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Lo que oculta el "acuerdo de interrupción" de pagos de bonos que propone Maduro

En teoría, nada cambia. Los tenedores de bonos ni van a recibir intereses ni capital. No se especifica cuándo se resolverá y se pagará, solo señalan que empezarán a cancelar cuando las condiciones mejoren

Lo que oculta el "acuerdo de interrupción" de pagos de bonos que propone Maduro

El martes 16 de septiembre, el Gobierno de Maduro propuso a los tenedores de bonos de la República y de las estatales empresas Electricidad de Caracas y Pdvsa un «acuerdo de interrupción» de pagos de intereses y capital. El régimen alude problemas para hacer frente a los compromisos por las sanciones de Estados Unidos.

La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, dijo que la propuesta tendrá validez hasta el próximo 13 de octubre y que fue ideada en un intento de Venezuela por evitar que los tenedores «resulten afectados por el ilegal accionar de quienes detentan el poder en Estados unidos».

Sin embargo, los tenedores de estos bonos no están recibiendo en este momento ni intereses ni capital por parte del Estado venezolano. Estos son los mismos bonos que en 2017 cayeron en default.

¿Qué ganan los tenedores con esta propuesta?

Rodríguez señaló que la emisión de nuevas medidas restrictivas «ha impedido el desarrollo de este esfuerzo de diálogo para alcanzar el objetivo de reestructuración anunciado», por cuanto algunos plazos de reclamación de intereses y capital «han comenzado a correr».

Lo que el gobierno de Maduro ofrece es reestructurar la deuda, y que en el caso que se solventen los obstáculos que llevaron a la administración y los tribunales de EEUU a desconocer a Maduro y reconocer a Guaidó como presidente interino, entonces iniciar las negociaciones con los tenedores que aceptaron la oferta.

Lo que se oculta en las letras pequeñas

Las letras pequeñas del contrato son el problema para quienes compraron bonos venezolanos emitidos desde 2005, según información de Bloomberg. Los acreedores podrían perder miles de millones de dólares al no poder reclamar el pago de intereses vencidos.

El problema para los tenedores de bonos estaría en una cláusula poco conocida que le permite a Venezuela librarse del interés no pagado a cualquier acreedor después de tres años, siempre que el acreedor no tome acción legal para buscar el reembolso durante ese lapso.

Sin un final a la vista del estancamiento político en Caracas, no es de extrañar que pocos acreedores hayan tomado la costosa medida de llevar al gobierno a los tribunales. Sin embargo, eso pronto podría convertirse en un error más caro.

Decenas de miles de millones en bonos venezolanos quedan sin negociarse cada día. Las sanciones contra el régimen de Maduro impiden que los inversores estadounidenses los puedan comprar y hacen que la perspectiva de una reestructuración a gran escala sea casi imposible.

La «cláusula de prescripción» en los bonos de la deuda venezolana, reduce el estatuto de limitaciones estándar a la mitad. Entonces, con el tercer aniversario de la mora del país en noviembre, los acreedores podrían perder miles de millones de intereses vencidos.

¿Obligados a negociar?

Con esta cláusula oculta en los bonos, los acreedores que no acepten la oferta de renegociación propuesta por Maduro antes de la medianoche del 13 de octubre podrían perder el derecho a reclamar los intereses de la deuda.

Lo que sucede, es que si el Gobierno de Maduro aplica esta cláusula estaría prácticamente cerrando toda posibilidad de emisión de deuda en cualquier mercado financiero. «Sería una acción casi forajida», señaló el economista y analista de riesgo financiero Leonardo Buniak al portal Banca y Negocios. 

Un acuerdo ilegal y poco práctico

Con este acuerdo, en teoría, nada cambia. Los tenedores de bonos que acepten la oferta ni van a recibir intereses ni capital. No se especifica cuándo se resolverá y se pagará, solo señalan que empezarán a cancelar cuando las condiciones mejoren.

Las proyecciones no son alentadoras. La situación económica de Venezuela se complica día a día y la caída drástica en la producción petrolera lleva a Pdvsa a tener unas finanzas con números rojos.

El economista Ásdrubal Oliveros estima que la economía venezolana caería este año 23,7 %. La inflación cerraría en 2.685 % y la tasa de cambio cerraría en 995.600 Bs por US$. Para 2021 la caída de la economía sería de 2,1 % y la inflación de 1.786 %. Estas proyecciones se generan con un consenso de analistas que fueron consultados por FocusEconomics.

Además de esto, el acuerdo que estipula el Gobierno de Maduro carece de legalidad, según el economista venezolano Francisco Rodríguez. En su cuenta de twitter señaló que dado que los bonos de deuda de Venezuela y Pdvsa se rigen por la ley de Nueva York, cualquier acuerdo de reestructuración de deuda firmado con el gobierno de Maduro «carece de validez legal ante cortes estadounidenses».

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Con información de EFE