Encuentro en el Ruedo: el evento que cohesionó la escena del nuevo rock nacional

Hace 30 años el Nuevo Circo de Caracas sirvió de escenario para un concierto del que participaron Sentimiento Muerto, Desorden Público y Zapato 3, las agrupaciones que desde entonces se convirtieron en la referencia de la movida musical venezolana, y del que surgió el impulso para crear el Festival Nuevas Bandas, que desde 1991 ha venido mostrando el talento emergente de esta música rebelde que se niega a domesticarse

Un concierto masivo de bandas nacionales de rock en una plaza de toros era más que una idea arriesgada en la Caracas de 1989, era casi una apuesta todo o nada para una incipiente escena musical que bullía en los clubes del este de la ciudad y comenzaba a salir del underground con las primeras ediciones discográficas de las principales bandas del movimiento. Pero el ímpetu de unos jóvenes productores de espectáculos y el profesionalismo y reto personal de los grupos que tocaron aquella tarde noche del sábado 30 de septiembre hizo que el movimiento finalmente se cohesionara y cobrara un impulso que le valió incluso una fuerte proyección internacional, haciendo de aquel “Encuentro en el Ruedo”, del que se cumplieron 30 años, el punto de inflexión de la movida musical contemporánea.

conciertoruedo-cita6Acercándose el final de la década de los 80, el rock hecho en Venezuela no estaba en su mejor momento. Desde aquella eclosión de finales de los 70, con agrupaciones como Arkángel, la Misma Gente, Seguridad Nacional, Témpano y Aditus en su primera etapa, la escena musical del país se había visto copada por el pop, los sempiternos cantantes de baladas o los ritmos de orquestas de salsa y merengue, con muy poca presencia de la música rebelde y contestataria de las guitarras eléctricas, que parecía confinada a algunas tabernas y pizzerías de Caracas y pocas ciudades del interior del país.

Pero, aquel sábado irrumpió con toda su fuerza la presencia de lo más granado del rock venezolano, con tres bandas que con el paso del tiempo han cobrado ribetes legendarios y son referencia obligada para las agrupaciones que siguen floreciendo desde entonces.

Para rememorar y tratar de comprender qué fue lo que pasó en aquella fecha, Clímax conversó con el principal organizador del evento y varios de los integrantes de las tres bandas que demostraron que en Venezuela había talento de sobra para competir con los mejores músicos del panorama internacional: Zapato 3, Desorden Público y Sentimiento Muerto.

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Magnitud

“Veníamos de hacer algunos pequeños conciertos con nuevas agrupaciones que había en la ciudad. Habíamos realizado algo con Sentimiento Muerto, que había regresado de su experiencia en España, y el ciclo Los Insurgentes, en sitios relativamente pequeños, teatros de 400, 500 butacas, locales que ya no se utilizan ahorita o no existen, como el Cadafe o uno que quedaba en el Centro Plaza que era el Rafael Guinand. Nos reunimos una serie de muy novatos productores, que representaban tres o cuatro productoras pequeñas, nuevas iniciativas, y nos planteamos hacer un concierto grande donde pudiesen estar las bandas más importantes del nuevo rock venezolano. Iniciamos el proceso de seleccionar las bandas, definir el sitio y ver cómo carrizo financiar un proyecto de esa magnitud”, explicó Félix Allueva, quien para la época había dejado atrás su carrera de trabajador social y aspiraba a mayores cosas dentro de su vocación para organizar veladas roqueras.

Allueva, presidente de la Fundación Nuevas Bandas, que fundó en 1991, comentó que el universo de grupos disponibles para ese entonces no era amplio y que se podía hablar de unas 15 o 20 bandas activas, a lo sumo, en la escena roquera caraqueña, siendo las más importantes las tres que contactaron y consiguieron que participaran en esa velada.

