Drones, uniformes falsos y OnlyFans: así opera la CIA en México contra el narco
La cruzada contra las drogas en la frontera entre México y Estados Unidos ha elevado su tino al aplicar tecnología bélica
La cruzada contra las drogas en la frontera entre México y Estados Unidos ha elevado su tino al aplicar tecnología bélica

Que parezca un accidente. La máxima aplicada por los trabajos más sucios de la mafia y los servicios secretos más siniestros parece ser la aplicada a lo encontrado. El 19 de abril de 2026, un Chevrolet Suburban negro apareció calcinado en el fondo de un barranco de la Sierra Madre Occidental, en el estado mexicano de Chihuahua. En su interior había cuatro cadáveres carbonizados. Todos llevaban uniforme de la policía mexicana, pero no eran mexicanos. Eran activos de la CIA.
El convoy regresaba de una operación contra varios laboratorios de metanfetamina y fentanilo. Según cálculos de la DEA, el 75% de los narcóticos que cruzan aEstados Unidosse producen en la zona. Los cuatro estadounidenses iban vestidos como agentes de la policía estatal, llevaban la cara cubierta y entraron en el país con visados de turista.Uno de ellos portaba un pasaporte diplomático cuyos datos no figuraban en los registros del Gobierno mexicano.
Los cuerpos no llevaban identificación, armas ni rastro alguno que justificara su presencia allí. El embajador estadounidense enMéxico, Ron Johnson —antiguo oficial de la propia CIA—, vendió la idea de que eran personal de embajada en visita técnica para el entrenamiento condrones. La explicación duró menos que una caja de donetes en un patio de colegio. La prensa norteamericana desmontó sin mucho esfuerzo el ardid. Según los medios del país norteño,era la tercera vez que oficiales de la CIA participaban en redadas por la zona.
Pero la clave de esta jugada no estaba tanto al nivel del suelo, sino más arriba y sobre sus cabezas. Por encima de este operativo volaban dos MQ-9 Reaper, una aeronave con una autonomía que ronda las 27 horas y un techo operativo cercano a los 15.000 metros. El verdadero secreto del Reaper en esta misión concretano era su capacidad de cargar misiles Hellfire para bombardear a nadie, sino lo que llevaba colgado bajo el ala derecha: un SOAR.
La vaina o pod SOAR, acrónimo de Scalable Open Architecture Reconnaissance, es un sensor de inteligencia de señales que convierte al dron en una aspiradora electromagnética. Su arquitectura modular permite cambiar de carga útil entre misiones, integrar antenas direccionales, receptores de banda ancha y librerías de firmas electrónicas actualizables. El Reaper deja de ser un cazador para volverse una oreja voladora. Escucha frecuencias de telefonía celular,walkie-talkiesde bolsillo, balizas GPS comercialesy hasta las emisiones residuales de dispositivos que sus propietarios creen apagados.
Los teléfonos desechables de los narcos, esos que cambian cada semana, dejan de ser tan discretos cuando un Reaper los rastrea desde el cielo. El SOAR cruza identificadores IMSI e IMEI, registra el patrón de uso, detecta el momento en que dos terminales aparecen siempre en la misma celda y a la misma hora, y compone un mapa de relaciones que no necesita siquiera escuchar la conversación. Escudriña quién llama a quién, cuándo y desde dónde.De esta manera dibuja organigramas completos sin necesidad de escuchar una sola palabra.
El antecedente más jugoso es del pasado febrero. La CIA participó en la operación que acabó con Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, jefe del Cartel Jalisco Nueva Generación. Todo empezó por una modelo de OnlyFans con la que Almeño intercambiaba mensajes. Analistas estadounidensesexplotaron los metadatos asociados al perfil de la joven, identificaron un dispositivo vinculado a una propiedad aislada en Jalisco y, de ahí, al objetivo.
La técnica empleada se conoce como pivoting de identidad. Un analista cruza los datos de geolocalización embebidos en imágenes y vídeos, los horarios de conexión, las direcciones IP del dispositivo desde el que se accede a la plataforma y los patrones de pago. Cada uno de esos vectores aislados es ruido, pero, cuando se suman e interrelacionan, se convierten en una biografía tan completa que haría parecer una broma cualquier informe de los que manejan los inspectores de la Agencia Tributaria.
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