Kit Miyamoto: "Dentro de 10 años no vas a ver ni una sola cicatriz del terremoto"
Hideki “Kit” Miyamoto es el ingeniero estructural que trajo su empresa a Venezuela para apoyar a los equipos de búsqueda y rescate luego del doble terremoto del 24 de junio. Tres meses después, está liderando esfuerzos internacionales y nacionales de evaluación, remoción de escombros y reconstrucción de La Guaira
Lo que comenzó como un viaje diagnóstico tras el doble terremoto de junio, para Kit Miyamoto se transformó en una estadía de tres meses y desde hace dos semanas en un convenio con el gobierno de Venezuela. El reconocido ingeniero estructural japonés-estadounidense sigue en Caracas, con la agenda copada y un contrato de un año firmado con Delcy Rodríguez y el ministro de Obras Públicas, Juan Ramírez, para coordinar la remoción de escombros de La Guaira.
Su visita a Venezuela originalmente era una misión humanitaria y de respuesta inmediata ante el desastre del 24 de junio, pero con el tiempo el objetivo cambió:
“Definitivamente es un reto, mucha gente perdió su vida y muchos perdieron sus bienes, pero estoy muy inspirado por lo que está pasando aquí. Hay gente muy valiosa. Cuando voy a La Guaira me río tanto, y ellos perdieron todo, pero es la energía que quiero que el mundo conozca”, dijo en esta entrevista con El Estímulo.
El desenlace de su estadía no se quedará en evaluaciones estructurales, alianzas académicas, reuniones en despachos gubernamentales o su contacto con las familias afectadas. Kit Miyamoto fue invitado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos para una reunión ante la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para hablar sobre la realidad actual de Venezuela en las áreas de recuperación y reconstrucción.
En conversaciones previas con Miyamoto, habló sobre los estudios que el grupo japonés de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) hizo en La Guaira tras el deslave de 1999. En aquel momento, Kit solo llevaba unos días en La Guaira y confesó que estaba en sus planes hacer nuevos estudios para entender mejor el área. Tres meses después, El Estímulo volvió a preguntarle: ¿Qué estudios geofísicos realizó en La Guaira?
—Kit Miyamoto: En los últimos meses, descubrimos muchas cosas. Conocimos las universidades de Caracas, desde la Universidad Central de Venezuela (UCV) hasta la UCAB y la Metropolitana, con ellas hemos investigado y estudiado mucho el pasado, especialmente los últimos 10 y 20 años.
Algunos hallazgos detallaron cómo se construyó La Guaira, que esencialmente ha sido sobre deslizamientos de tierra. He hablado con profesores que son paleosismólogos y se dedican a excavar el terreno para entender cómo es la sismicidad. Se han dedicado los últimos 40 años a excavar casi 40 lugares diferentes y hay mucha información ahí.
Lo que estamos haciendo ahora mismo es recopilar eso, extraer datos de estos grandes investigadores e ingenieros de Venezuela para usarlos en la reconstrucción.
—Y sobre estudios forenses para entender mejor por qué se derrumbaron los edificios, ¿han hecho estos estudios?
—Sí, en realidad es una parte interesante, no he visto (los estudios) de los edificios que se derrumbaron, pero las estructuras cumplen con los antiguos requisitos del código de construcción. Si sigues el código, el tema son los soportes. Aquí definitivamente no se trata de que el código de construcción sea malo, se trata de la implementación sobre el terreno.
Estamos trabajando con la Universidad Metropolitana para ver cómo iniciamos un programa de formación para los trabajadores y maestros. Creo que no solo los ingenieros entienden un buen diseño. Es importante que las personas que construyeron los edificios, como obreros y albañiles, sepan por qué hubo un derrumbe.
—En algún momento dio como ejemplo lo que ustedes hicieron en Kobe, Japón, luego de un terremoto, y que ahora es una ciudad que tiene edificios altos. ¿Has hablado con geólogos que hayan estudiado el suelo de la Guaira y que garanticen que sí se pueden hacer esas construcciones ahí?
