Existe en ciertos sectores de la opinión pública la idea de que el comportamiento del mercado petrolero mundial ha sido negativo para Venezuela y eso ha ocasionado la crisis que actualmente este país enfrenta en todos los ámbitos de su economía y de su sociedad. Pero eso no se corresponde para nada con la verdad de los hechos. Veamos.
Desde hace varios años, la industria nacional de autopartes sufre una caída del mercado nacional debido a la contracción del sector ensamblador. De 172.361 unidades ensambladas en 2007, hasta octubre de 2018 se han ensamblado solo 824 vehículos, lo cual significa que se dejan de producir e incorporar autopartes nacionales.
El régimen venezolano luce como un avión que se quedó sin gasolina. El piloto tercamente insiste en mantener una ruta que lo llevará a estrellarse. Puede desviarse y planear hasta alguna pista que salve a los pasajeros; pero no, insiste en dirigirse a un destino al cual le resulta imposible llegar e inevitablemente se vendrá a pique.
El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, viene promoviendo la iniciativa “Un Cinturón, una Ruta”, con un presupuesto de $ 124 mil millones para construir una colosal red de infraestructuras que facilite la producción, el transporte, y el comercio libre entre los países que participan. La iniciativa tiene sus defensores y detractores.
La producción petrolera de Venezuela viene cayendo en términos dramáticos. En 1998, al llegar al poder Chávez, superaba los 3,5 millones de barriles diarios. Según fuentes secundarias de la OPEP se ubica hoy por debajo de 1,2 millones de b/d y cae a razón de unos 45.000 b/d por mes. De haberse mantenido la Apertura Petrolera, nuestra producción debería superar los 6.000.000 de b/d.
En 2013, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, propuso la construcción conjunta de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI. Una franja, una Ruta, es una iniciativa basada en los principios de apoyo mutuo y beneficios compartidos para crear un sistema económico abierto que haga posible el desarrollo económico sostenible.
Pese a las continuas promesas oficiales de que la producción petrolera venezolana va a aumentar, la triste realidad es que sigue y seguirá cayendo hasta que el país entienda el inmenso daño que han producido el dogmatismo y las políticas petroleras “rojas rojitas”.
Los lineamientos emanados desde el Ministerio del Trabajo el pasado 11 de octubre para ser implementados en las negociaciones colectivas de trabajo, en el marco del Programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica, reafirman la decisión del Poder Ejecutivo de desmantelar la contratación colectiva y las relaciones de trabajo en nuestro país.
El objetivo de una Startup no es elaborar un producto o diseñar un servicio, es desarrollar un Modelo de Negocio rentable, reproducible y escalable. Ese desarrollo debe hacerse en el menor tiempo posible y normalmente con importantes restricciones de dinero.
Los pensionados del IVSS han pasado a ser el contingente laboral más numeroso de la población venezolana, nos referimos a 3.500.000 trabajadores que cotizaron sus aportes en el contexto de la vigente ley del Seguro Social de 1966, y del artículo 26 que establece un mínimo de 750 cotizaciones para acceder a ese derecho. A esta cifra hay que agregarle 800.000 pensionados de la misión Amor Mayor asignados igualmente al IVSS, por decreto presidencial de Hugo Chávez en 2011.
El gobierno de Nicolás Maduro tomó por 90 días la empresa de embalaje irlandesa Smurfit Kappa luego de una inspección en la que acusó a esa productora de cartón de abuso de posesión de dominio.
En cualquier resumen o consejo sobre claves para el éxito en la vida casi invariablemente conseguirás que uno de los elementos más importantes es enfocarse en lo que haces, en lo que deseas y en aquello con lo que sueñas.
El pasado 17 de agosto el gobierno hizo un conjunto de anuncios en materia económica, bautizado por el pueblo como el paquetazo rojo. Se trata de medidas encaminadas a extraer del bolsillo del venezolano los recursos para financiar el enorme déficit fiscal provocado por una política económica irresponsable.
Las medidas anunciadas la noche del 17 de agosto podrían hacer creer que, ¡¡al fin!!, Maduro reconoce la necesidad de rectificar sus políticas. Habla de “anclar” el bolívar, de “disciplina fiscal” y de “eliminar definitivamente la emisión de dinero no orgánico”. No se escudó en ninguna “guerra económica” para echarle la culpa a los demás. ¡Albricias! Pero Maduro escucha campanas sin saber de dónde vienen. Vamos por partes:
Para enfrentar la crisis Maduro descubre una “fórmula mágica” que “por primera vez se está haciendo en la historia económica del mundo”. Se trata de medidas aisladas, incoherentes, reñidas con la ciencia económica y a veces inconstitucionales.
En la antesala de la eliminación de cinco ceros a la moneda nacional, ha habido un barraje de anuncios presidenciales que darían la apariencia de que hay una suerte de reforma monetaria heterodoxa en ciernes: despenalización cambiaria, con promesas de una liberación del control cambiario que no termina de llegar; llevar la gasolina a “precios internacionales” sin precisarse de que precio concreto se habla; subsidios compensatorios focalizados, pero no a los más necesitados, sino a quienes sin discriminación de nivel de ingreso opten por un carnet de tinte político; y tal vez la medida más critica, el anclaje del nuevo signo monetario a una cuasi-criptomoneda, pero a través de ella al precio de un commodity como el petróleo.
Cuando Carlos Andrés Pérez en 1989, de la mano de su ministro de Planificación, Miguel Rodríguez, aplicó la política de aumentos graduales del precio de la gasolina para evitar las pérdidas en que incurría Pdvsa y el enorme sacrificio fiscal, los profesionales de la demagogia se dedicaron a sabotear esa política y los que hoy están en el poder cabalgaron sobre la protesta popular y los saqueos para justificar los intentos de golpes de Estado de febrero y noviembre de 1992 e hicieron del alza de los precios de los combustibles un tabú.
Los subsidios, como instrumento de redistribución del ingreso, tienen por objeto mejorar las condiciones de vida de las familias más vulnerables. Son un instrumento de la política social y requieren una administración adecuada para evitar que su mala aplicación profundice la desigualdad.
La crisis económica en Venezuela es un monstruo con diferentes caras. La incapacidad de pagar la deuda externa, la emisión de dinero inorgánico, la reducción drástica del Producto Interno Bruto (PIB), son algunos de esos rostros, sin embargo para el venezolano común hoy la crisis es sinónimo de hiperinflación.
Hay una premisa que he escuchado mucho en los últimos días: “la energía eléctrica más costosa es la que no se tiene”. Y para validar esta afirmación solo bastaría preguntarle a los empresarios, industriales y comerciantes en cuánto cuantifican sus pérdidas cada vez que ocurre una interrupción abrupta del servicio.