Venezuela

Dinorah Figuera: ¿quién es la nueva presidenta de la AN opositora?

Primero Justicia, UNT y AD pasan ahora a dirigir los destinos del parlamento opositor: una instancia que ahora de manera definitiva solo podrá actuar vía zoom. Dinorah Figuera es su presidenta

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Comprender la razón de ser y la utilidad práctica de ciertos requisitos de la vida democrática nos interesa como venezolanos. Apelar a la memoria no es suficiente, porque casi tres décadas después quedan pocos que se acuerdan y además, porque tampoco se trata de idealizar con nostalgia la democracia que tuvimos. No me pasa por la cabeza proponer la restauración de aquella etapa en la que tuve tantas responsabilidades que no fue tan buena como nos gusta recordarla ni tan mala como la propaganda interesada la ha presentado para ahorrarse comparaciones que la dejan mal parada. Usando metáfora procesal, intentar reponer la causa al estado donde se encontraba en 1998 es absurdo e inútil y ya nos consta que la historia no se devuelve, como ha quedado comprobado con el intento de regresar a la gesta independentista o a la guerra federal, fracasado y costoso. Bien parados en el presente hay que mirar adelante, para no reincidir en errores e intentar no cometer yerros nuevos y acaso peores. Una vez, cuando lo recibía en el extinto Congreso, al Presidente de Italia Oscar Luigi Scalfaro le comenté que se sentiría en casa, pues había sido parlamentario distinguido por varias décadas. Me replicó con una pregunta: En Venezuela ¿El Congreso controla al Gobierno? que respondí explicándole las competencias del órgano a ese efecto. No le bastó y me dijo, mientras caminábamos al lado de la fuente rumbo al hemiciclo, “No sé en Venezuela, pero si en Italia el parlamento hubiera controlado al Gobierno realmente, nos habríamos ahorrado muchos dolores de cabeza”. Scalfaro, un estadista trascendente, se había significado como enemigo frontal de la corrupción. El poder distribuido en niveles y dividido en funciones que diseña el 136 constitucional no es un capricho sino el resultado de la experiencia histórica de este y todos los países. El poder concentrado tiende inevitablemente al abuso por el exceso que produce la superstición de la omnipotencia. Todo estaría perdido, dice Montesquieu, si uno solo o un grupo o aún el pueblo todo, ejerciese todos los poderes. Democráticamente, no es concebible el poder ilimitado. Tampoco, por cierto, si la medida es de eficiencia o eficacia. Si lo duda, revise cuales son los países más avanzados, aquellos a donde tanta gente quiere irse. Controlar el poder es una constante aspiración humana, para que el poder le sirva y no le estorbe u oprima. Para el control fiscal existe la Contraloría que debe controlar. Para el control judicial están los tribunales que deben impedir abusos, corregir desviaciones y restablecer cauces. Para el control político está el parlamento que entre nosotros es la Asamblea para el poder nacional, el Consejo Legislativo para el regional y el Concejo Municipal en el ámbito local, cuerpos que tienen tres tipos de funciones: las de representación, la de legislación y las de control. En cuanto a la Asamblea Nacional, la mitad de las atribuciones que le asigna el artículo 187 de la Constitución son de control. Una genérica en el numeral tercero “Ejercer funciones de control sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional” y las restantes son para impartir aprobaciones y autorizaciones que no deben ser saludos a la bandera, sino actos responsables, bien analizados con base a información completa y confiable, debatidos abiertamente y solo entonces decididos. No hacerlo así y despachar los asuntos velozmente, como si de la línea de producción de un matadero se tratara es la irresponsabilidad de quienes no están cumpliendo con su deber. Mecanismos pone en sus manos la Constitución (Art. 222) para cumplir: interpelaciones, investigaciones, preguntas, además de las dichas autorizaciones y aprobaciones previstas constitucional o legalmente. Y todos los funcionarios (Art.223) están obligados a dar toda la información que se les requiera. Como conclusión de cualquier investigación que determine responsabilidades políticas, puede la Asamblea solicitar a la Fiscalía o a la Contraloría las acciones para hacer efectiva la responsabilidad penal o administrativa. El control parlamentario es un requisito de buen funcionamiento del Estado Democrático, para mantenerlo al servicio de todas las personas. Exigirlo como ciudadanos es pertinente hoy y lo será mañana. diálogo Dinorah Figuera asegura no representar un desafío para la oposición venezolana

«Recibimos una Asamblea Nacional con diatriaba y conflicto. Yo vengo de haber recuperado mi salud luego de un cáncer muy agresivo. Yo he dado testimonio de ser una mujer valiente que trabaja en unidad. Todos los que estamos aquí tenemos que apostarle a la unidad por Venezuela y por la democracia», dijo la diputada Dinorah Figuera en sus primeras declaraciones tras ser designada como presidenta del parlamento opositor para el periodo 2023-2024.

