Amigos Sinfónicos: el proyecto que impulsa el rescate del movimiento orquestal
Fundada en 1930, la Orquesta Sinfónica de Venezuela es una institución privada que vio disminuir el respaldo del sector empresarial durante la crisis económica. Ante este escenario, Amigos Sinfónicos impulsa iniciativas para contribuir a la recuperación y fortalecimiento de la primera orquesta del país
Rescatar lo que parece perdido u olvidado es un acto de valentía, cariño y cuidado. Cuidado por lo que es nuestro, por lo que nos pertenece y forma parte intrínseca de nuestra cultura. Eso, en palabras simples, es lo que hace Amigos Sinfónicos, una sociedad civil sin fines de lucro que apoya a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, patrimonio artístico de la nación y la segunda filarmónica más antigua del continente americano.
Seis mujeres, con carreras distintas pero con un mismo objetivo, unieron fuerzas para crear una organización que está ayudando a los músicos de este movimiento, tanto en la capital como en el interior del país.
Ana Vallenilla, María Eugenia Vallenilla, Andreína Penso, Martha Partidas, María Estrella Iragüeny Alesia Azpúrua son las seis mujeres que le dan vida a este proyecto, que impulsa el rescate del movimiento sinfónico venezolano y el respeto por las artes que lo representan.
Son fisioterapeutas, educadora, relacionista industrial, economista, diseñadora gráfica y administradoras. Una variedad de profesiones que no necesariamente están ligadas directamente a la agenda cultural, sino al deseo de hacer país a través de la música.
«Somos seis profesionales que entendemos que Venezuela necesita dar un paso hacia adelante para apoyar la reconstrucción», dijo Martha Partidas.
Amigos Sinfónicos nació en 2022. Luego de la pandemia el movimiento filarmónico no se encontraba en su mejor momento, pero este grupo de seis mujeres estaba decidido a aportar su granito de arena para rescatar lo que alguna vez fue una orquesta que llevó el nombre de Venezuela a nivel mundial.
Foto: Alejandro Cremades
— ¿Cuál fue el vínculo que las llevó a impulsar este proyecto?
Efectivamente somos un equipo multidisciplinario de varias áreas con distintas profesiones. Yo creo que lo interesante es que cada una de nosotras tenía vínculos de responsabilidad social con diferentes causas: ayuda social, educación, salud y distintos tipos de fundaciones.
Es una motivación personal que nos une y nos impulsa a aportar parte de nuestro tiempo a esta causa. Era una causa distinta a la de cada una de nosotras de manera individual, pero que nos une en torno a la cultura, en torno a lo orquestal, que en Venezuela es sumamente importante y forma parte de nuestra identidad gracias al desarrollo del movimiento sinfónico de los últimos años.
Luego de la pandemia, hubo un acercamiento entre el maestro Pedro González, que era el presidente de la junta en ese momento, y el maestro Marcos Carrillo. Allí se planteó la necesidad de hablar del momento que atravesaba la orquesta, que estaba saliendo del covid-19, y de ahí surgió la petición de ayuda.
Eso nos congregó y nos hizo preguntarnos: ¿cómo podemos aportar? ¿cómo podemos unirnos para representar una ayuda? Y ese fue el motivador principal.
Foto: Diego Vallenilla
Para arrancar, se plantearon hacer un primer evento para dar a conocer la causa. La idea era convocar a 10 personas con sensibilidad social y cultural que también tuviesen conexión con la empresa privada.
Con eso comenzaron, y de allí pasaron a eventos con venta en taquilla, todos a beneficio de la orquesta.
«Tenemos aliados muy importantes para cada concierto que hacemos. Las personas que van y compran su entrada están aportando a la causa. Es un ganar-ganar: van a eventos espectaculares y al mismo tiempo están aportándole a una institución emblemática del país».
— ¿Cómo describirían el estado actual de la Orquesta?
La Orquesta Sinfónica de Venezuela es una de las pocas instituciones orquestales fundadas de manera privada en el país. El movimiento sinfónico venezolano, en su mayoría, está amparado por el Estado, que cubre los salarios. La Orquesta no tiene ese privilegio porque eligió ser una institución privada.
