España

¿Qué está pasando con Plus Ultra?

El medio de comunicación español The Objective explicó con detalles las irregularidades registradas alrededor de la aerolínea por lo que detuvieron a sus directivos

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¿Qué está pasando con Plus Ultra?
Foto |Archivo


«Imagine por un momento que usted monta un chiringuito de limonada en la playa, vende 2.000 vasos al año, pero el negocio es una ruina, los impagos a proveedores le comen, Hacienda le reclama deudas, pierde dinero a espuertas pero, de repente, ¡milagro! Aparece el Gobierno de España con un maletín de 53 millones de euros bajo el brazo para decirle que su puesto de limonada es «estratégico» para la supervivencia de la nación. Suena a chiste malo, ¿verdad? Pues eso es exactamente lo que ha sucedido ante nuestras narices, aunque con aviones en lugar de limones«, así comienza el reportaje que sobre Plus Ultra escribió Javier Rubio Donzé, periodista del medio de comunicación español The Objective, para explicar fácilmente lo que está ocurriendo con esta aerolínea española pero vinculada a venezolanos.

En el reportaje, del que presentamos extractos y que se puede leer completo haciendo clic aquí, se sugiere que la reciente intervención de la justicia española en la directiva de Plus Ultra se debe a una investigación sobre préstamos provenientes de empresas fantasmas y narcolavado.

«Lo que la UDEF ha destapado esta semana con las detenciones de la cúpula de Plus Ultra ligada al chavismo no es simplemente una mala gestión empresarial. Estamos ante lo que podría ser la lavadora de dinero más cara y perversa de la historia de nuestra democracia, pagada, qué ironía, con el bolsillo de los contribuyentes. La hipótesis que manejan los investigadores es tan sencilla que asusta: parece que hemos estado sosteniendo el blanqueo de capitales de la corrupción venezolana (…)». 

«Pero todo este capital es «dinero radioactivo»: quema en las manos porque ningún banco europeo con un mínimo de compliance aceptaría ingresarlo sin que saltaran todas las alarmas antiterroristas y de blanqueo. ¿La solución de la trama? Enfrían ese dinero caliente moviéndolo a través de un laberinto de sociedades pantalla para que pierda el olor a crimen y, una vez «perfumado», se lo prestan a Plus Ultra disfrazado de una respetable operación financiera, completando así el ciclo perfecto de lavado.

Ojo al matiz: no lo regalan, lo prestan. En los libros de cuentas de la aerolínea, ese dinero sucio entra disfrazado de «deuda». Parece una operación legítima: una empresa extranjera invirtiendo en una aerolínea española apurada. Hasta aquí, el dinero sucio ya está dentro del sistema, pero la aerolínea ahora tiene una deuda que devolver a los criminales.

Aquí es donde entra la genialidad perversa del plan y donde el Gobierno de España juega, presuntamente, el papel de cómplice necesario, aunque eso lo tendrá que decir el juez. La aerolínea, que en realidad es un cascarón vacío que pierde dinero a chorros, pide ayuda al Estado. El Gobierno, ignorando todas las señales de peligro y retorciendo los informes hasta que confiesan lo inconfesable, le concedeun rescate de 53 millones de euros. Ese dinero es impoluto: viene del Tesoro Público, de nuestros impuestos, totalmente legal y fiscalizado. Es el dinero más limpio que existe.

¿Y qué hace Plus Ultra cuando recibe la transferencia de la SEPI? Aquí se cierra el círculo del lavado. La aerolínea coge esos millones limpios de los españoles y los utiliza para devolver los «préstamos» que había pedido a la trama corrupta. Se produce el «cambiazo»: los criminales entregaron dinero sucio al principio fingiendo un crédito, y meses después recuperan su dinero, pero ahora es dinero limpio proveniente de una ayuda estatal oficial. La aerolínea actúa como una tubería: por un extremo entra el fango de la corrupción venezolana y por el otro sale dinero lavado con el sello de garantía del Gobierno de España, listo para comprar inmuebles, yates o relojes de lujo sin que nadie pregunte nada.

Esto explicaría por qué hubo tanta presión política, por qué figuras como Zapatero, según relatan José Luis Ábalos o Víctor de Aldama, insistieron tanto en salvar a una compañía que apenas tenía actividad real. No estaban salvando puestos de trabajo ni conectividad aérea; la sospecha es que estaban salvando el canal de blanqueo».

Para leer el artículo completo de The Objective, haga clic aquí.

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