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Erik Del Búfalo: “En Venezuela no hay políticos sino mercachifles”

Profesor titular de Filosofía de la Universidad Simón Bolívar (USB), acaba de lanzar su primera novela de ficción, titulada Polifemo. Cree que si bien el chavismo es un mal que debía haber sido sacado del poder hace 10 años al menos, el tinglado opositor que capitanea Juan Guaidó apenas tiene voltaje para producir un interinato

Sobre los 50 años, Erik del Búfalo es un hombre de estatura mediana, entradas pronunciadas, piel blanquísima y un par de ojos azules penetrantes que centellean con fuerza a cada martillear de sus palabras. Está casado y tiene dos hijas pequeñas. Vive en Los Palos Grandes. La entrevista tiene lugar en el pequeño pero confortable café de la plaza que preside esa urbanización del este de Caracas. Le preguntamos si el chavismo ha intentado colonizar dicha comarca.

“No. El chavismo busca zonas del este pero que estén más deterioradas, como El Cafetal o La Florida. O se monta una mansión en los Altos Mirandinos. El chavista busca apartamentos muy grandes, y acá lo máximo es de unos 100 o 120 metros cuadrados”, explica mientras sorbe un café expreso y pasea la mirada por la iridiscente mañana de un lunes cualquiera de este enero.

Erik Del Búfalo es doctor en Filosofía de la Universidad de Paris-X Nanterre (2001), y profesor titular de Filosofía de la Universidad Simón Bolívar (USB). Se dedica principalmente al campo de la filosofía contemporánea, ética, estética, pensamiento político y filosofía de la comunicación y la fotografía. Su perfil es el de un outsider, un rebelde con causa; su línea de vocería es contundente y de ideas gruesas, la potencia de sus neuronas no le gusta a todo el mundo. Del Búfalo echa mano del verbo descarnado, y eso le ha valido no pocas enemistades en el aquelarre 2.0.

“Platón decía que lo anagógico era llevar lo que estaba en el plano terrestre al nivel celestial. O sea que hay un toque gnóstico en Polifemo”

Cree que Caracas no está muerta, sino malherida, y cita al filósofo italiano Furio Jesi, quien pensaba que las ciudades son realmente tales solo en medio de las revueltas. “Yo creo que Caracas nunca fue tan ciudad como en aquellos 2012 o 2014”, echa la cinta hacia atrás, para recordar movimientos de calle que encenderían la mecha. De aquellos polvos, vendrían estos lodos, digamos.

Le sugerimos que en la dinámica de la urbe hay pequeños indicios de que todo cambió, y ahora realmente hay un imperio del hampa y acaso, como dice María Corina Machado, del mismo crimen organizado en el poder. Dice que sí, que la presencia de escoltas tras un camioneta antes indicaba que ahí viajaba un funcionario, pero ahora puede tratarse simplemente de una señora que hizo fortuna.

Erik Del Búfalo estima que la revigorización de Caracas, lamentablemente, obedece en gran medida al declive de la provincia. El interior de Venezuela padece males mucho peores de lo que puede vivirse en la capital, y eso ha hecho que mucha gente se venga para acá. “En mi edificio se han mudado dos familias de Maracaibo, solo por los servicios, eso es mucho”, remarca.

Causa y consecuencia

El entrevistado da talleres sobre filosofía de la fotografía en la Organización Nelson Garrido (ONG), donde estudió. Cuando se le pide que encuadre el conflicto político venezolano en medio de las arenas mundiales, deja en claro que esto no es un asunto ya entre izquierdas y derechas, sino entre países y Estado global.

«Acá hay grandes fortunas pero una gran miseria. El narcotraficante no le importa estar en un tierrero, siempre que tenga sus putas y su camioneta»

Erik Del Búfalo cree que en este país no hay políticos, porque no tenemos un Winston Churchill, ni un Rómulo Betancourt o un Leonardo Ruiz Pineda. “En Venezuela lo que hay es narcotraficantes, o criminales, o mercachifles, o actores, o payasos”, deja caer el puño de modo resonante sobre los reyes, las torres y los alfiles del ajedrez criollo.

El filósofo, quien vive de la docencia como se puede, y se mantiene en el país pese a la debacle, subraya que el chavismo transmutó al país de modo irreductible, y enfatiza que lo que vendrá será consecuencia de lo que ya tenemos instalado. “Es decir, el chavismo no es un hongo que cayó sobre la hermosa orquídea que era Venezuela. No es que si quitas ese hongo volvemos a ser lo que éramos. El chavismo es una espora que había en esa mata, y que creció. Todo lo que venga será consecuencia de esto que ya está”, dice Del Búfalo.

Erik Del Búfalo

-¿Siente que hay un sentimiento de urgencia entre la población, para que esta tragedia que vivimos cambie ya?

-Yo no estoy tan seguro de eso. Yo creo que si a la población se le mejoran algunos servicios, como agua y luz, se le disminuye el problema económico, y le dan un poco de diversión, esto se puede prolongar por muchos años más. Hay un sentimiento de urgencia en cierta gente, en aquellas personas que tienen conciencia política.

