proceso de creación de las especies mencionadas, ¿se hace en viveros?
– Exacto, y es otra fase fundamental del protocolo. Se tienen las semillas de varias especies para enero, una diversidad genética en la germinación para la específica época del año en la que se debe sembrar. Antes se almacenan hasta el momento más adecuado.
¿Ese proceso se realiza en Macanao?
– Sí. Los viveros son trabajados por ocho familias de las comunidades locales. Reciben las semillas, las procesan con el asesoramiento técnico de Provita para la germinación y el crecimiento, en empaques o bolsas reutilizables como práctica no contaminante.
Creatividad nativa, de eso se trata
– Otra parte importante del protocolo es el uso de micorrizas que se dan en el ecosistema natural, Son especies de hongos que generan una simbiosis con las raíces de las plantas seleccionadas para dotarlas de un sistema de nutrientes. (El hongo obtiene nutrientes del suelo, como nitrógeno y fósforo, y la planta le proporciona azúcares derivados de la fotosíntesis y mejora su resistencia al estrés hídrico.) Igualmente se incorporan esporas de las micorrizas en los viveros. Para que nutran luego de la germinación para generar crecimiento rápido en las parcelas de restauración.
No deja de lado la bióloga Bibiana el mantenimiento hídrico luego de la siembra, así como desmalezar los entornos: “Es decir, un trabajo intenso y permanente para abonar al crecimiento de las especies”
– En resumen, el protocolo va desde obtener la semilla hasta el mantenimiento y el monitoreo de los árboles después de sembrados para la sobrevivencia. Es decir, un protocolo bien riguroso
Ampliemos lo relacionado con la participación de las comunidades en el protocolo, desde el semillero, la germinación y el mantenimiento en viveros
– Particularmente en viveros con recolección de semillas, a lo que se incorporan nuestros maravillosos grupos de ecoguardianes. Son los héroes que hacen el trabajo duro, tanto en la protección de la cotorra como en el proceso de restauración de flora. Ellos excavan las fosas donde se hará la siembra y de ahí en adelante el mantenimiento y monitoreo del crecimiento del árbol. Todo eso va acompañado con desmalezamiento del terreno e hidratación de las especies.
Especifica Bibiana que son jóvenes que pertenecen a las comunidades macanaenses de San Francisco, El Horcón, Boca de río, La Restinga y hasta de Chacachacare…
Y desde el punto de vista de la trascendencia de la misión de Provtta y de las comunidades de Macanao en esta actividad, de dar sostenibilidad al ecosistema vegetal en esa zona, ¿qué aliados estratégicos se han incorporado?…
– Ya hemos hablado del acuerdo y los compromisos de las empresas de minería de arena y propietarios de los terrenos. Hay que agregar a las autoridades de la alcaldía de la región de Macanao y desde el punto de vista ciudadano institucional Accevamar (Asociación civil Centro Venezolano Americano de Margarita), cuyos voluntarios han apoyado numerosas actividades de siembra. Asimismo, y desde el punto de vista oficial, funcionarios del Ministerio de Ecosocialismo, ya que todo ocurre dentro de la Reserva de Fauna de la Península de Macanao establecida por decreto, sobre la cual aún no se ha establecido el reglamento de ley correspondiente, lo que es fundamental para el plan de ordenamiento y la protección de todo ese ecosistema.
Vale acotar en este sentido que la variada naturaleza de la Península de Macanao igualmente es considerada como espacio de atracción para el ecoturismo y las excursiones de avistamiento de aves con supervisión ambientalista.
Y en la parte de motivación a las nuevas generaciones, ¿han tenido talleres o inducciones en planteles educacionales de la zona?
– Sí, hemos realizados viveros en las escuelas y de ahí se han organizado jornadas de siembra con sus alumnos, actividad que ha contado con la coordinación de la alcaldía, lo que ha motivado la creación de espacios de siembra en planteles. Son espacios fundamentales para que los niños aprendan lo que es la protección de sus ambientes naturales
Acota Bibiana que en medio de esa actividad y en el plano de las alianzas estratégicas para la restauración, haría falta la participación y el apoyo del sector privado, más aún cuando el ecosistema de Macanao es promocionado como parte de los atractivos turísticos de Margarita,
– Aparte es necesario mencionar que muchas de las actividades han contado con el aporte financiero de organizaciones que han dado subvenciones a partir de concursos en los que ha participado Provita, como Fondation Franklinia, World Land Trust, Whitley Fund for Nature y Loro Parque Fundación
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