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Espíritu de la Navidad: la celebración pagana adoptada y modificada por los venezolanos

La celebración del espíritu de la Navidad tiene una larga tradición en los países nórdicos, pero en Venezuela ha mutado en un día para agradecer lo vivido en el año y pedir los deseos para 2025. Sin embargo, Fray Luis Salazar recuerda que tal celebración no forma parte de las tradiciones cristianas

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espíritu de la navidad

El espíritu de la Navidad es una celebración que proviene de tierras que nada tienen que ver con el Caribe. Se trata de una fiesta pagana, natural de países nórdicos germanos, como Dinamarca, Noruega y Suecia. Tiene su origen en la fiesta vikinga de invierno conocida como “Yule”, asociada al solsticio de invierno, que ocurría cada 21 de diciembre.

Al ser la noche más larga del año, el folklore definía a esta fecha como una lucha entre el bien y el mal. Posteriormente, con el proceso de cristianización de los pueblos germánicos, cerca del año 700 d.C., la Navidad fue tomando protagonismo y ambas celebraciones se fusionaron. Luego desembarcaron más allá de las frías tierras nórdicas.

Ahora, millones de personas alrededor del mundo celebran la llegada del espíritu de la Navidad. Pero, ¿qué es exactamente el espíritu de la Navidad? Hijo de la tradición oral, es conocido como una entidad o el espíritu de un anciano que desciende para traer paz, amor, alegría y prosperidad a los creyentes. Algunas personas también asocian su presencia con el ángel Uriel. 

Sin embargo, para Fray Luis Salazar, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, la llegada del espíritu de la Navidad es una celebración que nada tiene que ver con la Navidad, sino con una tradición esotérica y de superstición. 

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Al ser una celebración que se ajusta al individuo, cada quien le suma o resta ingredientes a la fiesta

La celebración

La forma de celebrarlo depende de cada persona o familia. Lo cierto es que es una tradición que inicia desde el seno familiar y va evolucionando según las preferencias de cada individuo. Sin embargo, los siguientes puntos son comunes en cualquier celebración del 21 de diciembre:

  • Limpiar la casa.
  • Abrir las ventanas y puertas de la casa.
  • Usar tres tipos de incienso al momento de abrir las puertas y ventanas, como una manera de desechar las malas energías del hogar y recibir las buenas, que llegan con el espíritu de la Navidad.
  • Encender velas anaranjadas, rojas y doradas. Hay quienes utilizan 21 velas.
  • Hacer una reunión familiar o con amigos.
  • Elaborar una lista con 21 deseos y quemarlos (o no) en una fogata o vela.
  • Rituales de meditación o incluso oraciones al ángel Uriel. En este punto, Fray Luis Salazar explica que estos rituales no tienen relevancia porque el ángel Uriel no tiene existencia bíblica ni celebración litúrgica católica ni ortodoxa. Para la autoridad católica, los únicos arcángeles que celebra la fe cristiana son Miguel, Gabriel y Rafael, que son los que aparecen en la Biblia.

Los rituales

Como toda celebración pagana, se agregan o eliminan costumbres. Por eso se dice que no existe una forma correcta o única, aunque sí se da un momento de comunión, respeto y de unir voluntades para alcanzar algo positivo.

Para Farrens Carreño, comunicador social, la tradición de recibir el espíritu de la Navidad empezó en la casa de su mamá desde que él era un niño y adquirió una importancia especial por ser un momento de compartir en familia. Es una forma de agradecer por las bendiciones recibidas y de renovar los buenos deseos del año entrante.

Cuenta que su mamá cada 21 de diciembre se levantaba a limpiar la casa y prendía un incienso en la sala y el pasillo de los cuartos. Preparaba una cena especial con asado negro, arroz estilo turco con fideos y pasas, y una ensalada con los colores de la Navidad hecha con tomate, lechuga y pepino, de postre ensalada de frutas con manzana y uvas, y en ocasiones, Strudel. 

Explica que antes de cenar agradecían por las bendiciones recibidas y escribían en tiras de papel (12 tiras, una por cada mes) los deseos del año entrante, para finalmente quemarlas y seguir compartiendo de la reunión familiar. Carreño dice que dentro de un mundo complicado, tener un momento para renovar las esperanzas es algo agradable y esta celebración se convierte en una fecha donde “la buena vibra se multiplica en muchos lugares al mismo tiempo”. 

