Alparson reinventó las alpargatas y ahora caminan la ciudad
Maximiliano y José Antonio son los creadores de Alparson, un emprendimiento familiar de diseño y confección que propone una versión diferente de las tradicionales alpargatas

Maximiliano y José Antonio son los creadores de Alparson, un emprendimiento familiar de diseño y confección que propone una versión diferente de las tradicionales alpargatas

Una alpargata en un showroom. Una alpargata con flow. Una que se puede llevar a una reunión con tus panas o el bautizo de tu sobrino. Esa fue la idea que llevó a Maximiliano López y José Antonio, su padre, a crear Alparson: unas alpargatas más formales y con sello familiar-nacional.
Maximiliano tiene 31 años y un título de Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela. Su vida ha sido la de un caraqueño. Pero su papá, José Antonio —quien trabaja en construcción— se crió en Urica, estado Anzoátegui.
Como muchas otras personas del campo, José Antonio dejó la vida de la provincia atrás para encontrar algo más en la ciudad, pero sus raíces viajaron con él en la maleta: ahí también incluyó las alpargatas.
Para los López, las alpargatas son un emblema venezolano. Empezaron como un calzado óptimo y accesible para el trabajo de campo y luego se volvieron un elemento histórico y tradicional de la indumentaria. Ellos quisieron que ese emblema alcanzara otro nivel.
Alparson, las alpagartas con flow que diseñan y venden, nacieron con una pregunta: «¿Por qué no hacer una versión formal de las alpargatas?». Y pusieron manos a la obra.

—¿Por qué apostar por las alpargatas, que no se consideran un calzado de uso cotidiano en las ciudades?
—Maximiliano: Creo que le damos continuidad a un proceso que no ha muerto, que siempre ha estado en constante evolución.
La alpargata no viene de Venezuela, la alpargata que conocemos es el resultado de un calzado que ha evolucionado por muchos siglos. Nosotros le hemos dado la identidad y las características que tiene hoy en día gracias a cada venezolano a lo largo de la historia.
Entonces, siento que estamos dándole continuidad a ese mismo proceso de evolución y de adaptación al momento que vivimos.
—¿Los venezolanos olvidamos las alpargatas en nuestro vestir?
-Maximiliano: Sí, seguimos creyendo que es la alpargata del llanero que arrea ganado sin camisa y con una cabuya que le amarra el pantalón y no es así.
Si la alpargata forma parte de nosotros, ¿por qué no la adaptamos? ¿por qué no innovamos con lo tradicional? Lo tradicional también se puede transformar en algo que sea objeto de innovación y es lo que queremos hacer.
—¿Cómo se puede usar esta alpargata a diario? ¿Ustedes la usan?
—José Antonio: Sí, por supuesto. Había algo, para mí muy interesante, y es que al vestir la alpargata tradicional, al ponerse un buen pantalón, una buena camisa, algo no cuadraba, por así decirlo. Esa fue una de mis ideas, de nuestra idea, que esa alpargata tuviera un cambio y que fuese acorde con la ropa que usamos en la ciudad.
Yo me puedo poner esta nueva alpargata con un blazer, hasta con una corbata, con un traje de vestir… Soy capaz de hacerlo porque ya sé que ella tiene ese valor, esa presencia. Simplemente es cuestión de combinarla y saberla llevar.
—¿De quién fue la idea de Alparson? ¿Lo habían pensando desde hace tiempo?
—Maximiliano: Sí, la verdad ya había gente que tenía en el mercado la alpargata tradicional, pero como decía mi papá, es un calzado que no te permitía tener un atuendo que nosotros usáramos en la ciudad y que se viese acorde o que se viese armónico.
Yo soy nacido en Caracas, pero él (José Antonio) proviene de los llanos orientales y él tenía esta añoranza de las alpargatas, las usaba desde muy pequeño. Yo incluso usé alpargatas para eventos culturales de niño. Pero somos personas que, por diversas razones, hemos estado en entornos en los cuales tenemos que vestirnos de manera casual.
Incluso decíamos: «Bueno, no puedo usar unas alpargatas para esto». Pero entonces ya teníamos una referencia mental como… que es un Oxford, que es un Derby, que es un calzado casual de piel, que no proviene de Venezuela, pero pensábamos: «Oye, qué calzado tan bonito».
Y sobre la idea… un día él viene y me dice: «¿Por qué no combinamos calzados casuales con un calzado cómodo como la alpargata?». Y comenzamos a darle a esa mixtura y ver qué salía. Y la mandamos hacer y el resultado nos dejó… con lo que ven hoy.
—¿Cómo fue hacer ese primer par? ¿Se sintió como un experimento?
—José Antonio: Primero teníamos que hacer un patrón y la muestra éramos él (Maximiliano) y yo. Y te puedo decir que si a él le gustaba, yo sabía que ya era un éxito. Porque es una generación distinta a la mía. Él nació aquí en la ciudad. Y cuando él la vio, dijo: «Bueno, papá, qué bonito». Entonces dije: «Bueno, vamos a darle».

—¿Cuál es el sueño de este emprendimiento? ¿Qué quieren lograr con Alparson además de vender?
—Maximiliano: El sueño es rescatar el uso de la alpargata, darle vida nuevamente al calzado, rescatar ese valor tradicional que tiene de por sí.
Pero también creo que no lo queremos enmarcar en un perfil único, sino justamente extenderlo al llanero que tiene la tradición de usar alpargata, que pueda haber algo novedoso en ese calzado que tanto quiere.
Y también hacer ver a las personas de la ciudad, o a una persona citadina, que un calzado tradicional como la alpargata puede ser usado con ropa casual o con una franela oversize, por ejemplo, que lo he hecho y queda genial.
—¿Por qué escogieron el nombre Alparson? ¿Qué significa?
—José Antonio: Alpar-son es una palabra compuesta. Alpargata es un calzado, pero también la utilizamos para bailar, y al empezar a hacerlo la alpargata emite un sonido, lo que conocemos como el joropo. Si tú tienes música y bailas, tienes que sonar la alpargata. Eso es un son, es sonido, es música.
«Alpar» se refiere a que son dos zapatos. Entonces, Al-par-son, al par de dos. Le encontramos un significado, no solo al nombre, sino a las varias formas de interpretarlo. Y nos quedamos con ese.
—¿Qué le dirían a alguien que tal vez no quiera darle la oportunidad a esta alpargata?
—José Antonio: Conocerla es usarla. Si la usas, es como comprar un zapato normal. Usas la alpargata, te da comodidad, te da descanso. Empiezas a aceptarla. Motivos para aceptarlas hay muchos.
—Maximiliano: Creo que todavía es innovador. Al principio se puede tener un poco de resistencia, algunos más, otros menos, pero siendo un calzado novedoso puede también generar cierto escepticismo. Lo entendemos, pero estamos conscientes de que hay un valor en el calzado y que tiene mucha proyección a futuro. Es eso con lo que nosotros nos quedamos.