Erik Del Búfalo ha publicado, entre otras obras, Deleuze et Laruelle. De la schizoanalyse à la non-philosophie (París, Kimé, 2003). Aunque reside en Venezuela, no quiere decir que el día de mañana no pueda tomar la decisión de emigrar como un cristiano más, deja en claro.

El también autor El rostro lugar de nadie, Erotismo, ética y umbral en la obra de Alí González (Fundación Mercantil, 2006), calibra que el hampa es política de Estado, y que “la ranchificación de Caracas viene desde Miraflores”. O sea, descree que el proceso de escalada de la izquierda en suelo patrio sea una rebelión de las masas, en el sentido que dio a esa frase el pensador José Ortega y Gasset.

«Guaidó encarna un movimiento que sólo puede representar un interinato como el de Violeta Chamorro en Nicaragua, o el de Mauricio Macri en Argentina»

El chavismo como burguesía

“Yo creo que las motos chinas en la autopista no obedecen a que el barrio haya tomado la ciudad, sino a un asunto que viene desde Miraflores. ¿Quién le pagó la campaña a Hugo Chávez en 1998? ¿Los pobres? No. Se la pagó Gustavo Cisneros, o la familia Boulton, porque Chávez representaba un proteccionismo para sus empresas”, fustiga duro el vocero.

-¿O sea que si se saca a Maduro de Miraflores mejora la seguridad y la política?

-Sí. Yo creo que si la policía reduce al hampa, como se dice en esa jerga, todo cambiaría de inmediato. Medellín era una ciudad que no estaba muerta. Estaba secuestrada. Allí se redujo al hampa, y luego se hizo un trabajo con deporte, cultura, etcétera.

No cree que el movimiento de oposición que encabeza Juan Guaidó sea capaz de producir en la nación un cambio histórico, de tomar medidas serias y severas, y pensar a Venezuela en un trecho de 50 o 100 años. “Es posible que Maduro salga del poder en dos o tres años, pero Guaidó encarna un movimiento que sólo puede representar un interinato como el de Violeta Chamorro en Nicaragua, o el de Mauricio Macri en Argentina. O sea, puede servir para que el chavismo descanse, vuelva a comer, se refresque, se haga un lifting, y vuelva al poder en cinco años”, deja caer una idea pesada como el plomo.

«Yo creo que si a la población se le mejoran algunos servicios y le dan un poco de diversión, esto se puede prolongar por muchos años más»

-¿A qué nos terminaremos pareciendo, a China, a Cuba?

-No. Yo creo que esto es único en la historia, y más propio del siglo XXI. El modelo chino está respaldado por un entramado comercial gigantesco, que no tiene Venezuela, pese a tener petróleo. ¿Por qué no terminar pareciéndonos al Cartel de Sinaloa o al de Medellín? Acá hay grandes fortunas pero una gran miseria. El narcotraficante no le importa estar en un tierrero, siempre que tenga sus putas y su camioneta.

-¿Usted cree que se fue la mejor Venezuela? ¿Lo que queda acá es un bagazo?

-No. Yo no creo eso. Se fue la mejor Venezuela. Y también se fue la peor. Se fue también El Tren de Aragua.

Los cuatro niveles de Dante

Erik Del Búfalo también es coautor de La Política encarnada (Equinoccio, 2016). Así como diversos artículos en revistas nacionales e internacionales. El año pasado, los anaqueles de las librerías recibieron una buena noticia: su primera novela de ficción. ¿El nombre de la obra? Muy sencillo: Polifemo.

“La trama de la novela es simple, en realidad. Es un hombre que pierde a su amor de juventud, y justamente el día en que se casa, ese amor de juventud es asesinado, y la nueva mujer se va convirtiendo poco a poco en ese amor que murió. Eso transcurre en una ciudad que es una especie de metafísica de Caracas. Una Caracas metafísica. Van pasando cosas que lo van convirtiendo en otra persona, si cuento más, cuento el final”, esboza una media sonrisa.

Libro de Erik Del Búfalo

Explica que la novela tiene cuatro niveles, de los cuales hablaba Dante Alighieri que debía tener un texto. El nivel literal, el nivel alegórico, el nivel moral y, finalmente, el nivel anagógico. “Platón decía que lo anagógico era llevar lo que estaba en el plano terrestre al nivel celestial. O sea que hay un toque gnóstico en Polifemo”, indica el escritor.

La obra, relata Erik Del Búfalo, fue escrita en seis años, y luego tuvo dos o tres correcciones. “Estuvo más de un año lista esperando un editor, y finalmente fue Eclipsidra, dirigida por Carmen Verde, quien la quiso editar. Yo estoy muy contento de que fueran ellos quienes la editaron, porque cuidan mucho sus textos y su colección”, explica el docente y narrador.

«El chavismo no es un hongo que cayó sobre la hermosa orquídea que era Venezuela. No es que si quitas ese hongo volvemos a ser lo que éramos»

El escritor Israel Centeno elogió la capacidad magnética de la pluma del autor, en una reseña aparecida en Papel Literario, del diario El Nacional: “Cuando avanzaba en la lectura de Polifemo, luego de haberme adentrado en el pantano movedizo, a menos de la mitad de la jornada lectora, estaba en selva oscura y era víctima del artífice del relato”, escribió el articulista.