“Nos reunimos con ellos; no fue fácil la negociación porque en ese momento tanto Sentimiento como Desorden estaban en un proceso de crecimiento, de grabar discos, y la gente comenzaba a interesarse por el trabajo de ellos. La cuestión del dinero y los honorarios no fue sencilla. El acuerdo al que llegamos fue que, además de pagarles honorarios profesionales se le iba a asignar un porcentaje de la taquilla que se consiguiera en el concierto. Con eso se logró llegar al acuerdo”, relató el productor.

Allueva asegura que no se cumplieron las proyecciones que manejaban, ya que asistieron al evento entre dos mil 800 y tres mil personas. “Nuestras expectativas eran mayores, por eso fue que escogimos el Nuevo Circo de Caracas, porque tenía capacidad para muchas más personas”, detalló.

conciertoruedo-cita5Indicó que hubo problemas en la entrada con los cuerpos de seguridad del Estado y que eso tal vez incidió en la asistencia. “Había requisas, eran tiempos del post punk y los chamos utilizaban botas militares; la Guardia Nacional comenzó a decomisarle las botas porque ‘era material militar’. Los chamos se quedaron sin zapatos, otros se regresaron a sus casas y algunos cuando vieron la movida se alejaron del sitio”.

Visto lo que estaba pasando, los productores, entre los que se encontraban José Tomás Angola y Jorge Sarmiento, tomaron parte de lo que había ingresado por taquilla y fueron a comprar zapatillas chinas para obsequiárselas a los jóvenes que habían quedado sin calzado en el recinto.

La dosis

A las 4pm se dio inicio formalmente al concierto con la actuación de Zapato 3, que venía despuntando en la escena de clubes y teatros con su sonido contundente y constantes aventuras con otros géneros que enriquecían su propuesta roquera, la cual comenzaba a ser propagada por algunos productores de radio en programas transmitidos a altas horas de la noche. Pero para los jóvenes integrantes de la agrupación, el pasar de unas actuaciones frente a unas 200 o 300 personas a cerca de tres mil significaba todo un reto.

“Para Zapato 3 cada concierto que se nos proponía nos lo tomábamos con muchísima responsabilidad. Básicamente era como una gran batalla cada escenario que nos tocaba asumir. En este caso, la invitación que hace Félix a través de Los Insurgentes nos llenó de una increíble gran responsabilidad y emoción ya que íbamos a participar en una tarima con Sentimiento que era una banda que venía trabajando tiempo atrás”, señaló Fernando Batoni, bajista del grupo, quien actualmente reside en Barcelona, España.

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Comentó que los integrantes de Sentimiento Muerto, para esas fechas, tenían una relación de amigos, “de pandilla”, de vida nocturna con los de Zapato 3, sobre quienes tenían un poco de influencia en lo musical. “Desorden también tenía fuerza, yo no era muy seguidor del ska pero sí reconocía por supuesto también una relación con Caplís (José Luis Chacín), Danel Sarmiento y Horacio (Blanco) y veníamos compartiendo escenarios, que eran muy comunes”.

“Nos tocó abrir ese concierto. Sí era emocionante conocer el Nuevo Circo de Caracas, habíamos ido a un par de entrevistas y programas de televisión que teníamos allí, con Érika Tucker (productora del programa A Toque). Ya era una cosa inaudita estar allí. Teníamos la responsabilidad de un escenario compartido con Desorden y Sentimiento. Nuestra preocupación era tocar muy bien y el tiempo que nos estaban dando de participación aprovecharlo al máximo. Ese era nuestro foco: tocar impresionante para un público que quizás nunca nos había visto y le íbamos a abrir a dos bandas que tenían popularidad”, contó el bajista.

Continuó relatando que el evento les generó mucha ansiedad y estrés, al punto que estando en los cambiadores del Nuevo Circo, “que no son vestidores de un teatro sino donde el torero se prepara para la faena, estábamos tan nerviosos que habíamos comprado valeriana, un calmante natural, para asumir esa responsabilidad y Álvaro (Segura) y yo nos tomamos una dosis fuerte. Estábamos absolutamente en paz y tranquilos antes del concierto”.

