CULTURA PARA ARMAR/ Un morral de cine
Algunas notas recientes sobre mi cuota alimenticia cinematográfica, más de video que de salas por culpa del gobierno, que apagó la noche caraqueña y llenó de fantasmas los centros comerciales. Y por el cada vez más pobre menú que nos sirven distribuidores y exhibidores, gringodependientes y poco amantes del buen cine. Pero los dioses cinefílicos aprietan pero no ahorcan y siempre se encuentra el sendero tecnológico que permite ver lo que nuestro apetito reclama. Sirven para hacer estas notas.