Mayo, mayéutica y temas mayores
Mayo es el mes de muchas cosas, entre ellas, de las madres que esperan la liberación de sus hijos
Mayo es el mes de muchas cosas, entre ellas, de las madres que esperan la liberación de sus hijos

Ya vamos en mayo, parece mentira.
Preparando mis notas para este artículo en el quinto mes de este año, se me aparecen en la memoria las clases de filosofía en quinto de bachillerato. El profesor Pedro J. Perdomo paseaba entre los pupitres lisandristas explicándonos la mayéutica, el método socrático basado en las preguntas, ganándonos para siempre en la curiosidad juvenil por conocer al preguntón más famoso de la historia.
Parentesco fonético aparte, hay uno etimológico. Mayéutica viene de maieutiké y maieitikus que es el arte de las comadronas al partear y maius, el nombre del mes, viene de fertilidad. A mayo se le asocia con la primavera, es el mes de las flores, el de la Cruz de Mayo, el del Día del Árbol que celebrábamos en la escuela y por eso el de la conservación del medio ambiente, tema mayor que en nuestro tiempo tanto ha avanzado en las conciencias, aunque no falta quien lo niegue, a pesar de la abrumadora evidencia científica. Es también el mes de las madres.
La maternidad, sabemos que empieza en la concepción y establece esa tan natural como mágica relación en la gestación, no termina en el parto, continúa toda la vida. En este país de tanta madre sola adquiere un significado de dimensiones monumentales. Va junto al amor, al cuidado, al sacrificio, a las noches en vela, a las mañanas que empiezan a oscuras con las primeras tareas de la jornada. Y aquí y ahora ¿cómo no pensar en las madres de los presos políticos y de los desterrados?
Comenzando mayo también recuerdo la anécdota de una necia incidencia parlamentaria originada en la defectuosa pronunciación del verbo abrir que Andrés Eloy Blanco, quien por cierto partió desde el exilio mexicano a la eternidad un veintiuno de mayo, aprovechó para advertir que el tiempo pasa y no puede perderse en minucias: “Se va abril y viene mayo”, como nos pasa con este raro 2026 apurado en el tiempo y en las expectativas pero lento y contradictorio en esos cambios necesarios que al vestirlo de treinta y seis o de cincuenta y ocho, puedan alimentar la esperanza nacional.
El primer día de mayo es el Día del Trabajador. Curiosamente, se lo celebra internacionalmente pero no en la tierra de aquellos mártires de Chicago que le confieren sentido. En los Estados Unidos es el 4 de septiembre. Aquí hubo manifestaciones y también anuncios. Encuentro irónico que se le hiciera coincidir con un concierto que resultó confalso.
Trabajo y fertilidad tienen también mucho que ver. En 1991, San Juan Pablo II recordó que el trabajo es una de las características que distinguen a la persona de las otras criaturas y abrió su encíclica sobre el trabajo humano así: “Con su trabajo el hombre ha de procurarse el pan cotidiano, contribuir al continuo progreso de las ciencias y de la técnica y, sobre todo, a la incesante elevación cultural y moral de la sociedad en la que vive en comunidad con sus hermanos”. En suma, una visión integral que nos interpela ¿reconocemos realmente su valor al trabajo?
En mayo nacieron Eleazar López Contreras y Luis Herrera Campíns, dos presidentes de la república con los que la historia será más justa que sus contemporáneos. Muy distintos entre sí estos dos provincianos, en común tienen la noción del poder como deber de servicio. El queniqueo condujo una transición de una dictadura de veintisiete años a una gradual apertura para afrontar realidades ya impostergables. El centenario del acarigüeño, conmemorado el año pasado, reveló una memoria afectuosa hacia quien siempre quiso ser cercano.
Un 14 de mayo inició Bolívar su Campaña Admirable de 1813, como admirable habrá de ser el esfuerzo venezolano por la indispensable reconciliación con el Estado de Derecho, la libertad y la prosperidad. Como entonces, la responsabilidad del liderazgo es clave y lo será cada día más.
El 12 de mayo es Día de la Cruz Roja que en Venezuela fundaran en 1895 ciudadanos preocupados por problemas que siguen vivos y el 29 es Día del Adulto Mayor, es decir, de quien escribe. Pero su importancia no es tema personal. Ha aumentado la proporción de venezolanos de la tercera edad, más vulnerables en la salud, la economía por la ausencia de seguridad social y la soledad. Otra realidad imposible de ignorar.
Hablo de mayo para cambiar de tema, pero la terca realidad se asoma.