«Nuestras actividades continúan por la necesidad de protección de nuestra seguridad nacional, con el objetivo de impedir la formación de entidades indeseables (cantones kurdos), y de permitir a nuestros hermanos y hermanas sirios volver a sus casas y asegurar la estabilidad y la seguridad en la región», afirmaron las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) en un comunicado.
Según las TSK, «la operación Escudo del Éufrates, lanzada el 24 de agosto en coordinación con las fuerzas de la coalición, concluyó con éxito».
En el marco de esta operación, los rebeldes sirios apoyados por Turquía arrebataron a los yihadistas varias ciudades, como Jarablos, Al Rai, Dabiq y finalmente Al Bab, donde el ejército turco sufrió importantes pérdidas.
«No hay que entender que Turquía permanecerá indiferente a los riesgos de seguridad o que no se comprometerá» en Siria, declaró por su parte el viernes Ibrahim Kalin, portavoz del presidente Recep Tayyip Erdogan.
«Al contrario, nuestras operaciones de seguridad en la región continuarán al más alto nivel», añadió.
Turquía afirma que desea trabajar con sus aliados, pero sin las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas, que considera como «terroristas» en la reconquista de Raqa, la capital de facto del EI en Siria.
Pero Turquía parece excluida de los preparativos de una ofensiva contra Raqa, mientras las YPG, aliadas de Estados Unidos, están llamadas a desempeñar un papel principal.
El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, de visita en Ankara el jueves, evitó responder a varias preguntas sobre el asunto en una aparente preocupación por no querer molestar a sus anfitriones turcos, que critican a menudo a Washington por su cooperación con las YPG.