Centro Carter

María Corina y el quiebre

No hay lucha política que pueda tener éxito en ausencia de convicción. La desmoralización es fatal para cualquier proyecto de envergadura. Por eso el principal campo de batalla se da en el esfuerzo de cada uno de los bandos para domesticar al otro. Que el adversario se de por vencido, huya en desbandada y asuma la preponderancia del que lo oprime. Gana el que derrumba la esperanza de su adversario.