Cinemanía

Spielberg sigue buscando allá afuera con "El día de la revelación"

Steven Spielberg vuelve a sus obsesiones con "El día de la revelación", en cines venezolanos desde el 11 de junio. Aquí el director explica la esencia clave de su nueva película

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En 1977, Steven Spielberg capturó la imaginación del público con “Close Encounters of the Third Kind”, despertando una sensación de asombro, admiración y esperanza ante lo que podría surgir del contacto con formas de vida más allá de nuestro planeta. Ahora, nos presenta un thriller que sirve de colofón temático a su obra maestra de ciencia ficción. “Durante el rodaje de ‘Close Encounters of the Third Kind’, yo había pensado: ‘¿No sería maravilloso si todo esto resultara ser verdad?’”, relata Spielberg. “Casi 50 años después, pienso: ¿No sería maravilloso para nosotros saber con certeza que todo esto es verdad?”.

Con una historia escrita por Spielberg y un guion escrito por David Koepp, “El día de la revelación” plantea preguntas provocadoras sobre los misterios de la existencia humana —y el precio que paga nuestra humanidad cuando las respuestas a esos misterios se mantienen en secreto— en forma de una película de acción trepidante y de concepción ingeniosa. La película representa la última manifestación de la fascinación de Spielberg por lo que él denomina “las grandes incógnitas del cosmos”, que se remonta a su infancia y a un padre que lo introdujo tanto a la ciencia ficción como a la ciencia pura de la astronomía.

“Recuerdo que un verano, cuando vivíamos en Nueva Jersey, mi papá me llevó a ver la lluvia de meteoritos anual de las Perseidas”, cuenta Spielberg. “De la noche a la mañana me entró una gran curiosidad por saber qué ocurre allá arriba, entre las estrellas, en algún planeta que orbita en alguno de los innumerables sistemas solares, y si alguno de ellos podría albergar una civilización lo suficientemente avanzada como para viajar por el universo”.

Esa maravillosa curiosidad por las posibilidades de que existiera otro mundo impulsó el inicio de la carrera cinematográfica de Spielberg. En 1964, a los 17 años, contó con la ayuda de familiares, amigos y compañeros de clase para rodar con una cámara Super 8 mm un largometraje de dos horas y veinte minutos titulado “Firelight”, sobre un grupo de científicos que investigaban objetos voladores no identificados. “Mi primera película de ovnis”, señala Spielberg. Le seguirían otras, producidas con cámaras mucho más sofisticadas: “Close Encounters”, por la que recibió la primera de sus nueve nominaciones al Premio de la Academia al mejor director; “E.T.: The Extra-Terrestrial” (1982), una sensación mundial que convirtió a su entrañable y bondadoso personaje protagonista en un ícono pop atemporal; y “War of the Worlds”(2005), una adaptación de la novela clásica de H.G. Wells y la más oscura de las películas del subgénero de ciencia ficción de contemplación de las estrellas de Spielberg.

Que se sepa

Aunque no es una secuela de “Close Encounters”, “El día de la revelación” evoca esa película con una historia que aborda un tema concreto y recurrente en la tradición cultural de los “fenómenos anómalos no identificados” (o UAPs, por sus siglas en inglés, que es el término preferido en este nuevo siglo para referirse a los ovnis): los esfuerzos del gobierno por ocultar la verdad al respecto o por desalentar el interés por ellos. Spielberg puede dar fe de tales maquinaciones. Cuando estaba preparando “Close Encounters”, recibió una carta de la NASA en la que rechazaban una solicitud de asistencia técnica, e incluso le pedían que cancelara el proyecto.

“Realmente encontré mi fe cuando supe que el gobierno se oponía a la película”, declaró Spielberg en una entrevista de 1978. “Si la NASA se tomó la molestia de escribirme una carta de veinte páginas, supe que algo debía estar pasando”.

Spielberg ya había considerado los peligros y el precio del secretismo que silencia la verdad en su drama de 2017 nominado al Oscar titulado “The Post”, que narraba los esfuerzos de los periodistas de principios de los años setenta por publicar los “Papeles del Pentágono”, un informe censurado sobre la guerra de Vietnam elaborado por el Departamento de Estado en el que se concluía que Estados Unidos estaba destinado al fracaso en el logro de sus objetivos en la región.