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Las mandarinas siempre están presentes

Danibel Gil, profesora de aeroyoga, cuenta con entusiasmo que en su casa siempre han celebrado la llegada del espíritu de la Navidad, todos los 21 de diciembre. Recuerda que para esta fecha, en casa, este espíritu se asociaba cn regalos, al igual que Santa o el Niño Jesús y que ahora de grande, ella lo celebra vestida de anaranjado.

Gil hace su ritual de la manera siguiente: si puede, pone tres imágenes de cerámica del espíritu de la Navidad en una mesa, mandarinas y otras frutas, también dulces. La celebración también incluye chucherías o torta. Le sirve en copas bebidas al espíritu de la Navidad ya sea ron o vino, una copa con agua, una taza de café y completa la mesa con un plato grande con un poco de sal, café, lentejas, arroz, harinas, azúcar o lo que tenga en casa. 

Adicionalmente, escribe la carta de los 21 deseos según sea lo que sienta en cada año. Pueden ser escritos como su mamá le enseñó, distribuidos en cinco deseos por el mundo, cinco por Venezuela, cinco por su familia y los últimos personales. Otras veces, los escribe como ella quiere y hay años en que hace una carta solo un deseo. Esta carta la lee a las 12 de la noche a un velón naranja y luego quema la misiva, generalmente, en un bolsito que tenga una ramita de pino, concha de mandarina y una ramita de romero. No apaga el velón, sino que lo deja consumirse. 

El periodista, Luis Ugueto celebra el espíritu de la Navidad desde muy niño. Descubrió esta fecha por un primo, aunque también la celebraban en su colegio. En cuanto a los rituales, procura que haya mandarina en la casa por su significado de abundancia y prosperidad. También es clave tener las ventanas y las puertas abiertas para recibir la energía del día, además de hacer la acostumbrada carta de los deseos. 

Ugueto explica que en años anteriores le ha sacado fotocopia a la carta de los deseos o la copiaba dos veces a mano, otros años la hacía con tinta china porque existe la creencia de que los deseos son más poderosos si se escriben de esta forma. El número de los deseos que escribía lo hacía tomando en cuenta el número mágico de siete por siete que le daba un total de 49 deseos, pero últimamente su carta es de 21 deseos, tres por siete: siete deseos por el mundo, siete deseos por Venezuela o allegados y los últimos siete deseos son personales, para él y su entorno más cercano. Esa carta la quema en una vela de su agrado.

Ahora bien, para otras personas, estos rituales van en contra de la fe cristiana. Fray Luis Salazar, dice que “todo esto es anticristiano”. Señala que son “supersticiones que van en contra de la fe católica y le quitan el total protagonismo al único Espíritu de la Navidad que es el Espíritu Santo, que se pone sobre la Virgen María y hace la encarnación del hijo de Dios y el nacimiento del hijo de Dios”. 

Para Fray Luis Salazar es importante mantener las tradiciones

Para Fray Luis Salazar las tradiciones que deberían mantenerse incluyen:

  • Hacer la novena al Niño Jesús (se hacen desde el 16 hasta el 24 y conmemoran los días previos de la Navidad).
  • Asistir a las misas de aguinaldo.
  • Rezar el Rosario en casa, realizar oraciones propias.
  • Encender las cuatro velitas de la Corona de Adviento cada domingo de Adviento.
  • Colocar el pesebre en familia.
  • El 24 de diciembre en torno al pesebre, entre las 11:30 y 11:50, cantarle el cumpleaños al Niño Jesús, colocar el Niño Jesús en el pesebre.
  • Hacer obras de caridad a personas necesitadas en Navidad.

Además, resalta que el valor de la Navidad es el pesebre de Belén y se debe volver la mirada a los tres personajes fundamentales que son María, José y Jesús de Nazaret. De esta manera, afirma que todo adquiere su verdadero sentido.

El Fray concluye que en estos tiempos, y sobre todo en estas navidades, los valores que deben cultivarse son la esperanza como virtud cristiana, la vida, la alegría «y la salvación trascendental»

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