Opinión

¡Alpargatas para ese joropo!

Hace cuarenta años (cuando ellos estaban muy mal, y nosotros estábamos muy bien) contaban en Venezuela un chiste sobre Colombia: el Senado colombiano se reunió para tomar una decisión sobre la crisis de su país. El mayor y más experimentado de los senadores dijo con la gravedad que caracteriza esas situaciones de tanta tensión que “la única solución era declararle la guerra a los Estados Unidos. Al llegar los primeros marines se rendirían, los gringos los invadirían y en poco tiempo se convertirían en una colonia más próspera que Puerto Rico”. La moción tenía que ser unánime para poder aprobarse. Todos menos uno votaron a favor. “¿Y usted por qué no vota?” le preguntaron al senador paisa. Y éste con sorpresa respondió: “¿Y es que aquí nadie ha pensado qué pasa si la guerra la ganamos nosotros?”…

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Hoy, cuando se volteó la tortilla, lo que tenemos que hacer es mirar hacia Colombia (y hacia otros países que les está yendo bien), reflexionar sobre lo que nos ha pasado, lo que hemos hecho mal y copiarnos de lo que ellos han hecho bien. No hay que inventar la pólvora. De hecho, da dolor pensar que la explotación del petróleo colombiano se está haciendo con importante participación de petroleros venezolanos y sin gastar ni un peso en su formación, porque se formaron aquí, su educación la pagó Venezuela y Chávez se dio el lujo de botarlos de PDVSA.

Colombia, por ejemplo, no ha terminado de resolver sus conflictos. Es un país con cinco fuerzas armadas, de las cuales una sola es legal, la Fuerzas Armadas Colombianas. Las demás, el ELN, los paramilitares, la guerrilla y los narcos siguen siendo un problema, pero lo han sabido manejar, pues a pesar de los pesares, tienen una política económica y social coherente y están despegados rumbo a la estratosfera y más allá. Lo mismo pasa en Ecuador, que a pesar de que su presidente habla muchas necedades, a la hora de las chiquitas hace lo que tiene que hacer, como por ejemplo, mantener la dolarización de su moneda para controlar la inflación.

Ricardo Zuloaga, que fue un venezolano integral, inteligente y muy ingenioso, siempre decía que Simón Rodríguez fue un hombre brillante, pero que nosotros en vez de hacerle caso a todas las cosas sabias que dijo, nos quedamos pegados en su única estupidez “o inventamos o erramos”. Que aquí lo que teníamos que hacer era copiarnos de quienes lo habían hecho bien, porque “cada vez que hemos inventado algo nos hemos jodido”.

Las demostraciones de nuestro supuesto poderío militar no le han hecho ni cosquillas a los Estados Unidos. Un teatro de pacotilla para distraer –con éxito- la opinión pública venezolana sobre los verdaderos problemas del país. Los Estados Unidos no piensan invadirnos, como se ha dicho por ahí (hasta a los niños de las escuelas públicas los han puesto a escribirles cartas a Obama “rechazando la invasión”). Si los Estados Unidos no nos invadieron cuando éramos su principal proveedor de petróleo, ¿van a invadirnos ahora, que somos el quinto o el sexto?… ¡Por favor! Bastantes problemas tienen con el Medio Oriente y ya aseguraron que los árabes les venderán petróleo del bueno a precios inmejorables.

Lo que sí me imagino que habrá quienes, como el senador paisa del chiste, pensarán que qué pasa si nosotros les ganamos la supuesta guerra… ¡Alpargatas para ese joropo, pues!

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