La decisión de Spielberg de retomar estas cuestiones —esta vez en lo que respecta al conocimiento que tiene el ejército sobre los fenómenos aéreos no identificados— se inspiró en un artículo publicado en la primera plana del The New York Times en diciembre de 2017 titulado “Auras luminosas y ‘dinero negro’: el misterioso programa de ovnis del Pentágono”. El reporte revelaba que el Departamento de Defensa había estado fondeando un programa de inteligencia militar secreto para investigar UAPs, e incluía un video con imágenes captadas por aviones de combate de la Marina en encuentros cercanos específicos con aeronaves inexplicables. El impactante artículo concluía citando al exdirector del programa, quien afirmaba que tales pruebas “no son algo que ningún gobierno o institución deba clasificar como secreto para ocultárselo a la población”.

“Ese artículo reavivó mi interés por todo el fenómeno de los ovnis y los fenómenos aéreos no identificados”, expresa Spielberg. “Y yo no era el único. Cuando salió esa noticia, llamó la atención de personas que nunca habían creído en los ovnis, y de muchos más de los que siempre hemos creído que está pasando algo que, sencillamente, no nos han contado. Creo que las preguntas de la gente sobre lo que está pasando —en nuestros cielos, en nuestro mundo, con la realidad misma— han alcanzado un punto crítico de fascinación absoluta. ¿Estamos solos, o no lo estamos? Y si el gobierno lo sabe, ¿por qué no nos lo han dicho? Y eso es lo que me llevó a preguntarme si tal vez había llegado el momento de añadir otra historia a mi repertorio de relatos extraterrestres en los que he estado involucrado a lo largo de toda mi carrera”.

Spielberg tenía otras historias que contar primero, como “Ready Player One”(2018); “West Side Story” (2021); y “The Fabelmans”(2022), que recibió dos nominaciones al Oscaren las categorías de mejor película y mejor director. En julio de 2023, cuando empezaba a plantearse cuál sería su próximo proyecto, el Congreso de los Estados Unidos lo ayudó a tomar una decisión cuando un comité de supervisión de la Cámara de Representantes comenzó a celebrar audiencias de alto perfil sobre UAPs tituladas “Fenómenos Anómalos no Identificados: implicaciones para la seguridad nacional, la seguridad pública y la transparencia gubernamental”.

Inspirado, Spielberg empezó a escribir una historia en la aplicación Notas de su teléfono. “Empecé por el final”, cuenta Spielberg. “Irónicamente, así fue como también empecé a escribir ‘Close Encounters’: empecé por la última escena, luego retrocedí y descubrí cómo llegar a ese final, con personajes que nos llevaran por un viaje muy identificable a través de todo el misterio, hacia un acto final de comunión”.

A medida que tecleaba la historia que acabaría llamándose “El día de la revelación”, Spielberg compartía las actualizaciones con sus colaboradores clave, incluida su socia productora de toda la vida, Kristie Macosko Krieger. “Todos los días recibía algo de su aplicación Notas”, relata Macosko Krieger. “Cada vez eran textos un poco más largos y un poco más detallados, provocándonos más intriga. Nos preguntábamos: ‘¿Qué es esto? ¿Qué va a pasar después?’. Y al cabo de dos o tres meses, teníamos un tratamiento para un nuevo thriller escrito por Steven Spielberg de 52 páginas, en la aplicación Notas del iPhone”.

Personajes reales

Una vez que Spielberg terminó el borrador, compartió la historia con Koepp. “Me pareció extraordinaria”, dice Koepp, quien, en aquel momento, estaba inmerso en la redacción del guion de ‘Jurassic World: Rebirth’ para Amblin Entertainment, la compañía productora de Spielberg. “Steven sabía exactamente lo que quería decir. Tenía muchos detalles concretos y un montón de ideas grandiosas. La mayoría de los personajes y la trama estaban ahí, y el último acto era sencillamente perfecto. Le di algunas ideas y lo animé a que lo escribiera él mismo, pero él sentía que quería contar con un colaborador. Y como yo no podía dejar de pensar en ello, cuando me preguntó si quería encargarme de escribir el guion, acepté hacerlo después de terminar Rebirth”.

