La mañana del 1 de noviembre de 2022, Santiago Alejandro Guerrero Ascanio, de apenas cinco años, salió de su casa para asistir a clases en el Colegio Humboldt de Caracas. Nunca regresó.
Lo que comenzó como una jornada escolar ordinaria terminó convirtiéndose en una de las tragedias más dolorosas que ha vivido la comunidad educativa venezolana en los últimos años: Santiago cayó a través de una claraboya ubicada en una azotea, usada cotidianamente como área de recreación del preescolar y falleció horas después.
Desde entonces, su madre, Mayerling Ascanio, ha emprendido una batalla que trasciende el duelo. A la pérdida de un hijo se ha sumado una larga lucha judicial que, más de tres años después, sigue sin una sentencia definitiva. Mientras la familia denuncia dilaciones, omisiones y falta de responsabilidad institucional, el Colegio Humboldt sostiene que se trató de un accidente trágico e imprevisible ocurrido en un espacio autorizado para el uso infantil (ambas afirmaciones son ciertas, aunque los abogados de los padres del niño sostienen que hay evidencias de que pudo ser evitable).
La reciente detención en Europa de Jan Niklas Klever, uno de los docentes alemanes acusados (la otra es Uta Martini, exdirectora, quien también está fuera del país) marcó un nuevo capítulo en el caso. El 23 de marzo de este año, Interpol informó a las autoridades venezolanas sobre su detención en Polonia. A partir de entonces, el Ministerio Público activó el proceso para solicitar su extradición.
Todo esto ha vuelto a poner el caso en el centro de la atención pública y ha reabierto preguntas que permanecen sin respuesta: ¿qué ocurrió exactamente aquel día?, ¿quiénes debían garantizar la seguridad de los niños?, ¿por qué el proceso judicial ha tardado tanto?, y, sobre todo, ¿puede una tragedia como esta repetirse?
Para intentar comprender todas las dimensiones del caso, conversamos con la madre de Santiago, con sus representantes legales y con las autoridades del Colegio Humboldt, quienes se pronuncian públicamente sobre el caso por primera vez:
Entrevista a Mayerling Ascanio, madre de Santiago Alejandro Guerrero Ascanio:
– ¿En qué momento entendiste que esto no era solo una tragedia, sino también una lucha?
Entendí que esto era una lucha cuando el vacío de la pérdida se llenó de preguntas sin respuesta. Como madre, uno entrega a sus hijos al colegio con la certeza de que están en un refugio seguro. Cuando esa custodia falla de forma tan negligente y la respuesta institucional es la falta de empatía, te das cuenta de que no sólo estás llorando una muerte, sino que estás enfrentando a un sistema que intenta diluir su culpa.
Mi lucha empezó cuando juré que la vida de mi hijo no sería sólo una cifra en un expediente, sino el motivo para exigir que la seguridad infantil sea una obligación sagrada y no una opción.
– ¿Cómo ha cambiado tu vida en estos tres años sin tu hijo?
Las rutinas no son las mismas, de hecho, mi vida cambió por completo. Mi carrera quedó en pausa por un tiempo, ahora es que estoy empezando nuevamente. Hay días en que me cuesta avanzar, otros en los que siento que aún estoy en ese día. Y no sólo cambió mi vida, cambió la vida de mi hija, cambiaron sus amigos, cambió el colegio, su entorno, nos tocó adaptarnos a una casa sin él, y aun un profundo silencio ensordecedor que a veces nos quiebra a las dos.
Saber que la vida de muchos incluso la de mi propia familia, ha avanzado, y que yo sigo ahí tratando de sobrevivir a mi dolor, es muy duro.
– ¿Qué es lo que más te duele hoy: la pérdida o la impunidad?