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Zapato 3 tocó un blues llamado “Azul Azul”, pasaron a Asfalto, que Batoni describe como un soundtrack y a un tema atmosférico de nombre “Mariposas de Plata”, hasta llegar a la pieza “Tocarte Tocarte”, que estaba enmarcada en una onda latina, con bongós.

“Como teníamos una canción más, hicimos un popurrí. Incluimos en el repertorio una canción, pero metimos coleadas como cuatro. Teníamos una canción de ocho minutos porque juntamos pedacitos de canciones como para proyectar lo máximo posible en ese momento”, expresó.

Peligro

Los problemas no se limitaron a las requisas y decomisos de la Guardia Nacional. Félix Allueva recuerda que desde las primeras notas de Zapato 3 los asistentes comenzaron a brincar y bailar sobre la superficie del coloso taurino, conformada por arena, lo que ocasionó una fuerte polvareda que puso en peligro los costosos equipos de sonido y luces que permitían el espectáculo.

conciertoruedo-cita4“Tuvimos que ir a buscar mangueras para echar agua y mantener eso constantemente mojado y entonces ya no era el polvo sino el barro que eso formó. En fin, aprendimos mucho en esa naciente producción”, confesó Allueva.

Desorden Público era el primer acto del evento con renombre en la escena musical nacional. Habían tenido éxito con su homónimo primer disco (1988) y preparaban el segundo, y su contagiosa propuesta de fusión del ska con otros ritmos les había abierto el camino para sonar con fuerza en la radio y tener presencia en la prensa.

“Desorden estaba en una búsqueda de sonido. Estábamos mucho más adelantados de lo que fue el primer disco. Experimentar con fusiones de música venezolana, tambores de la costa y cosas un poquito más atrevidas de lo que presentamos en el primer disco, metiéndonos con el funky, el hip hop y el rock. Definitivamente un Desorden diferente era lo que íbamos a mostrar en las tablas del Nuevo Circo”, rememoró José Luis “Caplís” Chacín, bajista del grupo.

En opinión de Chacín, el mayor mérito de ese concierto fue tratar de llevar una movida que básicamente era generada en el este de Caracas a un recinto que ya pisaba el centro-oeste de la ciudad. “Mucha gente de la que se convocó para ese show no había ido o no se atrevía a ir a esos lados de la ciudad. Ése era uno de los grandes retos de Félix Allueva, con Jorge Sarmiento y Luis Alberto Fugaz, que eran los organizadores”, resaltó.

Precisó que él vivía en el oeste de Caracas, en la urbanización Vista Alegre, y que precisamente ahí ensayaba Desorden Público, por lo que tenían muchas expectativas sobre si se lograba que la gente fuera a un sitio como el Nuevo Circo de Caracas.

Al igual que Félix Allueva, Caplís indicó que, aunque no fue del todo exitosa en la taquilla, la jornada tuvo una gran importancia. “No lo recuerdo como un evento que haya sido masivo, pero sí convocó algo de gente. Hubo muchos que vencieron sus prejuicios y lograron cruzar la frontera imaginaria de este a oeste. Fue un concierto que se hizo en horas tempraneras, arrancó en la tarde muy temprano. Tuvo muy buena exposición a nivel de prensa y medios en general. Recuerdo que A Toque, el programa de Érika Tucker en el canal 8, le dio muchísima promoción a ese evento. Semanas antes se hacían especiales de cada uno de los grupos, nos hicieron videos que quedaron a la larga como videoclips de cada una de las bandas. Y hubo una nota bien chévere de las tres agrupaciones que estuvieron allí”.

