El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha enviado este sábado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, con el objetivo de trasladarle su «seria preocupación» sobre la «reciente reacción» de «algunos gobiernos europeos» tras la crisis migratoria de Ceuta. De hecho, en el caso del italiano, le ha tachado de «egoísta». Además, ha pedido una reunión extraordinaria «con carácter de urgencia» de los ministros del Interior de la Unión Europea para tratar la emergencia.
En el escrito, el líder del Ejecutivo ha calificado la propuesta que han dado el resto de Estados miembro de la Unión Europea de «asimétrica», y ha criticado que haya algunos que han optado por «atacar a España» y «pedir su exclusión temporal del Espacio Schengen». Según relata, se trata de una actitud impulsada por «prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos». A pesar de ello, asegura que «la mayoría» de los países europeos ha mostrado su «apoyo» a la nación tras la entrada «inesperada» de 50.000 personas, de las cuales se ha logrado retornar «a la práctica totalidad de los migrantes que cruzaron de forma irregular» y «evitar cualquier movimiento posterior no autorizado hacia la Europa continental».
En este sentido, Sánchez ha trasmitido a la mandataria europea que esta posición resulta contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los «principios de solidaridad» que «unen» a los países comunitarios, así como a «los intereses a largo plazo de Europa y al sentido común más elemental».
Asimismo, ha aclarado que la ciudad autónoma «no forma parte del Espacio Schengen», «casi no quedan migrantes irregulares sin retornar» y «España es, según Frontex, una de las fronteras exteriores menos porosas de la Unión Europea».
Reacción «ilegal» de Italia
El presidente del Gobierno ha destacado que el número de entradas irregulares por la frontera Sur de España «es la mitad de las registradas, por ejemplo, en Italia» en los últimos cinco años. Y ha tachado la reacción de algunos gobiernos, como, precisamente, el italiano, de «egoísta», «polarizadora» e «ilegal», después de que la primera ministra del país, Giorgia Meloni, anunciara este viernes la clausura de las fronteras con España.
«Ante la gravedad de la situación», Sánchez ha solicitado a la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea que convoque de urgencia una videoconferencia extraordinaria de los Ministros del Interior para «establecer una respuesta común ante situaciones de esta naturaleza» y «reafirmar que la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros».
Sánchez saca pecho de su política migratoria
Por último, ha confiado en Von der Leyen el «liderazgo» para «garantizar que la Unión Europea responda de manera rápida, eficaz y coordinada» tras una coordinación con «las autoridades marroquíes» para restablecer la situación en Ceuta «al tiempo que se ha dado continuidad a la política migratoria eficaz y solidaria que España ha aplicado de forma coherente durante los últimos años».
Una política ha incidido, que «ha permitido reducir drásticamente las llegadas irregulares» en España y la ha posicionado como «la segunda frontera exterior más segura de la UE», además de permitir a «ayudar a otros Estados miembros cuando se enfrentaron a crisis similares», como la acogida de migrantes que llegaron a Europa Oriental a través de «Lampedusa en 2023», ha ejemplificado Sánchez.
22 países señalan la regularización de España
Los líderes de 22 países europeos han advertido este sábado de que políticas como la regularización de un «número muy elevado» de migrantes pueden actuar como «factores de atracción» y han vinculado la crisis en Ceuta con la reciente sentencia del Tribunal Supremo que confirmó que la legislación española de extranjería no permite las denominadas devoluciones en caliente. Lo han hecho en una carta dirigida a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, António Costa y Ursula von der Leyen, así como al primer ministro de Irlanda, Micheál Martin —cuyo país ejerce la Presidencia rotatoria del Consejo de la UE—.
La misiva está suscrita por los líderes de Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia. Además, reclaman una videoconferencia urgente de los ministros de Interior del bloque y avisan de que están dispuestos a «reforzar o reintroducir controles temporales» en las fronteras interiores para afrontar el riesgo de movimientos secundarios. «No podemos permitir que los cruces masivos descontrolados, la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas creen la percepción de que es posible entrar ilegalmente en la Unión Europea», han avisado.