Cambio de juego
El tablero ha cambiado. El juego político está en permanente mutación y nadie puede adjudicarse ganancias estables. Pero lo único que tenemos es este presente, un tanto desconsolador. Somos la consecuencia de un desencanto generalizado con la última oportunidad de cambio político pacífico. El diálogo fracasó, como cabía esperar, la alternativa democrática parece ahora más débil, y el régimen se ha fortalecido en sus peores atributos.