Tanto la pérdida como la impunidad. Perder a mi hijo ha sido muy doloroso desde todo punto de vista, es aprender a sonreír con el corazón destrozado, es continuar con una vida sabiendo que algo dentro de ti murió. Es sentir una mezcla de tristeza profunda, rabia silenciosa y un dolor que no se puede explicar sin romperse. Y duele más cuando luchas contra esa impunidad judicial. Cuando te enteras que el profesor que estaba a cargo de tu hijo pudo salir del país, porque no se dictaron las medidas a tiempo. Cuando sabes que hay un proceso penal y que la justicia por la asunción de responsabilidades es lenta, cuando sabes que juegan a dilatar el proceso. La impunidad, los procesos dilatorios todo eso duele y más que hablamos de un caso de un niño de 5 años que murió en el que se supone que era su segundo lugar seguro.
– ¿Qué esperabas del colegio ese mismo día y los días siguientes… y qué recibiste realmente?
Esperaba empatía y sobre todo una explicación de lo que había pasado, hasta este momento yo no sé qué pasó, a mí nadie me ha dicho más allá de que fue un accidente.
El colegio llegó a la clínica a las 6-7 de noche de ese 1ero de noviembre y de ahí más nunca supe de ellos hasta que empezó el proceso legal. Ellos, desde mi punto de vista, han jugado a dilatar el caso y todo el proceso.
– ¿En algún momento sentiste empatía o responsabilidad por parte de la institución?
Lamentablemente, sigo esperando una muestra real de empatía y la asunción de responsabilidad por parte del colegio. Al inscribir a mis hijos, entregué a la institución la custodia de lo más sagrado que tengo; por ello, esperaba una respuesta que estuviera a la altura de esa confianza y del compromiso ético que tienen con las familias.
– Si pudieras tener hoy frente a ti a quienes estaban a cargo, ¿qué les dirías?
Una buena pregunta, no sé si tendría palabras para decirles algo, porque creo que reaccionaría más bien de la rabia, del dolor de sentir que no cuidaron a mi hijo…. Porque sabía que ese día no tocaba en su horario escolar la caja de arena, simplemente fue decisión de él (el maestro) de subir ahí.
Le preguntaría por qué… por qué no estuvo pendiente… si los vio a todos montados ahí porque no tuvo la precaución de bajarlos… ¡son tantas cosas que le diría!
– ¿Crees que el duelo es más duro cuando el sistema judicial no funciona?
El duelo no siempre tiene lógica, a veces lo único que podemos hacer es sostener poco a poco y día a día lo que sentimos, aunque no tenga explicación. Pero se vuelve más duro cuando te toca vivir un proceso judicial ralentizado. Tenemos 3 años y medio en este proceso penal y civil donde los avances han sido por mi insistencia, porque es la verdad yo no he parado. He visitado las plazas donde el ex fiscal ha estado, para pedir audiencia, he tenido que utilizar las redes sociales para ejercer mi derecho a ser escuchada y obvio, este dolor y este duelo están ahí vivos, latentes.
La justicia no me va devolver la vida de mi hijo, pero que la aplicación de la ley logre la asunción de responsabilidad, es lo que permite que el dolor deje de ser indignación y empiece a ser sólo ausencia.
Cuando el sistema falla, el duelo se vuelve mucho más pesado porque te obliga a cargar con dos maletas: la del vacío que dejó tu hijo y la de la impunidad. Es imposible encontrar consuelo en un entorno donde quienes tenían la custodia de lo más sagrado caminan sin consecuencia.
– ¿Sientes que alguien ha intentado que este caso se olvide?
Sí, de hecho, en el mismo colegio tiene prohibido hablar de Santiago Alejandro Guerrero Ascanio. Ahí adentro hay influencia y eso es de conocimiento de todos. Pero yo no voy a apagar mi voz, voy a insistir porque deben existir responsables, y estamos claros que los responsables están detrás de esa Junta Directiva que tomas las decisiones.
No solo fueron los profesores; hay una Junta Directiva detrás de esa fundación que permitió que la azotea fuera un peligro mortal. Más allá de que haya sido un accidente están las responsabilidades del colegio de garantizar un lugar seguro para todos los que hacen vida ahí. Los padres dejamos a nuestros hijos en un lugar seguro, ellos pasan a ser garantes de sus vidas.
