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Roberto Picón: "Estamos tratando de lograr que se genere un acuerdo político alrededor del CNE"

Roberto Picón expreso político y aspirante a rector del Consejo Nacional Electoral, habla en esta entrevista con El Estímulo del panorama electoral y explica por qué se ha apartado de la polarización para trabajar en la dinámica política que, dice, necesita el país

Roberto Picón: "Estamos tratando de lograr que se genere un acuerdo político alrededor del CNE"

Desde las elecciones a la Asamblea Constituyente en 2017, he sido radicalmente escéptico de todos los procesos electorales en Venezuela. Smartmatic, la misma empresa que maquinó nuestro sistema de votaciones, las acusó de manipuladas y confirmó lo que muchos ya sospechaban: el gobierno miente electoralmente. Pudiésemos discutir cuántas veces ha metido mano, si debemos contar sus ayudas públicas y amenazas como fraude, pero desde entonces, ha sido muy clara la cuestión.  Por ello, no he votado desde entonces. Por ello, me fascinó que Juan Guaidó cuestionase la legitimidad entera del sistema chavista y asumiera un liderazgo que nos faltaba. Por ello, temblé como millones de la emoción cuando salió desde la mañanita con Leopoldo López sobre el Distribuidor Altamira.

Pero fracasamos y nuestras fantasías se quedaron cortas. Luego de llamar a las Fuerzas Armadas a la amnistía si se pasaban a nuestro bando, luego de que algunos instásemos a la aplicación del R2P, in the end, the future refused to change. No sé si la comunidad internacional no nos apoya lo suficiente, tampoco si nuestros principales dirigentes son mediocres o maléficos, solo sé que entre los dólares que transitan en los nuevos locales de Caracas, el ímpetu por salir a la calle y pensar en un cambio total ha decaído bastante. La guerra no ha acabado, pero pareciera que Nicolás Maduro ganó las últimas batallas. Ante este contexto, toca volver al calvo bigotudo que muchos aborrecen y repetir su pregunta: ¿qué hacer?

No tengo la respuesta. Tampoco creo que exista una respuesta satisfactoria. Pero desde que Roberto Picón anunció días atrás que se lanzaría a rector del CNE, pareciera que existen quienes creen tenerla. Picón, ingeniero de sistemas: ex preso político de la dictadura chavista, de los estrategas fundamentales de la consulta del 16 de julio –fecha que ha dado nombre a los diputados más radicales de las filas opositoras. La noticia fue sorpresiva, pues el historial del personaje lo distingue bastante de muchísimos impresentables de nuestra política. Varios que han dudado, tanto como yo, de los procesos electorales en Venezuela, parecen darle el beneficio de la duda. Revisemos, pues, sus palabras ante el panorama que se plantea por lo pronto:

Primero, la pregunta del millón. En 2017, estuviste preso por varios meses por un gobierno catalogado cada vez más y más como dictadura. Ahora encabezas la posibilidad de retomar vías electorales, vías que se han ido deslegitimando en la medida en que más se ha acusado a Maduro de dictador. ¿Cómo resuelves esta aparente contradicción?

-Yo creo que no hay contradicción. Pienso que desde hace veintipico de años, los actores políticos han estado enfrentados existencialmente. Cada vez más existencialmente, en el sentido en que las amenazas de unos contra otros han sido cada vez más duras, cada vez tienen consecuencias más complejas. De alguna manera, casi todos en Venezuela hemos formado parte de esa confrontación existencial. En algún momento hemos participado en un proceso que ha sido disparado por la confrontación existencial. Eso nos ha ido llevando a una dinámica polarizante, terrible. Y bueno, yo fui víctima de esa dinámica. Yo estaba en una reunión asesorando a unos políticos sobre la consulta del 16 de julio, diciéndoles lo que se había avanzado desde la sociedad civil en términos de organización, de contactos. Estaba en esa reunión dando mis recomendaciones en ese sentido y, al final de la reunión, cuando se fueron los políticos, me quedé con el anfitrión intercambiando ideas. Y bueno, llegó el SEBIN, dijo que ahí se estaba conspirando, bla-bla-bla, y caímos presos él y yo por seis meses. Eso fue muy desafortunado, no se lo deseo a nadie, pero fue parte de esa dinámica de confrontación. Y yo creo que hay que ponerle un parado a eso para que nos demos un chance de tratar de rehacer la política. Y por eso es que estoy, junto a estas ONG y el Foro Cívico, buscando una pausa en la confrontación existencial y que volvamos a la política para ver si podemos detener la inercia que nos está llevando a la destrucción del país.