Como los jóvenes de Zapato 3, algunos integrantes de Desorden Público también tenían su nota particular al momento del concierto, pero con pociones diferentes. “Yo en lo particular recuerdo ese concierto como una película en cámara rápida. A diferencia de Zapato 3, que andaba en una onda muy Guns n’ Roses, y Sentimiento Muerto que, su imagen era un cruce de punk con algo latinoamericano, Desorden Público salió con una onda de que queríamos ser más madness o elegantes. Nos tomamos el trabajo y gasto de alquilar unos trajes blancos y la gente nos gritaba ‘mesoneros, mesoneros’, y nosotros no le paramos”.

“Una parranda de panas de Maracaibo –continuó- vinieron para ese show y muchos llegaron a mi casa y llegaron (al evento) con la cabeza encendida de tomar guarapita desde las 12 del mediodía. Fue guarapita y guarapita. Yo caí en la trampa y me presenté con soberana pea, por eso recuerdo todo en cámara rápida. Y bueno, después del concierto las consecuencias fueron que Daniel (Sarmiento) se quedó dormido manejando su carro, se llevó un poste de la autopista frente a La Carlota. Se puso el carro de sombrero literalmente porque se volteó por completo en un Maverick o Nova viejísimo; nosotros nos fuimos a comer para los chinos de El Bosque y allí se nos pasó la pea como a las 10 de la noche”.

Irreverencia

Horacio Blanco, vocalista y guitarrista de Desorden Público también recuerda que el grupo estaba atravesando una etapa de investigación musical.

“Desorden estaba muy joven en aquellos años. Era una banda súper nueva. Teníamos apenas un disco grabado y estábamos en camino a montar repertorio para una segunda producción. Estábamos en un momento muy experimental de nuestra carrera, recibiendo clases de música con Gerry Weill y enamorados de propuestas musicales más experimentales”, relató para este reportaje desde la ciudad de Miami, EEUU.

Aseguró que tenían claro que se presentarían tres de las bandas más importantes del underground caraqueño, por lo que intentaron ser suficientemente distintos a los otros protagonistas.

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“Cada banda se esforzó por demostrar una personalidad lo más clara y diferenciada posible. Era muy difícil confundir a Desorden con Sentimiento Muerto y Zapato 3. Nos preparamos lo mejor posible para esa actuación, hicimos un poco más que tocar. Teníamos algo de performance, algo teatral. Era la intención al menos. Recuerdo que en una canción llamada “Peces del Guaire” salí disfrazado de buzo, de pescador subacuático, con un arpón en la mano y todo, así lo recuerdo yo. También en una canción llamada “Escándalo” salimos con unas láminas de zinc grafiteadas, en pleno momento de la canción, lo que dejaba ver también nuestra postura si se quiere muy política, muy crítica de lo que estaba pasando en aquel entonces. También recuerdo que nosotros nos uniformamos, salimos vestidos de saco color blanco y corbata y pantalón negro. Fue nuestra propuesta estética. Para nosotros, cuando lo planeamos, era una suerte de smoking tropical roquero, pero una parte del público nos gritaba en una onda bastante humorística, ‘mesoneros’”.

Blanco sostuvo que se trató de un show muy loco, incluso para un grupo como Desorden, un espectáculo que calificó de arriesgado y divertido. “Para mí era una ocasión especial ese día, cumplía 21 años, me hacía mayor de edad ese día”.

A su juicio, no había ningún trauma ni sorpresa desmedida con el sitio escogido. “Caracas fue y sigue siendo una ciudad que necesita más espacios para el arte, para conciertos. Cada vez que se abre un espacio los músicos lo celebramos y agradecemos. Recuerdo que ese día Cayayo (Troconis, guitarrista de Sentimiento Muerto), que en paz descanse, tenía unos flyers (volantes) anti taurinos y a mí eso me llamó mucho la atención y me abrió mucho los ojos. Estaba bueno hacer una postura anti taurina en una plaza de toros”, argumentó.

