Migración

Corte Suprema de EEUU ordena a Trump no deportar más venezolanos mediante Ley de Enemigos Extranjeros

Periodistas y abogados de venezolanos detenidos en Texas, acusados de pertenecer al Tren de Aragua, reportaron la tarde del #18Abr que agentes de ICE los hicieron abordar buses para enviarlos a El Salvador. La acción incumple la orden previa de la Corte Suprema de permitir a estas personas impugnar judicialmente su expulsión

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La Corte Suprema de Estados Unidos suspendió durante la madrugada de este sábado 19 de abril la deportación de varios supuestos miembros del Tren de Aragua, que se encuentran en Texas, al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador.

El presidente de EEUU, Donald Trump, invocó el mes pasado la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para arrestar a supuestos miembros del Tren de Aragua y deportarlos a una cárcel de máxima seguridad en El Salvador. Su medida se concretó: 237 fueron llevados a esa prisión el pasado 15 de marzo y desde entonces no se tiene comunicación con estas personas.

Esta ley solo se había usado durante la guerra de 1812 contra el Imperio británico y sus colonias canadienses y en las dos guerras mundiales.

«Se ordena al gobierno no expulsar a ningún miembro de la supuesta clase de detenidos de Estados Unidos hasta nueva orden de esta corte», decretó el tribunal en una orden.

La decisión responde a la apelación de emergencia presentada por abogados de derechos humanos con tal de frenar la deportación de migrantes actualmente retenidos en un centro del estado de Texas.

En su recurso presentado el viernes por la noche, la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU, por sus siglas en inglés) argumentó que se había comunicado al grupo de venezolanos retenidos en Texas que «iban a ser expulsados inminentemente» en virtud de esa ley.

Los abogados de varios venezolanos, deportados previamente, insisten en que sus clientes no eran miembros del Tren de Aragua y aseguran que no habían cometido delitos y que, en gran medida, fueron blanco de esta campaña por los tatuajes de su cuerpo.

Trump, que en campaña prometió expulsar a millones de migrantes indocumentados, acusó a Venezuela de «perpetrar una invasión» de Estados Unidos a través de la entrada al territorio norteamericano de presuntos miembros del Tren de Aragua.

Oportunidad de defenderse

Periodistas y abogados de estas personas, especialmente la ACLU, reportaron la tarde del viernes 18 de abril que agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) iban a enviar a otro grupo de personas a El Salvador. Señalaron que los migrantes que estaban en el centro de detención Bluebonnet en Anson, Texas, ya habían abordado los buses a pesar de la orden de la Corte Suprema de permitir su defensa.

El mandato de la Corte Suprema fue claro: cualquier persona en un proceso de deportación en el marco de esta ley del siglo XVIII debía tener la oportunidad de impugnar judicialmente su expulsión.

La ACLU afirmó en su recurso el viernes 18 de abril que los migrantes retenidos en Texas corrían el riesgo de «ser expulsados de Estados Unidos sin previo aviso ni la oportunidad de ser escuchados».

«Muchos individuos han sido ya puestos en autobuses, presuntamente dirigidos hacia el aeropuerto», señaló este grupo.

La semana pasada, la Corte Suprema ya ordenó al gobierno de Trump a «facilitar» el regreso de un migrante salvadoreño llamado Kilmar Ábrego García, quien fue expulsado por error en marzo y encarcelado en una prisión de su país precisamente en virtud de la misma ley.

Ábrego García vivía bajo un estatus legal protegido desde 2019, cuando un juez dictaminó que no debía ser deportado a su país porque podría estar en peligro.

Aun así, el 12 de marzo fue arrestado y expulsado tres días después. Aunque reconoció un «error administrativo», la administración federal argumenta que no puede enmendarlo porque Ábrego García ya está detenido en El Salvador.

De hecho, la tarde del viernes 18 de septiembre, Trump escribió en su cuenta de X: «Esta es la mano del hombre que los demócratas consideran que debería ser devuelto a Estados Unidos, por ser una persona tan buena e inocente. Dijeron que no es miembro de la MS-13, a pesar de tener el nombre de la MS-13 tatuado en los nudillos, y dos tribunales de gran prestigio lo declararon miembro de la MS-13, golpeó a su esposa, etc».

Los migrantes deportados a El Salvador se encuentran encarcelados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), al sureste de la capital, San Salvador. Esta prisión es considerada el penal más grande de Latinoamérica, con una capacidad para 40.000 presos.

Los reclusos se encuentran hacinados en celdas sin ventanas, duermen en camas de metal sin colchón y no pueden recibir visitas.

Con información de la AFP

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