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Rusia exige liberación de Nicolás Maduro

Sergey Lavrov, canciller de Rusia, cuestionó duramente la política exterior estadounidense y demandó la liberación del exmandatario venezolano y de su esposa

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Rusia

Casi desde las primeras palabras el canciller ruso Sergey Lavrov enfiló su discurso contra la política internacional de Donald Trump. Y eso, claro, incluyó lo ocurrido en Caracas el 3 de enero. «Insistimos en la liberación inmediata del líder venezolano y su esposa, y en que tales excesos no se repitan», dijo el funcionario durante su intervención en la Asamblea General de la ONU hoy sábado.

Lavrov elaboró un argumento en el que sorprendentemente Vladimir Putin califica a Estados Unidos de dictadura internacional: «La minoría occidental, que dominó durante 500 años gracias a recursos ajenos, sigue intentando mantener sus privilegios e imponer sus propias reglas al resto del mundo. Occidente continúa recurriendo a la fuerza bruta para actuar de forma impredecible y emprender todo tipo de empresas que ponen en riesgo la vida y la prosperidad de millones, si no miles de millones, de personas en nuestro planeta. Como dijo el presidente Putin, la dictadura de una potencia hegemónica se está descontrolando. Es peligroso para todos los demás».

A continuación, arrancó con Venezuela la enumeración de las acciones de esa potencia hegemónica descontrolada a la que se refirió Putin: «A principios de este año, en contravención de todas las normas, incluidas las morales, Estados Unidos invadió Venezuela, lo que resultó en el secuestro del presidente Maduro y su esposa, quienes permanecen encarcelados en Estados Unidos sin juicio. Y esto a pesar de que el derecho internacional establece claramente que los más altos funcionarios públicos de cualquier Estado deben gozar de inmunidad».

«Insistimos en la liberación inmediata del líder venezolano y su esposa, y en que tales excesos no se repitan», demandó el representante de la Federación Rusa. Y pasó a otros reproches.

«Es inaceptable que se haya utilizado la fuerza para asesinar al Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, y a miembros de su familia, así como a miembros de la cúpula militar y política de la República Islámica de Irán», dijo. Y añadió: «Nos preocupa especialmente que la agresión de Estados Unidos e Israel, iniciada en junio del año pasado, también pretenda atacar la infraestructura civil de Irán y la infraestructura nuclear civil bajo las salvaguardias del OIEA. Esto ha asestado un golpe irreversible a la autoridad del organismo y a todo el sistema de no proliferación nuclear».

«Los repetidos enfrentamientos armados en el Golfo Pérsico y el Estrecho persisten, a pesar de que representan un duro golpe para la navegación y el comercio mundiales», continuó Lavrov: «Necesitamos las condiciones necesarias para la resolución de esta crisis. Necesitamos confianza en las relaciones entre los Estados del Golfo, los Estados árabes e Irán. Necesitamos una arquitectura regional estable. Esto es lo que impulsa nuestro concepto de seguridad colectiva en el Golfo Pérsico. Rusia, junto con otros Estados responsables, está dispuesta a contribuir de manera constructiva a la estabilización de esta región de importancia estratégica».

Como era de esperarse, el canciller ruso guardó sus más duros cuestionamientos para referirse a Ucrania, país al que el régimen al que representa trata de controlar desde que lo invadió el 24 de febrero de 2022.

«Estados Unidos ha destruido el sistema de seguridad europeo y ha creado un régimen rusófobo en Kiev», dijo.

«Consciente de la inutilidad de estos esfuerzos, Europa está haciendo todo lo posible por frustrar las conversaciones de paz en las que el régimen ucraniano está interesado. Occidente está suministrando armas al régimen ucraniano, ayudando a Kiev a utilizar drones y misiles para atacar a civiles e infraestructura civil. Occidente aspira a infligir una derrota estratégica a Rusia, pero estas aspiraciones solo conducirán a los belicistas a un callejón sin salida estratégico».

En su condena al gobierno ucraniano, Lavrov prácticamente acusó de «nazis» a los estadounidenses: «Según sus propias declaraciones, los líderes estadounidenses están contagiados por el virus de la superioridad racial. Promueven ideas extremistas rusófobas. Una muestra de ello es su apoyo al régimen ucraniano. De hecho, lo apoyan incluso cuando Kiev glorifica a colaboradores y criminales nazis hasta las cejas, manchados con la sangre de rusos, bielorrusos, judíos, ucranianos y otros. Y al mismo tiempo, aquí, en Occidente, en la ONU, votan en contra de las resoluciones rusas, incluida la que condena la glorificación del nazismo».

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