Cuando se fundó en 1930 contó con buenos patrocinadores y realizó varias giras. Con la crisis económica, sus condiciones financieras se fueron deteriorando, la pandemia agravó la situación y hoy enfrenta serias dificultades económicas porque los ingresos que venían del sector privado ya no están.
Es allí donde Amigos Sinfónicos actúa como canal para reconectar a ese sector privado con la orquesta, para que vuelvan los patrocinios y los apoyos que la sostuvieron en el pasado. Porque artística y profesionalmente la orquesta sigue siendo impecable. Son músicos comprometidos, muchos con 20 o 30 años de trayectoria, que no han dejado de ensayar.
Actualmente está algo mejor, no solo por Amigos Sinfónicos sino también porque el país ha mejorado. Ahora ellos reciben un pequeño apoyo por parte del gobierno, así que está mejor pero está lejos de ser lo que todos desearíamos.
— ¿Cuándo se dieron cuenta que el proyecto iba a funcionar?
Cuando nos sentamos por primera vez, creo que a ninguna se le pasó por la cabeza que esto escalaría de esta forma. El país acababa de salir de una pandemia y estaba en una situación que todos conocemos. Afortunadamente hemos tenido el apoyo de ciertas empresas que, sin ser patrocinadores fijos, son grandes aliados.
Hemos tenido algunos apoyos logísticos de fundaciones fuera del país, como I Love Venezuela Foundation, pero la situación de Venezuela nos limitó a seguir trabajando bajo ese paraguas. Así que todo ha sido hecho aquí y ha sido completamente orgánico. El público fue adhiriéndose a nosotros.
Foto: Diego Vallenilla
— ¿De qué manera Amigos Sinfónicos ha contribuido al desarrollo cultural venezolano?
Hemos diseñado distintos tipos de espectáculos: desde conciertos académicos hasta conciertos populares más accesibles, sin perder el norte de que hablamos de la primera orquesta del país, que debe mantener un nivel sinfónico de excelencia.
En el primer año tuvimos alrededor de 12 conciertos. Hemos trabajado con maestros como Christian Vásquez y Kristhyan Benítez, realizamos «Cuando los grandes se juntan», un importante concierto académico de piano en la sala del Sistema, y trajimos de regreso al maestro Eduardo Marturet, quien había sido el último director de la OSV por muchos años y no había vuelto al país.
Foto: Diego Vallenilla
También organizamos el primer concierto en la Catedral de Caracas después de muchos años con sus puertas cerradas para eventos musicales.
Además desarrollamos un formato llamado «La Sinfónica en tu empresa», basado en una investigación del IESA realizada por el doctor Ramón Piñángo y el maestro Marcos Carrillo, que analiza las similitudes entre una orquesta y una organización. Es una orquesta de cámara conducida por un director y la profesora Olga Bravo, quienes durante el concierto hacen analogías sobre liderazgo, toma de decisiones, trabajo en equipo y organización. Ya se ha llevado a varias empresas importantes del país.
— Su último concierto fue «Azúcar por siempre», un homenaje a Celia Cruz con Trina Medina, Betsayda Machado y Gioconda Cabrera. ¿Qué viene después?
Amigos Sinfónicos siempre está en movimiento. Viene nuestro concierto de aniversario: los 95 años de la Orquesta y cinco años de Amigos Sinfónicos. Contaremos con un director invitado internacional y será en el Teatro Municipal. Lo anunciaremos en su momento.
— ¿Qué le dirían a quien cree que apoyar la música clásica es un lujo prescindible?
La música clásica es historia. Viene desde la Edad Media y ha acompañado los momentos más importantes de la humanidad. Tenemos 80 músicos profesionales que son cabeza de familia y que llevan cultura a sus hogares, y la cultura es lo que hace grande a una sociedad.
Los grandes eventos se celebran con orquestas. No se puede prescindir de eso. Ellos han dado todo a pesar de las circunstancias, y eso nos impulsa a seguir. El país lo necesita.
— ¿Cuál es el objetivo a largo plazo?
Buscamos que la orquesta pueda sostenerse de manera autónoma. No somos quienes cargamos con la orquesta: somos un vehículo para retomar lo que funcionaba antes con la empresa privada y dar apoyo en un momento difícil. A largo plazo, queremos que ellos mantengan su autonomía, y que Amigos Sinfónicos pueda seguir apoyando otras causas.
Puedes ver la entrevista a través de nuestro canal de Youtube:
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