En cuanto a la asistencia, Blanco no tuvo la impresión de que fuera poca la gente que presenció las actuaciones. “No podría decir el número jamás, pero como un fracaso de taquilla no lo recuerdo. La respuesta del público fue muy buena para las tres bandas. Mostrábamos rostros muy distintos con mucha personalidad de lo que estaba pasando, lo más popular del underground venezolano para aquel entonces. Creo que las bandas todas hicimos nuestro mejor esfuerzo, nuestra mejor puesta en escena y sí recuerdo un público muy entusiasta, muy buena onda. Eran años en que todavía se estaba construyendo la cultura de comportamiento en los conciertos de rock. Era común que en los eventos hubiese golpizas y creo que en ese show no los hubo”.

Refirió que en el recinto había un globo aerostático anclado en algún punto del coso con publicidad política, “casualmente de Claudio Fermín (entonces candidato a la alcaldía del municipio Libertador). Casualmente porque estos días también ha estado de noticia, y entonces, alguien, que sé quién es, pero no voy a decir, llegó con una navaja y lo espichó. Una manera de decir ‘aquí no los queremos a ustedes’ (a los políticos).

Protesta

Cerró la corrida roquera la banda puntera para entonces del rock venezolano. Sentimiento Muerto comenzó su show alrededor de las 6:30pm y se paseó por temas de su segundo larga duración recién editado, de nombre “Sin sombra no hay luz”, y otros con los que ya habían curtido su puesta en escena.

conciertoruedo-cita3“Fue un evento memorable porque conjugaban tres estilos distintos de bandas contemporáneas y de toda Caracas en un solo lugar”, aseguró Pablo Dagnino, cantante y guitarrista de la agrupación.

Dagnino resaltó la curiosidad de un escenario en el que algunos caraqueños se distraían viendo corridas de toro y ahora servía para presentar lo más granado de un género que muy poco tiene que ver con tales actividades. Además de que estaba ubicado en una zona que podía atraer gente de las diferentes parroquias de la capital de la República.

“Era un punto medio geográfico que sirvió de encuentro para la protesta y las distintas expresiones de la época”, comentó para Clímax.

Rememoró que invitó a Horacio Blanco, que había actuado antes que Sentimiento Muerto con la banda Desorden Público, a cantar con él “Miraflores”. “Quedó muy fina”, aseguró Dagnino.

Sebastián Araujo tenía 18 años en la época del concierto. Había sustituido en la batería a Alberto Cabello, en la formación de Sentimiento Muerto dos años antes, y esta era una buena prueba para él.

“La idea de tocar en el Nuevo Circo era algo muy extravagante para nosotros. Un sitio fuera de lo ordinario totalmente y eso de por sí tenía algo que tenía un significado que diferenciaba los conciertos que podíamos haber hecho antes. Era un buen momento para las bandas. Ya hacía rato que había un poder de convocatoria importante en Caracas y en las ciudades de Venezuela con grupos como Sentimiento, Desorden y Zapato 3. Entonces se había creado esa fórmula, que ya estaba funcionando muy bien la idea de que siempre tocábamos en un cartel donde combinábamos grupos y eso le dio mucha fuerza a ese momento, a todos nosotros”, comentó también desde Barcelona.

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Recordó que la banda estaba recién salida del estudio de grabación y promoviendo los temas del nuevo LP. “Estábamos como haciendo sonar ese repertorio y teníamos esas expectativas, habíamos trabajado mucho para hacer sonar el en vivo como estaba en el disco. Recuerdo que para mí era como poner a prueba el tema de la secuencia, estaba estresado con eso”, confió en la entrevista.

“El repertorio estaba equilibrado en el sentido de que hicimos temas nuevos, los más recientes del grupo que eran los de “Sin Sombra”, pero seguramente los temas que sonaron mejor son los que teníamos más mordidos que eran los que estaban dentro del repertorio en vivo que eran los viejos. Me acuerdo que “Resiste” sonó muy bien. Estaba “El Payaso” que levantó a la gente bastante porque tenía un ritmo como rápido y con un beat alto. La reacción me pareció que fue buenísima, y ya con “El Sistema”, el sitio se cayó, la polvareda era tremenda en el medio de la plaza”, destacó.