– ¿Qué significa para ti la reciente detención del maestro Jan Niklas Klever en Polonia? ¿Esperanza o frustración tardía?
Aquí hay ambos sentimientos, esperanza porque de cierta manera se está haciendo algo, se logró algo y más la detención de la persona que está en el preciso momento en que pasó el evento. Por otro lado, está el miedo a la frustración, empiezan esas preguntas en mi cabeza, como ¿será que pasará algo? ¿se logrará esa extradición? Es decir, ¿lo tendré frente a mí? Porque esa es mi realidad. Después de enteramos de esto, así ha comenzado a funcionar mi cabeza: ¿pasará algo… o mejor no me ilusiono?…
– ¿Temes que este caso termine siendo “uno más” en Venezuela?
Claro, y más considerando los intereses internos que hay ahí dentro del colegio y que es del conocimiento de todos. Porque así es la realidad de este país. Yo he tocado varias puertas y muchos de los que hacen vida en el colegio lo saben.
Yo lo único que quiero es que se genere un precedente, que esto llegue a ser un precedente en el país para que todos los colegios, guarderías, lugares de cuidados diario e incluso los parques infantiles tomen acciones de mantenimiento, de prevención porque sabemos que los accidentes ocurren, pero si podemos minimizar los mismos trabajemos en función de crear procedimientos para evitarlos y, si ocurren, crear procesos para accionar. En mi caso el colegio trasladó a mi hijo a una primera clínica donde no estaba apta para darle los primeros auxilios y de hecho mi hijo fue trasladado en un carro particular no hubo un protocolo para esa acción.
– ¿Qué les dirías hoy a otros padres que confían en un colegio?
Creo que esta es una pregunta bastante difícil de responder. Pero les diría que miren más allá de la excelencia académica. Un colegio es, ante todo, un refugio. Asegúrense de que la institución en la que confían tenga la madurez de asumir responsabilidades si algo falla.
Confiar es necesario para vivir, pero hoy sé que la confianza debe ir acompañada de una verificación constante. Nunca den por sentado que “alguien más” está cuidando los detalles; lo que para el sistema es un “descuido administrativo”, para nosotros es la vida entera.
Entrevista a MG Lawyers, despacho de abogados de la familia Guerrero Ascanio:
– ¿En qué punto exacto está hoy el proceso judicial?
El caso se puede dividir en dos vertientes, primero respecto a los maestros y coordinadores del área de kínder que estaban a cargo de Santiago, respecto a ellos, las dos maestras de nacionalidad venezolana, (Arianna Arcia, coordinadora de kínder, y Jasmín González Miaja, maestra auxiliar de la sección B de Kinder), se encuentran por iniciar en su contra la etapa de juicio oral y público.
Respecto a los dos profesores alemanes, sobre ellos ya existe una acusación presentada por el ministerio público y una orden de aprehensión internacional con alerta roja. De hecho, hace unas semanas uno de estos ciudadanos, Jan Niklas Klever, fue aprendido en Polonia. Ayer se resolvió porque la Sala Penal del TSJ declaró procedente su extradición. La ex directora Uta Martini, aún no ha sido capturada.
Otra circunstancia es sobre el proceso en contra de la directiva del colegio Humboldt, contra quien se interpuso una querella ante un tribunal de control y la misma fue debidamente admitida en su oportunidad y remitida al ministerio público. Se está a la espera de que este haga la correspondiente imputación de estos ciudadanos ya que la investigación arroja suficientes elementos de convicción para señalarlos como presuntos responsables.
– ¿Por qué, después de casi 4 años, no hay condenas?
Cuatro años sin justicia es mucho, y no hay condenas porque respecto a los maestros está por iniciar el juicio y con respecto a la directiva no se han imputado y por ende no se puede avanzar en el proceso contra ellos.
– ¿Qué ha fallado, la investigación, los tribunales o la voluntad política?