—Sí, claro. Esencialmente, toda La Guaira se ha construido sobre milenios de deslizamientos de tierra. Muchas rocas que caían de la montaña construyeron por años el suelo de la zona.
En algunas áreas arenosas lo que ocurrió fue que las rocas se hicieron cada vez más pequeñas por la acción de las olas, que eventualmente las volvieron arenosas. Ahora, en algunas de las zonas en las que hubo deslizamientos recientes, los investigadores a veces encuentran las rocas mucho más rígidas.
Es una geología realmente compleja. Depende exactamente de dónde se investigue y eso marca una gran importancia.
Cuando uno empieza a construir, es muy importante entender no solo todo, sino de verdad entender el lugar en particular. Qué tipo de geología hay. Y basado en eso diseñar una base adecuada con ingeniería.
—¿Y has hablado de esto con geólogos venezolanos?
—Sí, muchas veces. Son realmente buenos, ellos saben de lo que hablan. Aquí hay grandes mentes e investigadores.
—Ahora, hablando del contrato que acabas de firmar con Delcy Rodríguez y el Ministerio de Obras Públicas, ¿cuándo comienza oficialmente este servicio que vas a ofrecer a Venezuela? ¿Hay una fecha?
—Bueno, oficialmente empezó ahora. Nuestro trabajo es recuperar la fuerza del sector privado de los venezolanos que están aquí.
Este país tiene una cultura de industria minera, que esencialmente trata de procesos de descomposición de dinamita. Al igual que pasa con las rocas, es un proceso de demolición. Por eso, ambos sistemas, tanto el de demolición como el de la gestión de escombros, son casi idénticos.
Hay mucho equipo, mucha capacidad y tecnología aquí para hacer precisamente eso. Nuestro trabajo es realmente sacarlo a relucir. Demostrar que la tecnología, la experiencia, el trabajo y la gente están aquí para La Guaira. Eso nos dará una forma mucho más eficiente y eficaz de hacer todo el plan.
—Hablando de ese trabajo, ¿hay alguna inversión total? ¿Algún número que puedas darnos sobre cuánto va a costar?
—Creo que realmente se va a resumir en cuánto tonelaje existe ahora mismo.
Hay alrededor de un millón de toneladas que el gobierno venezolano ya ha movido. Ahora existen dos depósitos temporales del lado este de La Guaira, pero hay sobrecapacidad. En realidad hay 1 millón de toneladas más en forma de edificio que necesitan moverse; y también hay 2 millones de toneladas más en estructuras remanentes, que son escombros dañados pero reparables.
Estamos hablando de 600 edificios que necesitan ser derribados. Entonces, se reduce a la velocidad con la que puede hacerse y a la eficiencia que tengamos. Ese es el tipo de cosas que hay que entender primero.
—Entonces, ¿no hay una estimación de cuánto sería?
—No, no. Todo va a venir de la necesidad de los contratistas. Establecimos exactamente lo que hay que hacer, así que son ellos los que tienen que afrontar el costo.
Si creo que estos contratistas son muy eficaces, y francamente, tienen una capacidad enorme. Eso debería hacerlo rápido y rentable.
—¿Y esos contratistas son de Estados Unidos o de Venezuela?
—El 90% son de aquí de Venezuela, porque como dije, aquí hay suficiente capacidad.
El procesamiento de escombros es definitivamente diferente al procesamiento de rocas, pero es totalmente adaptable. También es importante que el proceso tenga un componente de reciclaje, especialmente las varillas de acero que hay que extraer y debemos reciclar. Eso va a pasar.
Los escombros más grandes deben procesarse primero en trozos más pequeños, como de unos 10 centímetros. Solo trozos así se pueden llevar finalmente al depósito, que hoy es el vertedero cerca del aeropuerto. Es un vertedero existente que tiene capacidad para almacenar toda esa carga.
—¿Eso es lo que está pasando ahora o son los pasos que debes seguir a partir de hoy?