El legado

Félix Allueva considera que el Concierto en el Ruedo fue una gran fiesta y el encuentro del nuevo rock venezolano. “Tuvo una cobertura total. Teníamos presencia de radio, en medios de comunicación. Hubo un encartado, en el Diario de Caracas, de 16 páginas; entrevistaron a los grupos, productores, fotos a página completa, tipo afiche, arrechísimo para el momento. En la televisión también (hubo presencia), teníamos programas aliados, A Toque, de Érika Tucker, Latinoamérica la Raza Cósmica, de Gregorio Montiel Cupello. La cobertura mediática estuvo brutal. Al día siguiente tuvimos mucha reseña y positiva, como buena organización y los grupos tuvieron buena presencia en el escenario. El balance fue absolutamente positivo”, aseguró.

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No obstante, confesó que al momento no pensaron que habían logrado algo importante y que, en cambio, los ánimos se encontraban en muy bajo nivel. “Esa noche cuando terminó el evento y se reunió el equipo de producción a hacer un balance estábamos absolutamente derrotados. Sentimos que había sido un desastre en cuanto a asistencia. Habíamos salido bien en cuanto a producción porque todo funcionó; algunos detallitos menores: no sé cómo fue que hicieron los chamos, pero había un inflable de Claudio Fermín y lo desinflaron, y donde estaban los burladores, que es donde se protegen los toreros de los toros, algunos muchachos destrozaron uno de ellos. No entendí cómo los toros no pueden hacerlo y los muchachos sí. Gracias a cierta previsión, habíamos asegurado el evento y con lo que nos pagó el seguro por los destrozos el golpe financiero no fue tan feo. Logramos mantenernos en un punto de equilibrio, pero esa noche estábamos derrotados. Había como cuatro equipos de producción que nos aliamos, y estoy seguro que uno o dos no siguieron más.

conciertoruedo-cita2Sin embargo, afirmó que el tiempo demostró que “nada que ver, que no había sido una derrota sino una gran victoria” que solamente se puede ver desde la perspectiva del tiempo. “Reunir a casi 3.000 personas en el Nuevo Circo de Caracas en 1989 era un triunfo, cuando se venía de una época de derrota del rock, cinco, seis, siete años en que no pasaba nada. La última victoria rockera había sido a principios de los 80 en el Poliedro con Paul Gillman, Resistencia, ese tipo de agrupaciones. Comenzaba una recuperación, muchos seguimos en la tarea y quizás uno de los logros más interesantes es que fue un punto de inflexión porque a partir de esa ‘derrota’, decidí reanudar las fuerzas, la energía, y apareció el Festival Nuevas Bandas, en 1991, año y medio después, que estaba influenciado por la experiencia de Encuentro en el Ruedo. Y quizá otro elemento, de carácter sociomusical, es que logró agrupar a la movida caraqueña naciente y eso también hizo que los chamos sintieran que estaban en su tribu, reforzó el sentido de pertenencia de todos esos muchachos que estaban entre 14 y 19 años, y por supuesto del movimiento musical como tal porque a partir de allí es que Zapato 3 se dispara, al punto que cinco años después es la banda, superando a Desorden Público y a Sentimiento Muerto”.


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Reconocimiento

“En ese momento no lo sabíamos, nadie sabía lo que estaba pasando allí, pero esas tres bandas pasaron a ser una línea de horizonte para la música de nuestra generación. Novedoso, contemporáneo, una alternativa con otras influencias diferentes a las que existían anteriormente a finales de los 70, comienzos de los 80 y cada banda de estas hizo un trabajo musical que es reconocido”, expresó a su vez Fernando Batoni.

