Efecto sismo y dólares en efectivo: ¿por qué la brecha cambiaria cayó a mínimos de dos años?
La distancia entre el tipo de cambio oficial y el paralelo se ubicó por debajo del 15% tras el doble evento sísmico del 24 de junio

La distancia entre el tipo de cambio oficial y el paralelo se ubicó por debajo del 15% tras el doble evento sísmico del 24 de junio

Luego del doble terremoto que sacudió al país el pasado 24 de junio, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo se ha reducido a sus niveles más bajos en dos años, rompiendo una racha de más de 100 semanas consecutivas sobre el 15%.
Este fenómeno responde a una combinación de estrategia gubernamental, dinámicas coyunturales de la tragedia y un cambio estructural clave: la llegada de dólares en físico a la banca nacional.
@jpalaciosch En medio de días muy duros que vive el país nos preguntamos, ¿se está acabando la brecha cambiaria? #Venezuela #economia #brecha #devaluacion ♬ Palm Tide Bloom – Olive Overalls
Según el economista Jesús Palacios, la reducción de la brecha no es fortuita. El Ejecutivo aplicó una estrategia doble aprovechando los días de baja actividad económica posteriores al sismo. En primer lugar, el Banco Central aceleró la depreciación del tipo de cambio oficial, ubicándola muy por encima del promedio semanal del último año, y a la par de esto siguió inyectando divisas a la banca lo que permitió contener el avance del tipo de cambio paralelo.
A este escenario se suma una flexibilización institucional clave descrita por el director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros. Tras el levantamiento de sanciones al Banco Central, se restableció el canal de comunicación con la Reserva Federal de Estados Unidos, permitiendo la llegada de remesas de efectivo (billetes de US$50 y US$100) para la venta al público.
«Esta semana comienza la distribución con cuatro bancos que tienen las corresponsalías más sólidas, y luego se extenderá a todo el sistema», explicó Oliveros en entrevista para Unión Radio.
Aunque Oliveros aclaró que el grueso de la intervención seguirá siendo electrónico para operaciones internacionales de empresas, el efectivo dará profundidad al mercado interno y aliviará la presión cambiaria, especialmente para las personas naturales sin cuentas en el extranjero.
Oliveros estima que la asignación total de divisas (electrónico y físico) para el cierre del ciclo se mantendrá alrededor de los US$1.800 millones, una cifra similar a la registrada en junio.
A pesar de la gravedad del evento del 24 de junio, los indicadores macroeconómicos muestran una resiliencia particular en el corto plazo. Oliveros destacó tres elementos de balance tras la tragedia:
A pesar del optimismo regulatorio, ambos analistas coinciden en que el verdadero reto comienza ahora que la economía intenta normalizar su ritmo y la ayuda internacional extraordinaria empieza a disminuir.
El principal foco de vulnerabilidad es el frente fiscal. La necesidad de atender a las familias afectadas y financiar la reconstrucción habitacional e infraestructura elevará drásticamente la demanda de gasto público por parte del Estado.
Los economistas coinciden en que si el Gobierno no logra mantener una estricta disciplina fiscal y emite bolívares en exceso para cubrir estos compromisos, la presión regresará al mercado cambiario, ensanchando de nuevo la brecha e impulsando la inflación.