¿Cuán vinculado te consideras al gobierno transicional de Juan Guaidó? ¿Crees que la aparición de personajes como tú, Tulio Ramírez y Eugenio Martínez en este contexto, implican un cambio de movida de lo que se ha planteado desde 2019? ¿Será que se acabó el tiempo, al menos por los momentos, de los radicalismos?

-Ojalá que sea así. El mantra conocido como “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres” fue una propuesta de secuencia sobre la que muchos pensamos que el orden de los factores no era necesariamente ese. En su momento sirvió de elemento movilizador de la sociedad. Desafortunadamente, no supimos salir de esa dinámica rápidamente, plantearla en términos realistas y la política se quedó atrapada en eso. Creo que recientemente se han dado señales para repensar esa secuencia.

– Ya que estamos en este tema, tengo la impresión de que el gobierno interino, al plantarse de forma antagónica a las instituciones tomadas por el chavismo, no reconoce el CNE como legítimo. Si todo fuera a salir “bien” con estas postulaciones, ¿eso significaría que ya no vale la pena seguir con la presidencia interina, que ya no sería apropiado seguir con esa tesis?

-Yo no voy a entrar en eso porque no es mi papel. Creo que el acuerdo para conformar el CNE tiene que ser lo más amplio posible. Tiene que incluir a actores políticos de la oposición y del gobierno, ojalá que la mayor parte de ellos. Tiene que incluir a la comunidad internacional, que le tiene que dar autoridad a ese CNE para que las elecciones que se convoquen puedan tener observación internacional, quizás asistencia técnica. Y yo, personalmente, estoy tratando de lograr la mayor cantidad de momentum para que se genere un acuerdo político alrededor del CNE. Así como hay un acuerdo político alrededor del tema de las vacunas, puede haberlos alrededor de otros temas de interés nacional.

Hay quien piensa que todos los temas políticos tienen que formar parte de una negociación integral: “Todo o nada,” como han planteado otros. Pero la verdad es que, si te pones a ver, el nombramiento del CNE por sí solo no resuelve el problema político. Más bien, el problema político se resuelve una vez que se generen las condiciones electorales desde el CNE, con el apoyo de la comunidad internacional y con la colaboración de los factores políticos. Para recobrar las tarjetas de los partidos, tiene que haber un acuerdo entre los partidos de la oposición, el Tribunal Supremo que tomó las medidas, el CNE que puede hacer algunas cosas para que se recuperen legalmente las juntas directivas de los partidos. Todo es político, y puede haber una serie de pasos parciales que vayan construyendo confianza. Lo más complicado realmente es determinar todos los acuerdos que tienen que darse para que las elecciones sean libres, justas, verificables. Y para que las elecciones surtan efecto. Es decir, ¿cuáles son las garantías de que las personas electas puedan ejercer su cargo a través de la Constitución? y  ¿cuáles son las garantías para que los que pierdan esas elecciones puedan seguir usando sus derechos políticos y puedan ejercer sus derechos como personas? Ese es el issue: las garantías para una elección y la institucionalidad post-electoral.

– Las elecciones que se avizoran son elecciones a gobernaciones y alcaldías, elecciones que no suelen acarrear mucha pasión. Existe la idea de que pueden no tener sentido porque dependen de un presupuesto estatal que no se les baja cuando no se comulga con el chavismo. ¿Qué argumento daría para motivar que los venezolanos votasen en cuestiones regionales o municipales?

-La verdad es que al que le corresponde convocar a las elecciones, es al CNE. Independientemente de que se haya hecho una reforma a la Ley en este momento que permita hacer las elecciones en forma simultánea, etcétera, etcétera, al que le corresponde convocar a las elecciones es al CNE. Nosotros hemos visto en el pasado cómo los cronogramas electorales se ajustan políticamente. Por decirte algo: en el año 2016, el cronograma del revocatorio en teoría impidió que ese mismo año se realizaran las elecciones regionales que correspondían; se postergaron hasta el año siguiente. De manera que el tema de las fechas de las elecciones es un tema político y el CNE evalúa políticamente con todos los actores la conveniencia de realizar las elecciones.

