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Los que entendieron el momento: el 1x1 de la primera victoria de la Vinotinto

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Las sensaciones que todos queríamos recuperar se alcanzaron en Maturín. En un estadio repleto gracias a la «puerta franca» brindada por los organizadores (lindo para el ambiente, irrespetuoso para quien pagó su entrada) y con un terreno de juego impresentable, el grupo de muchachos que hoy les fue asignado el rol de rescatar el barco del naufragio de los resultados adversos y las lesiones, encontraron el estado de ánimo ideal para aplastar a un rival excesivamente tímido y fallón. Los jóvenes, los pequeños, esos que venían pidiendo espacio y confianza, hoy se aliaron para lograr lo que los más experimentados y curtidos en conjunto no pudieron.

El fútbol es un estado de ánimo y estos chicos hoy demostraron que entendieron la complejidad que tirar del carro en el momento clave en el que la tortuga no se podía escapar. Contagiados de ganas, azuzados por tener que sacar una victoria obligada en un terreno de juego destrozado, solo hicieron lo que sabían hacer: desplegar todo el talento, aprovechar el gran momento de cada uno y demostrar que con ellos se puede contar. Ante las lesiones, en un panorama quizá sombrío, ellos mostraron que se puede sobrarles de responsabilidad. ¿Qué habría ocurrido si la hubieran tenido antes?

El uno a uno de Venezuela:

Dani Hernández: Luego del trauma ante Brasil, el poco trabajo ante Bolivia le permitió recuperar la confianza. No recibió ni un disparo con peligro.

Alexander González: Se ha ganado la confianza de Dudamel y él del Huesca le ha dado la razón. Con 24 años se mostró como uno de los caciques del equipo con su brega, liderazgo y solidez. Rápido, se animó a protagonizar varias galopadas como el lateral de salida ante los bolivianos. No hay quien lo mueva del sitio.

Oswaldo Vizcarrondo: Como Dani Hernández, necesitaba un partido como este para recuperar la confianza. Luego de purgar sanción, Dudamel sigue jugándosela con él y no va a cambiar. Hizo sentir seguro y cómodo a su nuevo compañero de zaga. Ante las críticas, siempre guapea.

Mikel Villanueva: Su actualidad en el Málaga le permitió trasladar el rol a la Selección y cumplió. Le sobran ganas de destacar y en una posición más comprometedora, se vio tranquilo, menos complicado que cuando cubrió el flanco izquierdo lateral. Merodea el área contraria en las pelotas paradas con mucho peligro, buena noticia ante el apagón de Vizcarrondo como arma aérea. 

Rolf Feltscher: Sin incomodidades, el orden defensivo del grupo y lo tímido de los intentos bolivianos lo hicieron trabajar con tranquilidad. Parece haber ganado otra oportunidad más para ser el lateral zurdo titular. 

Tomás Rincón: Mucho más suelto pero con menos protagonismo por las características del partido, aunque no dejó de luchar cada pelota y trasladar las pocas que tuvo con buen tino. Necesita tener un partido destacado para recuperar su nivel y confianza. El capitán se vacía en entrega, algo innegable.

Renzo Zambrano: Primera convocatoria oficial, primera titularidad y un gran partido. ¿Pudiera haberlo soñado? En su tierra y ante su gente, ni el más pintado pensó que el del Valladolid estaría en el once y él, sin muchos aspavientos, rindió a gran nivel, tanto, que entregó una pelota de oro a Josef para que éste marcara uno de sus tres goles.

Jacobo Kouffaty: No tuvo el protagonismo que sí el resto de sus compañeros de media cancha ofensiva, pero el fútbol le dio la revancha de abrir el marcador a los tres minutos con un certero cabezazo, mismo tiempo en cancha que tuvo cuando entró contra Argentina y se lesionó. Maturín deliró con uno de los suyos cuando abrió el marcador y esto es suficiente para que se anote como una alternativa más para la zona de creación en Venezuela. Dudamel confía en él y hoy le respondió.

Rómulo Otero: Los tres goles de Josef Martínez no le quitan a él el título de haber sido el mejor hombre de la cancha. El desparpajo de siempre reapareció, tal cual ocurrió en Atlético Mineiro donde luego de un buen rato de adaptación, destapa el tarro de las esencias. Su rapidez e insistencia le dio toda la vitalidad que necesitaba el ataque de Venezuela ante una defensa tan blanda a la que había que destrozar. 

Jhon Murillo: Con espacios, debe ser el jugador más rápido de la eliminatoria. Su ansiedad fue controlada desde el momento que metió una pelota de gol. Es punzante, fastidioso ante el marcador y tiene un hambre desmedida de oportunidades. La imborrable carrera hasta la raya final para habilitar a Otero en el gol es una demostración de eso.

Josef Martínez: En una eliminatoria aciaga, destaca entre el resto. Goleador de Venezuela en este tortuoso trayecto, el primer triplete de un criollo en premundial no es un simple dato estadístico. Esa raza que tanto se le pide al futbolista venezolano él la demuestra en cada presentación. Tiene ganas, muchas ganas. Combate como nadie. Cualquier reclamo se le puede hacer, excepto que no tenga la voluntad de empujar del carro siempre. En el rol de delantero centro, ante una defensa ligerita, destacó sin tapujos.

Arquímedes Figuera: Entró para preservar el orden e imponer pierna fuerte en la mitad de la cancha en el momento cuando Bolivia asomó una intentona. Intervino poco en el juego.

Cristian Santos: En este establishment de los bajitos, su presencia fue testimonial cuando el partido requería de otro tipo de sacrificio.

Cariaco González: Su ingreso fue para que el público delirara con el nuevo ídolo del Monagas y las ansias pudieron más que el equilibrio. Se empeñó en hacer su gol y trató de todas las formas de hacerlo. El marcador holgado le da permiso a su individualismo.

 

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