Figuera reiteró el mensaje de conciliación y al mismo tiempo se alineó con las negociaciones: «Vengo de una lucha política desde pequeña. Vengo de ser concejal, diputada por el estado Aragua. He construido así una experiencia importante que me ha llevado a asumir esta presidencia con gallardía y mucha humildad, humildad que me lleva a hacer un reconocimiento a Juan Guaidó y a todos los diputados. Todos los diputados somos necesarios, todos los ciudadanos de Venezuela somos necesarios. Esta es una AN que está inscrita en el camino de la negociación de México. La institución de la AN va a construir un camino que apoye todas las medidas necesarias para tener nosotros unas elecciones libres, democráticas, transparentes y creíbles».

Descabezado el gobierno interino, la Asamblea Nacional-2015 es la única instancia de ese esquema que queda en pie -aunque tambaleante- como interlocutora entre parte de la oposición democrática y el mundo. De hecho, ya el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció su respaldo y reconocimiento incluso desde antes de la designación on line de la nueva directiva, de la que también forman parte Marianela Fernández (UNT), como primera vicepresidenta, y Auristela Vásquez (AD), como segunda vicepresidenta.

Figuera tiene 61 años, es médico graduada en 1991 en la Universidad Central de Venezuela, donde también fue dirigente estudiantil y cursó estudios de especialización en epidemiología en el Hospital Periférico de Caracas. Entre 1993 y 1996 -siendo militante de la Causa R- fue subsecretaria del Municipio Libertador, durante la gestión de Aristóbulo Istúriz. Resultó electa concejal de Libretador en 1996, más tarde fue concejal metropolitano y ya con el partido Primero Justicia obtuvo el puesto de diputada -lista- por Caracas para el periodo 2010-2015. En las elecciones parlamentarias de 2015 fue electa nuevamente con Primero Justicia.

En su condición de diputada, compañera de partido y amiga, Dinorah Figuera fue vocera de las denuncias acerca de la detención irregular del exconcejal Fernando Albán el 5 de octubre de 2018 y aun más de su muerte mientras se encontraba bajo custodia en la sede del Sebin en Plaza Venezuela.

Esto le contó a Milagros Socorro en una entrevista para La Gran Aldea publicada el 31 de enero de 2020: «Yo conozco a Tarek William Saab desde hace muchos años, porque yo era deLa Causa Ry trabajé en la Alcaldía de Caracas cuando el alcalde era Aristóbulo Istúriz. Éramos todos de La Causa R. Por eso, yo tenía su teléfono. Al enterarme de que han detenido a Albán, le escribí a Tarek por WhatsApp para informarlo y pedirle que se movilizara en la salvaguarda de su integridad. Y él me dijo: “Déjame averiguar”. Ese mismo día, los familiares fueron a denunciar en la Fiscalía la desaparición forzada de Fernando y no les permitieron hacer la denuncia. Tarek nunca diligenció ninguna acción para protegerle la vida a Fernando. Después le escribí: “Lo mataron y no hiciste nada”. Nunca me respondió».

Figuera denunció amenazas y acoso policial y terminó saliendo del país: «Con mucha frecuencia, yo tenía al Sebin frente ami casa, llegaron a poner dos tanquetas del Ejército y siempre fui objeto de persecución y agresión por parte de colectivos. Todo el tiempo recibíaamenazasde muerte (estos hechos fueron, por cierto, presentados a la Unión Interparlamentaria Mundial). Pero luego del asesinato de Albán, esto arreció. Un día, recibí una llamada urgente de un compañero diputado que me decía que me fuera inmediatamente para una embajada, porque me estaba buscando el Sebin».

Con lo puesto, Figuera se fue con su hija a la embajada de Francia en Caracas. Para entonces tenía un viaje de trabajo pautado para Inglaterra con otros diputados y en ese contexto salió de Venezuela para terminar exiliada en Valencia, España, donde -aseguró en la entrevista- recibió ayuda de familiares y de organizaciones de apoyo a los migrantes sin recursos y trabajó cuidando «a una señora mayor» mientras intentaba homologar su título.

Si bien se ha celebrado el hecho «histórico» de que sean tres mujeres quienes estén liderando la instancia parlamentaria, también ha habido cuestionamientos por una razón de peso: tanto la presidenta de la AN, exiliada en España, como las dos vicepresidentas, no viven en Venezuela. El de este año, con el llamado G3 al frente pero a la distancia y con Voluntad Popular señalándolos con el dedo, será un parlamento apenas conectado vía zoom.

Este mismo jueves 5 de enero, la Asamblea Nacional electa en 2020 y controlada totalmente por el oficialismo, reeligió a Jorge Rodríguez para su tercer periodo consecutivo como presidente y designó a Pedro Infante, exministro de Deporte, como primer vicepresidente; y a América Pérez, como segunda vicepresidenta.

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