Primero la investigación ha sido larga, hay muchas experticias, elementos que se recabaron y un sinfín de información que era necesaria para poder determinar la responsabilidad penal, sin embargo, ha fallado es la poca intención que tienen los señalados como presuntos responsables de someterse al proceso, unos evadidos, el colegio no da respuesta a las informaciones solicitadas por el ministerio público y así tácticas dilatorias que han hecho este trabajo más arduo.
– ¿Estamos ante negligencia o algo más grave (dolo eventual)?
Ambas, hay que dividir e individualizar las responsabilidades, con respecto a los maestros existe una negligencia o como le llamamos, culpa, por ello fueron imputados por un delito culposo.
Distinto es el caso de los directivos del colegio, respecto a quienes los elementos recabados en el expediente nos hacen determinar que existe un dolo eventual en la comisión del delito, su responsabilidad va más allá, lo que ocurrió debió haberse previsto y tomar medidas al respecto y no se hizo debido a una política de incumplimiento por parte del colegio como institución, lo cual trajo como consecuencia un espacio inseguro donde se provocó la muerte de un niño.
– ¿Qué implica jurídicamente la detención en Polonia?
Ya se está tramitando la extradición de esta persona a Venezuela. (Cuando redacto esta entrevista, laextradiciónfue aprobada).
– ¿Qué escenarios manejan: juicio en Venezuela o en el exterior?
Venezuela, no contemplamos bajo ninguna circunstancia un juicio en otro país, los hechos ocurrieron en Venezuela y por ende son sus autoridades las competentes para juzgar y de esta manera se hará.
– ¿Han enfrentado dilaciones, presiones o irregularidades?
Dilaciones por parte de los señalados como autores o partícipes del delito, es decir los directivos evadidos, el colegio que se niega a dar información solicitada por el ministerio público.
– ¿Quién se ha beneficiado del paso del tiempo en este caso?
Solos los señalados como responsables, nadie más se ve beneficiado con el paso del tiempo como ellos.
– ¿Qué precedente puede sentar si se logra una condena?
Que debe existir una política de cumplimiento, que los directivos deben entender que sobre sus manos recae el deber de cuidado sobre nuestros hijos y que sirva como un precedente para que todos los colegios se adecúen y cumplan con la normativa de seguridad y nunca más ocurra algo similar, pero para esto debe haber justicia.
Habla el Colegio Humboldt por primera vez después de la tragedia
– ¿Cuál es la versión oficial del colegio sobre lo ocurrido ese día?
Se trató de un accidente profundamente lamentable e inédito en más de 130 años de historia institucional. Desde el primer momento, el colegio ha quedado marcado por lo ocurrido y ha colaborado activamente con los familiares y con las autoridades competentes, dejando en manos de la justicia venezolana la determinación de las circunstancias y responsabilidades.
– ¿Qué sucedió exactamente en la secuencia de hechos previa al accidente?
La determinación precisa de la secuencia de hechos forma parte de la investigación penal en curso, a la cual el colegio ha suministrado toda la información disponible. Lo que se conoce es que, encontrándose en horario escolar, un docente de nacionalidad alemana decidió subir a los alumnos bajo su cuido al área denominada “Terraza de Recreo” donde se encontraba una caja de arena de juego.
Es importante destacar que si bien la caja de arena fue instalada en este lugar en el año 2017, el área ha sido desde la construcción del edificio una “Terraza de Recreo”. Esta área cuenta con unas claraboyas de luz las cuales se encuentran bordeadas por un muro bajo. A este espacio delimitado accedieron un grupo de alumnos los cuales saltaron sobre ellas, lo que provocó la ruptura de una de ellas y la posterior caída a aproximadamente tres metros de altura.
– ¿Quién tenía la responsabilidad directa de supervisión en ese momento?
Ese aspecto está siendo evaluado por las autoridades competentes en el marco de la investigación, no obstante podemos confirmar que la fiscalía ha decidido acusar a 4 personas involucradas en los hechos. El colegio ha aportado toda la información pertinente. Desde entonces, el colegio ha reforzado sus esquemas de supervisión.