Una de las cosas que Koepp encontró tan fascinante del tratamiento de Spielberg fue cómo quería presentar todas las ideas más complejas de la historia en forma de thriller de conspiración al estilo de los años setenta. “Es uno de mis géneros favoritos”, dice Koepp, citando como referencia particular la película clásica de 1975 del director Sydney Pollack, “Three Days of the Condor”, protagonizada por Robert Redford y Faye Dunaway. “Son películas intensas que tratan, esencialmente, sobre la verdad. Hay un personaje que quiere decir la verdad, y hay un montón de intereses creados que están decididos a impedir que eso ocurra. Aquí, la verdad se refiere a si los extraterrestres nos han visitado o no. Por supuesto, ese es un tema que Steven ya ha abordado en películas anteriores, pero todas ellas son sorprendentemente diferentes entre sí en cuanto al estilo y el tono. Del mismo modo, aunque esta película dialoga con sus otras obras, también supone una nueva propuesta por su parte. Creo que habrá debate sobre en qué medida se trata de ciencia ficción y en qué medida lo es, o podría ser, realidad científica. Desde mi perspectiva como guionista, la describiría como un thriller de ciencia ficción”.

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En la conversión del tratamiento de Spielberg en un guion cinematográfico, Koepp comenzó por desarrollar a los dos personajes principales: Margaret Fairchild (Emily Blunt), una periodista de televisión que presenta el pronóstico del tiempo en una cadena local de Kansas City y está lista para nuevas y mejores oportunidades en su campo; y el doctor Daniel Kellner (Josh O’Connor), un experto en ciberseguridad de WARDEX, una agencia secreta dentro del complejo militar industrial que salvaguarda pruebas sobre visitas extraterrestres que se remontan al incidente de Roswell de 1947.

El nombre WARDEX son las siglas en inglés de “Waived Reporting, Development and Extraction” (Exención de presentación de informes, desarrollo y extracción). El término “exención de informes” se refiere a los agentes o grupos vinculados al gobierno que no están obligados a presentar datos, documentos ni ningún tipo de informe de rendición de cuentas ante un organismo regulador. Koepp descubrió el término mientras investigaba las transcripciones de las audiencias del congreso sobre los fenómenos aéreos no identificados (UAPs).

Margaret y Daniel comparten un vínculo especial con la historia secreta que se esconde bajo el mando de WARDEX, pero sus recuerdos de esa historia son vagos, y lo que recuerdan no lo comprenden. Para descifrar sus crípticos pasados y poder actuar adecuadamente en función de los secretos que guardan, deben confiar en la ayuda de aliados peculiares con sus propios intereses, mientras evaden a poderosas fuerzas decididas a detenerlos por los medios que sean necesarios.

“Steven insistió mucho en que nuestros héroes y todos los personajes fueran lo más ricos y complejos posible”, señala Koepp. “Siempre preguntaba: ‘¿Quiénes son estas personas? Busquemos los detalles y los rasgos de comportamiento que puedan expresar un carácter muy específico, no sólo un arquetipo funcional’. Margaret y Daniel son, en cierta medida, héroes especiales, ‘los elegidos’; pero Steven se mantuvo firme en que siempre debían ser personajes con los que el público pudiera identificarse, sin dejar de ser interesantes. Es muy divertido escribir personajes que tienen secretos, y al público también le parecen muy divertidos. Te mantienen en vilo, deseando descubrir cuáles son esos secretos. Y es aún mejor si es un personaje que es un misterio incluso para sí mismo, porque eso es un dilema realmente fascinante. Hay personas que tienen las respuestas que buscan Margaret y Daniel. Pero primero, tienen que decidir si realmente quieren esas respuestas, porque siempre involucra un enorme riesgo descubrir verdades ocultas sobre uno mismo. Así que la historia contiene capas de misterio y drama personal, algo que me gusta mucho, tanto como escritor y como espectador”.

Koepp prestó la misma atención a los personajes secundarios clave: Noah Scanlon (Colin Firth), el autocrático director de WARDEX, quien cree que el conocimiento que protege su agencia desestabilizaría la civilización humana si se hiciera público; Hugo Wakefield (Colman Domingo), que en su día fue un fiel seguidor de WARDEX y ahora es un enigmático aliado de Daniel y Margaret; y Jane Blankenship (Eve Hewson), una exmonja y pareja de Daniel, cuya perspectiva religiosa enmarca lo que podrían suponer para el mundo las manifestaciones de “El día de la revelación”.

“Pasamos por un interesante proceso de redacción y reescritura, en el que nos centramos en uno de los personajes principales”, explica Koepp. “Había un borrador de Daniel, uno de Margaret, uno de Jane, uno de Hugo y uno de Scanlon. Cada personaje tuvo su propio borrador del guion, en el que planteamos toda la historia desde su perspectiva. Los personajes realmente cobraron vida en ese proceso”.