Si el país está en medio de una negociación con respecto a  una serie de temas, quizás la convocatoria a elecciones tendría que estar condicionada por esa negociación. Eso hay que evaluarlo, no estamos todavía en ese punto. Obviamente, hay presión del gobierno de Nicolás Maduro, desde la Asamblea Nacional, para que las elecciones regionales se hagan este año. Pero también hay una presión desde el lado opositor y de la comunidad internacional de que las elecciones tienen que contar con una legitimidad distinta a las elecciones que se dieron recientemente en Venezuela. Para que eso se dé, para que las elecciones sean reconocidas en todo el país, tienen que pasar algunas cosas que no han pasado todavía. Entonces, digamos, sin comprometer el tema, lo fundamental es que el que define el cronograma es el CNE. Y en el pasado, ha habido distintas oportunidades en que los cronogramas por hechos políticos se han alterado.

– ¿Hay algún personaje histórico de Venezuela, o fuera de Venezuela, que consideres una influencia o una inspiración?

-Rómulo Betancourt. Por su realismo y por su flexibilidad a la hora de actuar políticamente. También por su firmeza con respecto a los valores democráticos.

– Hay cantidad de chamos nacidos desde que llegó el chavismo al poder, desde 1999, que probablemente nunca han tenido una elección que se considere legítima por la oposición y que probablemente jamás hayan votado. A esta juventud, a los centennials que siempre han vivido bajo un régimen autoritario, ¿quisieras decirles algo?

-Creo que la juventud en particular está acostumbrada a tomar riesgos, a asumir las oportunidades que hay en cada momento para imponerse sobre la realidad y hacerse sentir. Cuando uno es chamo, uno descubre sus propias fortalezas. Y cuando las descubre, se mete por ahí y descubre un mundo infinito de cosas sin mucho temor a lo que es posible y lo que es imposible. Todo es posible para la juventud. Y yo creo que la oportunidad de ejercer el voto abre la posibilidad de construir una vía mejor en Venezuela. Están llamados a participar. Obviamente hace falta un CNE que sea reconocido por todo el país y que les dé, además, la oportunidad de inscribirse. En este momento, hay por lo menos dos millones de jóvenes menores a veintiséis años que no están inscritos. Quizás el treinta por ciento de ellos haya migrado, pero igual estamos hablando de un millón cuatrocientos mil jóvenes que están aquí en Venezuela y no están inscritos en el registro electoral. También hay una parte importante de venezolanos que han sido desplazados dentro del país por la crisis que hemos vivido, que muy posiblemente no están votando en el sitio más cercano a su residencia. Este es un tema que el CNE tiene que atender. No existe una campaña institucional de registro electoral desde 2012; el registro electoral ha estado abierto en distintas oportunidades previas a elecciones, pero por periodos muy cortos y sin una campaña institucional. Esa es una de las tareas que están pendientes para el nuevo CNE.

– ¿Algún otro mensaje final?

-Las piedras angulares de la democracia son la independencia de poderes; el voto universal, directo y secreto; los partidos políticos y la sociedad que los origina. Es fundamental que recuperemos todo eso. Quizás la sociedad es la que está en mejores condiciones en este momento porque es muy horizontal, muy diversa, no ha formado parte de ese conflicto existencial que ha debilitado a todo el país. Se ha debilitado menos, pero también está debilitada. Y tenemos que hacer un esfuerzo por recuperar todas esas piedras angulares. Este trabajo que estamos haciendo busca recobrar la independencia electoral como un primer paso para, después, recuperar la institucionalidad en los otros espacios de la vida pública nacional. Necesitamos el apoyo de toda la población y de todos los factores políticos para que esto ocurra. No es algo ingenuo, es algo por lo que tenemos que dar la pelea. Si no, seguiremos en la inercia de la confrontación que nos ha llevado al sitio donde estamos.

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