– ¿El área donde ocurrió el hecho estaba autorizada para el uso de los niños?
Sí. El área está expresamente destinada para el recreo, disfrute y esparcimiento de los niños del preescolar, conforme a los planos de ingeniería aprobados y a los permisos que reposan en catastro municipal, que datan de hace más de 30 años.
Adicionalmente durante este tiempo el colegio fue sometido en varias oportunidades a revisiones por parte del ministerio de educación y bomberos.
– ¿Existían reportes previos de riesgo en esa zona?
El colegio no tiene conocimiento de reportes formales previos que alertaran sobre un riesgo como el que se materializó. Se trata de un área históricamente utilizada conforme a su finalidad.
– ¿Qué protocolos de seguridad infantil estaban vigentes al momento del suceso?
El colegio operaba bajo protocolos de seguridad y supervisión acordes con la normativa del Ministerio de Educación y con las condiciones estructurales autorizadas de sus instalaciones.
– ¿Pueden detallar qué protocolos se activaron inmediatamente después del accidente?
Se activaron de inmediato los procedimientos internos de emergencia: atención prioritaria al niño, notificación a sus familiares, comunicación con las autoridades competentes y traslado a un centro de asistencia médica cercano, desde donde fue derivado posteriormente a una unidad de mayor complejidad.
– ¿Por qué el niño fue trasladado en un vehículo particular y no bajo un protocolo de emergencia formal?
El equipo médico que hace vida diaria en el colegio se apersonó de inmediato en el sitio del accidente y tras realizar el llamado a los servicios de emergencia, y tomando en cuenta el estado crítico del niño, recomendó el traslado en una unidad particular para evitar la demora que implicaría esperar la llegada de una ambulancia.
Fue llevado entonces al centro asistencial más cercano de acuerdo con los protocolos médicos para traumatismos, en los cuales la prioridad es asegurar las vías aéreas, en este primer centro de asistencia médica, al evaluarse la gravedad del estado del niño, se procedió a trasladarlo en una ambulancia equipada con cuidados intensivos a la Clínica El Ávila. En todo momento se priorizó la atención inmediata.
– ¿El colegio contaba con personal capacitado en primeros auxilios en ese momento?
Sí. El colegio contaba en ese momento con la presencia de una pediatra de guardia, un médico ocupacional y enfermeras.
– ¿Se realizó una auditoría interna posterior? ¿Cuáles fueron sus conclusiones?
Inmediatamente después del accidente se contrató a una empresa especializada que realizo una revisión exhaustiva de las instalaciones, de igual manera las autoridades como bomberos y protección civil realizaron una inspección detallada de la infraestructura. Dichas auditorias resultaron en recomendaciones que inmediatamente fueron ejecutadas.
– ¿Asume el colegio algún grado de responsabilidad en lo ocurrido?
El colegio reconoce la gravedad del hecho. La determinación formal de responsabilidades corresponde a la justicia venezolana, respetando el proceso en curso. Es importante destacar que el evento ocurrió en un área autorizada y destinada al uso infantil.
– Si se trató de un «accidente», ¿qué falló para que ese accidente fuera posible?
Esa es precisamente la materia de la investigación en curso. El evento ocurrió en un espacio diseñado, autorizado y habitualmente utilizado para actividades infantiles, sin reportes previos que pudieran anticipar una situación de esta naturaleza.
La gravedad de lo ocurrido nos obliga a revisar con la mayor seriedad todas las variables que puedan arrojar luz sobre lo sucedido, y en eso el colegio ha colaborado plenamente.
– ¿Qué medidas correctivas ha implementado el colegio desde entonces?
El colegio implementó de manera inmediata todas las recomendaciones emitidas por los organismos de inspección del Estado —incluyendo Bomberos y Defensa Civil— y reforzó los protocolos de supervisión y seguridad en todas las áreas de las instalaciones.
– ¿Se han modificado las condiciones físicas del área donde ocurrió el hecho?