Añadió que cuando se entrevista a integrantes de bandas jóvenes todavía hacen mención a Desorden, Zapato y Sentimiento. “Son bandas que trabajaron muy duro, se hicieron profesionales, vivieron de la música, a duras penas con lo que permitía el negocio en Venezuela; hicieron álbumes de estudio, grandes conciertos, han tenido premios importantes, giras internacionales, eso lo sabemos hoy en día”.

Desde su perspectiva ese evento fue muy significativo, tanto para consolidar la confianza de las bandas como de un público que estaba naciendo y hasta del Festival que montó el espectáculo. “Los Insurgentes crece como festival y el día de hoy es testimonio que lo que comenzó en esa tarima. Voy a acotar que no se repitió más nunca en la historia y que no se va a repetir debido al fallecimiento de Cayayo. Pero Sentimiento, Zapato y Desorden, tocaron una sola vez y fue en el Nuevo Circo. Después varias veces he compartido con Sentimiento Muerto o con Desorden Público, pero solo ese día y en esa tarima esas tres bandas tocan. Ahí ves la potencia y el elemento energético que hubo allí”.

Horacio Blanco también coincide en la importancia que el evento tuvo y que se puede apreciar mejor desde la distancia en el tiempo. “Generó mucho ruido mediático y mucho público dentro y fuera de Caracas se enteró de que estaba pasando algo, no el público necesariamente especializado. Acudir al Nuevo Circo de Caracas no era lo mismo que tocar en una discoteca de algún centro comercial, era algo mucho más importante, un lugar con mucha historia. Sí hizo bulla y sí le hizo bien”.

Hizo hincapié en lo icónica que ha resultado la imagen que se mostraba en el afiche promocional del concierto, una foto del interior del Nuevo Circo tomada desde la parte superior de la sección donde salen los toros al ruedo, y en cuyo borde se observa una guitarra, un saxofón y unas piezas de batería. “Ese afiche llama mucho la atención y se sigue viendo bonito. Muchas personas me han comentado, ‘¡wao! ¿Cómo estuvo eso? ¿Qué recuerdas? Esa guitarra, ese saxo ¿a quién pertenecían? ¿Cómo era el público?’. Hay cierto culto en torno a ese evento y la entrevista que me estás haciendo ratifica lo que creo, que sí hay cierto culto”.

Poderoso

Para Sebastián Araujo ha sido el tiempo la que le ha dotado de una mayor apreciación del significado de aquel evento. “Ahora me parece más importante. Por supuesto que lo disfruté mucho y lo viví sabiendo que estaban pasando cosas importantes, pero desde la perspectiva del tiempo todo cobra una fuerza mayor. Era una música generacional, que tuvo influencia en la gente, y no una mala influencia, que es lo más importante. Rescato que era una generación con cosas que decir y que tuvo facilidades para proyectarlo”.

conciertoruedo-cita1Aseveró que en ese concierto fue importante no solo el tema artístico sino el que una generación “afín de todas esas ideas y ese cambio que teníamos en la cabeza llevó a cabo esa organización y ese concierto, cuestión que lo diferencia de otros eventos que eran de corte más comercial tal vez, con patrocinantes y marcas por detrás. Este concierto tuvo otra cosa, sentías que había una especie de espíritu distinto de integración. El sitio donde se hizo, quienes participaron, Félix, aunque no fue solo él, ya que hubo gente a la cual siempre le agradeceremos mucho porque levantaron ese movimiento junto a nosotros y cuando digo nosotros hablo de Desorden, de Zapato y todos los grupos. Ahorita lo veo con la perspectiva del tiempo y lo valoro mucho más, y digo ¡qué poderoso fue!”.

Cumplida la jornada, Allueva, su gran amigo Fuguet, quien falleció en 2000, su socio José Tomás Angola y el resto del equipo de producción se dirigió a alguna tasca de la urbanización La Candelaria para celebrar la velada y la gran actuación de las bandas venezolanas. No lo tenían muy claro entonces, pero habían producido uno de los grandes capítulos de la historia del rock nacional.