7 cosas en las que gastar puede significar “comprar la felicidad”
La idea que “el dinero no puede comprar la felicidad” está perdiendo fuerza e incluso hay estudios científicos que demuestran que hay una relación entre los ingresos y la felicidad

La idea que “el dinero no puede comprar la felicidad” está perdiendo fuerza e incluso hay estudios científicos que demuestran que hay una relación entre los ingresos y la felicidad

La frase “el dinero no puede comprar la felicidad” ha sido repetida millones de veces durante muchos años, no como una depreciación del dinero, sino como una reivindicación de que la felicidad es un estado muy profundo que va más allá de la adquisición de bienes materiales.
Sin embargo, esta idea parece estar perdiendo fuerza en las nuevas generaciones, que entienden el dinero como algo imprescindible para cubrir nuestras necesidades y ser feliz, en un mundo en el que hay que pagar por prácticamente todo.
De hecho, estudios recientes realizados por científicos de prestigiosas universidades estadounidenses dedicadas a la investigación, han descubierto que el dinero sí puede comprar la felicidad o dicho de otro modo, han encontrado una relación entre mayores ingresos y mayor felicidad para la mayoría de las personas.
La clave en esa relación está en gastar el dinero estratégicamente, y más allá de cubrir tus necesidades básicas (comida, salud, entre otras) la cuestión es, en la medida de tus posibilidades, hacer compras que te generen bienestar.
Por ello, Jessica Weiss, una investigadora de la felicidad, recomendó 7 cosas en las que gastar puede significar “comprar la felicidad” y aquí te las traemos.
Pagar la entrada de un concierto puede ser un gasto que no cualquiera se puede permitir o que genera algo de culpa si el presupuesto está muy limitado, pero no cabe duda de que es una de las mejores cosas en la que puedes gastar tu dinero. No es algo banal, su aporte a la felicidad está comprobado científicamente.
Cuando cantamos junto a esos miles de desconocidos y junto a los conocidos que nos acompañen, nuestros cerebros liberan oxitocina (hormona asociada a los vínculos sociales) y endorfinas (sustancias relacionadas con emociones placenteras). La combinación de ambas crean lo que el sociólogo Émile Durkheim llamó “efervescencia colectiva”.
Además, hay estudios que demuestran que cantar en grupo reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y crea un sentimiento de pertenencia y felicidad, que se puede extender a varios días después del concierto.

Los seres humanos por naturaleza estamos buscando conocer cosas nuevas constantemente. Las nuevas experiencias hacen que nuestro cerebro libere dopamina (neurotransmisor involucrado en funciones como el placer) y se fortalezca la memoria.
Y esto aplica para cualquier nueva experiencia, desde las más pequeñas hasta cosas muy grandes, así que no necesitas gastar mucho dinero para vivir una experiencia novedosa que te haga feliz.
Visitar el centro comercial nuevo, ir al circo que visita por primera vez la ciudad, montarte en una nueva atracción del parque de diversiones, comprarte un producto nuevo para el cabello, etc.
Hacer compras que te ahorren tiempo o “comprar tiempo” por decirlo de alguna manera, puede generar más felicidad que comprar cosas materiales que hemos anhelado por mucho tiempo
Nuevamente, hay estudios científicos que comprueban que las compras que ahorran tiempo reducen el estrés con mayor eficacia que derrochar en algo material, nos protegen de los efectos perjudiciales propios de la presión de no perder tiempo y generan mayor satisfacción en nuestra vida.
De manera que esa compra de comida con servicio a domicilio (que te ahorra cocinar e ir a buscar el plato hasta el restaurante) o esa contratación de un servicio de limpieza, pueden verse como un lujo, pero al final son un gasto ocasional con el que puedes “comprar la felicidad”.
Las relaciones cercanas y las conexiones sociales son una de las cosas que generan más felicidad a largo plazo en nosotros los humanos. Si no nos crees, no dejes de leer este estudio de la Universidad de Harvard, que le hizo seguimiento a la vida de personas durante más de 80 años y llegó a la conclusión con la que iniciamos el párrafo.
Por tanto, si bien no necesitas dinero para relacionarte con la gente, sí que hay actividades con las que puedes potenciar tus relaciones y que quizá ameriten gastar un poco. Una ida al cine con tu pareja, una cena con amigos, un viaje con la familia… No son solo gastos, son una inversión en tu felicidad.

La tacañería no es buena amiga para nadie, el cerebro humano disfruta con mayor intensidad cuando gastas en otros en lugar de gastar en ti mismo, y seguramente los demás también lo disfrutarán bastante.
La “euforia del ayudante”, así llaman los científicos al efecto de bienestar que se produce en el cerebro cuando se le brinda el almuerzo a un amigo, donamos a causas nobles que nos importan, ayudamos a alguien que necesita una colaboración, etc.
Nuestro cerebro nos recompensa más cuando somos generosos que cuando gastamos solo en nosotros.
Para nuestro cerebro es mejor recibir una estimulación pequeña, pero recurrente, a una dosis de estimulación que sea muy grande, pero que ocurra una sola vez en muchísimo tiempo.
Se trata de darnos pequeños gustos y placeres modestos, pero regulares, y así creamos un ritmo de felicidad que podríamos ni siquiera notar, pero que nos está beneficiando.
Tomarte un chocolate caliente especial de unos 3 dólares, un par de veces a la semana, puede ser más placentero que hacer un gasto enorme en una sola cosa el fin de semana. Siempre y cuando esto vaya en línea con tu planificación financiera y los gastos que te puedes permitir.
Esto va un poco de la mano con los pequeños gustos y las actividades para potenciar nuestras relaciones. La idea es hacer este tipo de gastos, pero con antelación ¿por qué? Porque eso multiplica la felicidad de la actividad: te genera alegría anticipadamente porque sabes que se viene algo bueno y te da felicidad mientras una vez llegada la fecha.
Un ejemplo básico son las vacaciones. Al reservar con unos meses de anticipación el destino de tus vacaciones, empiezas a sentir felicidad desde ese momento hasta que te zambulles en la playa de Margarita o te subes al teleférico de Mérida.
Gastar en experiencias que transformen tu vida nunca será un desperdicio o capricho, sino un gasto con el que puedes “comprar la felicidad”.
https://www.cnbc.com/2025/05/26/money-can-buy-you-happiness-8-things-you-shouldnt-be-afraid-to-splurge-on-says-expert.htmlCon información de CNBC