Sí. Tras las inspecciones realizadas por Bomberos, Protección Civil y otros entes del Estado, se emitieron recomendaciones adicionales que fueron implementadas de inmediato. Estas acciones constan en los permisos vigentes otorgados por dichas autoridades.
– ¿Se han sancionado o removido personas dentro de la institución?
Tres de las personas involucradas en los hechos ya no prestan servicios para la institución. Todas las acciones internas fueron tomadas conforma a la legislación.
– La madre afirma que no recibió explicaciones claras ni acompañamiento. ¿Cuál es la posición del colegio frente a esto?
El colegio lamenta profundamente esa percepción. En los hechos, el colegio ofreció apoyo tanto para los gastos clínicos, funerarios, como también acompañamiento psicológico de las familias afectadas. A solicitud de la madre, se organizó un acto muy emotivo dentro de las instalaciones del colegio, en el que ella misma participó junto a miembros de la comunidad escolar.
Se sostuvieron reuniones con todos los representantes del colegio en las que se ofrecieron explicaciones transparentes sobre lo sucedido, y el colegio ha mantenido en todo momento la disposición al diálogo con la madre y su equipo legal y de esta forma se han llevado varias reuniones tanto con la madre, como con su equipo legal. El compromiso con el acompañamiento humano ha sido y será permanente.
– ¿Qué tipo de comunicación se estableció con la familia en las horas y días posteriores?
Se mantuvo comunicación directa con la familia desde el primer momento. Si bien es cierto que durante los instantes posteriores al accidente por diversos motivos se dificulto la comunicación directa con la madre, si fueron notificados otros familiares.
Miembros de la junta directiva acompañaron a las familias afectadas tanto el día del accidente como en días posteriores. Paralelamente, se realizaron reuniones con los representantes de la comunidad educativa para informar de manera transparente sobre los hechos conocidos.
– ¿Se ofreció algún tipo de apoyo psicológico, legal o institucional?
Sí. El colegio brindó acompañamiento institucional y humano desde el primer día del accidente y mantiene esa disposición.
– ¿Reconoce el colegio fallas en el manejo humano del caso?
El colegio mantiene una revisión constante de sus procesos y reconoce la importancia de mejorar continuamente ante situaciones de crisis. La calificación precisa de eventuales fallas corresponde a las autoridades que conducen la investigación y el proceso penal, particularmente a la Fiscalía del Ministerio Público.
– ¿Por qué considera el colegio que el proceso ha tomado tanto tiempo?
Los tiempos responden a los procedimientos propios del sistema de justicia venezolano. Al no ser el colegio parte del proceso penal, no nos corresponde emitir pronunciamiento sobre los lapsos procesales; eso es materia exclusiva de los organismos del Estado competentes en la materia.
– ¿Han existido acciones legales que puedan interpretarse como dilatorias?
El colegio niega categóricamente cualquier actuación con intención dilatoria y ha colaborado plenamente con las autoridades desde el inicio.
– ¿Cuál es la posición frente a la imputación de docentes?
El colegio respeta las decisiones judiciales y el principio del debido proceso. No es intención del colegio interferir en cuestiones propias del proceso penal.
– ¿Cómo responden a la acusación de dolo eventual?
Esa calificación corresponde exclusivamente a las autoridades judiciales. Emitir consideraciones legales sobre aspectos tan sensibles del proceso activo podría resultar contraproducente para el esclarecimiento de los hechos, por lo que el colegio se abstiene de hacerlo.
– ¿El colegio ha colaborado plenamente con el Ministerio Público?
Sí. El colegio ha colaborado activamente desde el inicio de la investigación y las instalaciones han estado abiertas desde el primer día para cualquier visita, revisión o inspección, incluso las múltiples solicitudes de información por parte de diversas autoridades.
– ¿Cuál es la posición frente a la detención de un implicado en el exterior?
El colegio respeta las actuaciones de las autoridades nacionales e internacionales competentes y, como se ha indicado, no interviene en actividades propias del sistema de justicia.
– ¿Ha mantenido contacto o respaldo legal con ese docente?