—Me gustaría empezar esta semana, si es posible, solo para asegurar que todo esté bien montado.
Por ejemplo, está la máquina de pesas, que es un equilibrio que hay que ajustar y calibrar. Ese es el plan que hay que hacer ahora mismo, pero también el gobierno ya movió un millón de toneladas, lo que equivale a unos 250 edificios aproximadamente.
Foto de Daniel Hernández
—Ahora, hablando de La Guaira, ¿cómo la ves dentro de diez años? ¿Qué elementos son esenciales ahora para lo que verás en La Guaira dentro de 10 años?
—Veo que dentro de 10 años no vas a ver ni una sola cicatriz de un terremoto. Porque creo que mucho tiene que ver con la gente aquí, la resiliencia, el optimismo, la energía, el pueblo venezolano, ese carácter los lleva al punto que hay que llegar.
Si hay algunas cosas en las que hay que pensar: el dinero público puede gestionar los escombros, demoliciones, sitios más limpios y reducir ese riesgo en el ámbito geológico, pero eso es aproximadamente el 10% de lo que hay que hacer.
El 90% es una reconstrucción que debe provenir de la inversión del sector privado. Es muy importante establecer ese terreno donde el sector privado esté dispuesto a invertir. Creo que eso es muy importante.
También hay que pensar en el proceso. Mucha gente perdió su vida, sus activos. Para mí honrarlos a ellos es pensar que tenemos que construir mejor, de una forma mas segura, más fuerte, incluso más bonita. Esa, para mí, es la manera de honrar a esas personas.
—¿Y eso está garantizado? Con todos los estudios que estás haciendo, ¿La Guaira será un lugar seguro para vivir?
—Sí, te lo garantizo. Muchas cosas tienen que pasar, porque lo sísmico es una parte, sí, pero al mismo tiempo, el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra también debe mitigarse. Es igual de importante.
—Y esa es otra parte, ¿no? No está solo en tus manos.
—Sí, correcto. Sin embargo, por ejemplo, en la UCV, sus investigadores, cartografían las 63 presas que se construyeron para hacer frente a la inundación, y saben exactamente lo que hay que hacer. Eso debe decirse.
—Y no solo los deslizamientos de tierra, también tenemos la falla de San Sebastián que pasa justo frente La Guaira, ¿eso debe ser estudiado, o ya ha sido estudiado?
—Ha sido estudiado. No creerías cuánto estudio se ha hecho. Y quiero decir, esos son los profesores que verás, juntos hemos hecho muchos estudios sobre esto.
Como lo dije antes, los paleosismólogos se encargan de excavar el terreno para entender qué tipo de falla o ruptura ocurrió en términos históricos. Han realizado muchos estudios y hoy saben exactamente dónde está la falla.
De hecho, la línea de la falla se ha movido bastante, unos 40 o 50 centímetros, lo que demuestra un gran movimiento. Una vez se mueve así, no se mueve tanto más.
Hay muchas fallas diferentes en distintas zonas, así que no solo se trata de una falla, eso se debe entender.
Quiero añadir algo más, el Departamento de Estado de EE. UU.me ha invitado a asistir a una de las reuniones de la ONU la próxima semana que tendrá lugar en Nueva York. Quieren que hable sobre la realidad de lo que está pasando aquí con la recuperación y la reconstrucción.
Quiero contar todo. Sí, definitivamente es un reto, mucha gente perdió su vida y muchos perdieron sus bienes, la lucha financiera está ahí.
Creo que muchas cosas se pueden resolver, pero al mismo tiempo, el componente financiero es realmente crítico, especialmente el sistema hipotecario conocido. Creo que eso se debe organizar.
Es un honor hablar sobre esto. Me encanta hablar de ello porque estoy muy inspirado por lo que está pasando aquí. No solo trabajo en sectores formales de construcción, sino también en comunidades informales.
Hay gente muy valiosa allí, están llenos de energía, cuando voy a La Guaira me río tanto, y ellos perdieron todo, pero es la energía que quiero que el mundo conozca y está aquí.
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