Chevron firmó este lunes acuerdos para ampliar su presencia en la principal región petrolera de Venezuela, mientras Shell avanza en negociaciones para desarrollar importantes yacimientos de gas, según fuentes de la agencia Reuters.
El movimiento de ambas compañías apunta a una reconfiguración del mapa energético del país, tras la reciente reforma de la ley petrolera y en un escenario que busca reactivar la industria con inversión internacional.
Chevron participaría en un bloque de crudo extrapesado en la Faja del Orinoco y, al mismo tiempo, devolvería el área de gas Loran, que sería asumida por Shell para su desarrollo.
Además de estos nuevos pactos, según Reuters, el Gobierno estaría revisando los contratos vigentes con empresas extranjeras, lo que abre la puerta a posibles ajustes en las condiciones de operación en distintos proyectos activos.
Gas, el nuevo foco
El interés de Shell se centra especialmente en el desarrollo del campo Loran, un yacimiento que se extiende hacia Trinidad y Tobago, donde la empresa ya opera el campo Manatee.
La estrategia contempla perforar pozos en aguas venezolanas y conectar la producción con infraestructura existente en Trinidad, con el objetivo de procesar el gas como gas natural licuado (GNL). Este suministro sería clave para revitalizar Atlantic LNG, un proyecto que ha operado por debajo de su capacidad ante la escasez de gas.
Las conversaciones entre Shell y Caracas se han intensificado en las últimas semanas e incluyen también otros proyectos como el campo de gas Dragon, estimado en 4,2 billones de pies cúbicos, y áreas terrestres como Carito y Pirital.
Chevron apuesta por el crudo
En paralelo, Chevron parece reorientar su estrategia hacia el petróleo. La compañía ha evaluado retirarse de Loran, donde confirmó importantes reservas de gas hace años sin llegar a desarrollarlas, para concentrarse en expandir Petropiar, su principal activo en el país, según la información de Reuters.
El objetivo sería avanzar hacia el bloque Ayacucho 8, también ubicado en la Faja del Orinoco, donde se concentran algunas de las mayores reservas de crudo pesado del mundo.
La petrolera estadounidense ya produce, a través de sus empresas mixtas con Pdvsa, unos 260.000 barriles diarios, lo que equivale a cerca de una cuarta parte de la producción nacional.
De hecho, ejecutivos de la compañía han señalado que podrían aumentar esa producción en hasta 50% en los próximos dos años, siempre que se mantengan las condiciones operativas actuales.