Los resultados electorales en Ecuador muestran lo que podría ser el resultado más reñido en la historia electoral reciente en América Latina. En su corte hasta la tarde local del 11 febrero, el presidente Daniel Noboa, considerado el gran favorito según diversas encuestas, aventajaba a González, delfín del Correísmo, por apenas 22.525 votos, cuando se había contabilizado el 97% de los votos válidos.
Noboa, de 37 años, tenía el 44,16% (4.409.545 votos) y Luisa González, de 48 años, el 43,98% (4.387.020), hasta este 11 de febrero, en una final como se dice en hipismo de foto finish. Habrá una segunda vuelta, dado que el sistema electoral ecuatoriano prevé el balotaje en caso de que un candidato no obtenga más del 50% de votos o tenga 40% de votos y una diferencia de 10 puntos porcentuales sobre su rival más cercano.
Así como Correa es el gran triunfador, ya que un triunfo de González abrirá paso a que reciba algún tipo de beneficio de la nueva mandataria tipo un indulto o perdón presidencial, para que el ex presidente pueda volver a Ecuador, las principales derrotadas han sido las empresas encuestadoras. Sobre Correa pesan condenas en firme por corrupción y abuso de poder. Fue una figura cercana a Hugo Chávez y asiduo a los foros en Caracas con la izquierda latinoamericana y global.
Entretanto, la fiabilidad de las encuestas electorales en América Latina, de nuevo ha quedado en entredicho. Contrario a los sondeos que mostraban un triunfo claro del presidente Daniel Noboa, pero sin suficiente distancia de la candidata del Correísmo, Luisa González, como para evitar una segunda vuelta, en las urnas los ecuatorianos votaron de forma pareja por ambas opciones.
Lo que sí se confirmó en las votaciones, este domingo 9 de febrero, y tal como pronosticaban las encuestas, es que la política ecuatoriana sigue girando de forma polarizada en torno a Rafael Correa, el ex presidente de izquierdas (2007-2017) y devenido en prófugo de la justicia de su país. Desde Bélgica, donde goza de asilo, Correa ha sido el primero en enmarcar el resultado como una gran victoria, ya que González sencillamente tiene posibilidades de llegar a la presidencia y con ella en el poder, regresar a Ecuador.
Este resultado tan ajustado, que no ofrecía ninguna encuestadora en los días previos, además de representar simbólicamente un triunfo para Correa, con lo cual acaricia la posibilidad de regresar a Ecuador, deja en entredicho la confianza en las empresas de opinión pública, especialmente en climas tan polarizados como el que se registra en el país andino.
“Gracias a todos. Felicidades a nuestra militancia, que enfrentó a millones de dólares y a todo el poder del Estado. ¡Hasta la victoria siempre!”, posteó desde Bélgica, en X, un exultante Correa.
Noboa y González ya se enfrentaron en las elecciones especiales de 2023, convocadas para completar el período presidencial del banquero conservador Guillermo Lasso, quien había sido electo en 2021 para un período de cuatro años. Tras la amenaza de destitución de Lasso, que promovió el Correísmo aliados con indígenas y un partido conservador en la Asamblea Nacional, el entonces presidente aplicó una norma constitucional de “muerte cruzada”, con lo cual dejó sin efecto su presidencia y al propio parlamento de Ecuador.
En 2023 González era la favorita y un hasta entonces desconocido Noboa se coló para el balotaje. Hijo del hombre más rico de Ecuador, Álvaro Noboa, bautizado años atrás como “el rey del banano”, el joven empresario logró posicionarse gracias a una campaña afincada en redes sociales.
Hace dos años Noboa alcanzó 23,4% en la primera vuelta y en el balotaje sacó 51,8%. Mientras que González obtenía 33,6% y 48.1%, respectivamente en estas dos vueltas. Ya Noboa no es un desconocido, ahora, aunque ha sido breve su gobierno, pesa sobre él –para bien y para mal- su gestión de gobierno.
Noboa en aquel momento logró colarse en medio de un electorado que estaba en shock por el asesinato del periodista y candidato presidencial Fernando Villavicencio, en plena campaña a la presidencia.
En este breve gobierno, para completar el período de Lasso, Noboa empezó su mandato con una popularidad muy alta, por encima del 70%. Esto tuvo como punta de lanza la militarización de la lucha contra el crimen organizado, asociado al narcotráfico.
En las primeras de cambio, Noboa redujo los homicidios y logró controlar la vida en las cárceles. Empero, el combate a las bandas criminales no cesa, y entretanto han subido la pobreza y desempleo, y junto a todo esto, en el último semestre el país vive una crisis eléctrica significativa con prolongados apagones.
Durante su breve gobierno, Noboa ha puesto el énfasis en hacer frente al crimen organizado y estrechar la otrora histórica alianza de Quito con Washington. El mandatario ha prometido que de seguir en el poder impulsará la instalación de una base militar de Estados Unidos en el país andino, como de hecho existió hasta que Correa, jefe de Estado entre 2007 y 2017, revocó el contrato. La presencia militar estadounidense es otro tema que polariza a la sociedad ecuatoriana.