Spielberg y las leyendas

Los elementos de ciencia ficción de “El día de la revelación” se inspiraron en relatos reales sobre fenómenos relacionados con los UAP y en programas gubernamentales de ciencia extraña: el incidente de Roswell; los círculos en los cultivos; los recuerdos recuperados de encuentros con extraterrestres; la investigación de la CIA sobre la visión remota (vigilancia psíquica); los experimentos militares con tecnología extraterrestre recuperada; y en mucho más.

“La película juega con lo que la gente ya sabe, porque la idea central es que hay fuerzas poderosas que lo han estado encubriendo y que intentan convencer a la gente de que lo que hemos escuchado a lo largo de los años no es cierto”, señala Koepp. “Así que para Steven, era importante no alejarnos demasiado de las historias que nos han contado. Dicho esto, también queríamos aportar nuestra propia visión, así que tenemos muchas ideas originales que dan un giro a los tópicos ya establecidos”.

Quizás el más significativo de esos giros inspiró muchas de las secuencias más imaginativas de “El día de la revelación”: una pieza de tecnología avanzada conocido como “el dispositivo”, capaz de producir una variedad de efectos dependiendo del usuario, pero que nadie comprende del todo.

En manos de Scanlon, se convierte en un arma de control mental que genera momentos de una guerra psíquica surrealista y aterradora. En manos de Margaret, es un medio de autodefensa y un portal de entrada para explorar su pasado. “Si te adentras en el laberinto de las leyendas sobre ovnis”, dice Spielberg, “te encuentras con toda una serie de especulaciones según las cuales diversos avances tecnológicos que hemos logrado como civilización deben su existencia a tecnología recuperada de naves UAP estrelladas y luego sometida a la ingeniería inversa por humanos. Todo eso es especulativo, pero la idea siempre me ha interesado. Se me ocurrió una idea que pensé que contribuiría a la historia y enriquecería sus temas, relacionada con un dispositivo tecnológico que WARDEX nunca ha podido analizar. Definitivamente no es una varita mágica ni un arma, pero Scanlon lo utiliza como si lo fuera. Fue creada para hacer muchas otras cosas mucho mejores”.

¿Y si encontramos la verdad?

Los temas e ideas de “El día de la revelación” resuenan de diversas maneras con los acontecimientos de la actualidad (la historia se desarrolla en el contexto de una crisis geopolítica ficticia que amenaza con una guerra mundial) y con los debates culturales actuales sobre el secretismo y la transparencia, la autocracia y la democracia, el conflicto ideológico y la empatía abierta, la religión y la ciencia, y el uso y el abuso de la tecnología. Pero Koepp afirma que, a lo largo de los dos años que duró el proceso de escritura, la prioridad fue siempre crear personajes convincentes y una historia apasionante, y dejar que la relevancia y el significado surgieran de forma natural.

“El objetivo de Steven en cualquier película es explorar la naturaleza humana, independientemente del género, el guion o la temática”, expresa Koepp. “Él quiere saber: ‘¿Puedo descubrir algo real en estos personajes? ¿Puedo poner en la pantalla personajes con los que el público se identifique de alguna manera? ¿Y cómo puedo hacerlo de una forma cinematográfica?’. En realidad, nunca se habla de grandes temas a la hora de abordar el trabajo. Simplemente intentamos contar la mejor historia posible y crear los personajes más creíbles que podamos. Y si lo hacemos bien, surgirán temas interesantes. Pero no podemos adelantarnos a los acontecimientos”.

Para Spielberg, los temas interesantes que sí salieron a la luz transformaron una historia inspirada en encuentros cercanos reales con fenómenos anómalos no identificados, en un mensaje más amplio que habla de las necesidades y los problemas urgentes de nuestro tiempo. “’El día de la revelación’ es una película sobre la desinformación y el desafío de encontrar la verdad en una cultura en la que las personas poderosas disponen de herramientas para difuminar los límites entre la realidad y la ficción, entre lo que es real y lo que no lo es, con el fin de proteger y promover sus propios intereses”, explica Spielberg.

“Es una pregunta que también plantea preguntas acerca de lo que hacemos con una verdad que amplía nuestra comprensión del universo de tal manera que pone en tela de juicio las creencias que nos dan sentido, incluida la religión. The X-Files nos enseñó que la verdad está ahí fuera, pero ¿qué ocurre cuando la encontramos? ¿Podemos aceptarla? ¿La rechazamos? ¿Nos unirá o nos dividirá aún más? En última instancia, creo que ‘El día de la revelación’ es una historia sobre la empatía como un recurso extraordinario, y sobre cómo debe compartirse globalmente, con el mundo entero, en lugar de acapararla por interés propio o reservarla para nuestros seres más queridos”.

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