El colegio no actúa en representación de ninguna de las personas investigadas o acusadas; cada una ha designado libremente su propia defensa. Esto no debe interpretarse como distancia institucional: el colegio ha estado siempre a disposición para suministrar cualquier información necesaria en la búsqueda de la verdad y en la determinación de lo ocurrido.
Consideramos oportuno mencionar que el docente en cuestión emprendió batallas legales contra el colegio, las cuales a este momento ya han llegado a resolución judicial.
– ¿Qué implicaciones tendría una eventual extradición?
Eso dependerá de las decisiones de las autoridades competentes. El colegio no controla ese proceso y no está en posición de emitir opinión al respecto.
– Se ha denunciado que no se permite hablar del caso. ¿Es cierto?
No es cierto. El colegio ha promovido un manejo respetuoso del caso, realizando reuniones con representantes donde se explicó lo sucedido con transparencia. El manejo del caso se hizo en estricto seguimiento a los protocolos determinados por el equipo multidisciplinario, tanto académicos como psicológico y de orientación, que se conformaron en su momento para ofrecer a toda nuestra comunidad escolar el manejo más sensible posible de la situación. Esta entrevista es, en sí misma, una muestra del compromiso del colegio con la comunicación abierta, responsable y respetuosa ante un caso tan delicado.
– ¿Qué medidas ha tomado la institución para garantizar transparencia?
Se realizaron reuniones informativas con todos los representantes del colegio y se permitió el acceso a las instalaciones a todas las autoridades involucradas en la investigación.
– ¿Cómo ha afectado este caso la reputación del colegio?
Ha generado un impacto significativo. El colegio ha gestionado la situación mediante comunicación directa, acompañamiento humano, cooperación institucional y la adopción de medidas preventivas para que un hecho tan lamentable no vuelva a ocurrir.
– ¿Qué cambios estructurales ha implementado el colegio?
Se han reforzado las medidas de seguridad en todas las áreas y se implementaron las recomendaciones emitidas por los organismos competentes, entre ellos Bomberos y Defensa Civil. Entre ella se encuentra la colocación de mallas protectoras, cerramiento de espacios, entre muchas otras.
– ¿Qué garantías puede ofrecer hoy a los padres?
Que todas las instalaciones del colegio están diseñadas, autorizadas y supervisadas conforme a la normativa vigente, y que han sido reforzadas tras las recomendaciones de las autoridades.
– ¿Este caso debería sentar un precedente?
Sí, en materia de seguridad escolar y prevención. La tragedia ocurrida debe ser un punto de inflexión para todo el sistema educativo y consideramos que así ha sido. Dentro de esta dolorosa tragedia vemos positivamente los esfuerzos que han realizado la inmensa mayoría de los colegios en Caracas para reforzar la seguridad de sus instalaciones, incluyendo, por supuesto, al Colegio Alemán Humboldt Caracas.
– Si hoy tuvieran frente a ustedes a la madre del niño, ¿qué le dirían?
Que lamentamos profundamente la pérdida de su hijo, fue un accidente trágico que absolutamente nadie quería que ocurriera y que marcó profundamente a toda nuestra comunidad.
Si el colegio ha guardado silencio público durante estos años, no ha sido por indiferencia, más bien ha sido porque entendimos que una madre que enterraba a su hijo, no necesitaba ver a la institución exponiendo argumentos en los medios.
Hoy hablamos porque también el silencio puede ser malinterpretado, pero no hablamos para confrontarla, sino para reiterar que el dolor de algo que nadie quería que ocurriera, siempre estará en nuestros corazones.
El Colegio Humboldt no ha olvidado a su hijo, él es y será siempre parte de nosotros.
Finalizaríamos diciéndole que las puertas de esta institución no se han cerrado nunca para ella.
– ¿Pueden afirmar que el colegio hizo todo lo que debía hacer?
El colegio actuó conforme a sus protocolos, en un espacio autorizado y validado para uso infantil. Lo que sí podemos afirmar es que desde el primer momento la institución ha asumido este hecho con la gravedad que merece.