Cinemanía

“Nadie 2”: Una secuela sangrienta y divertida

“Nadie 2” llega con la promesa de más caos, violencia creativa y un antihéroe que se niega a jubilarse. Bob Odenkirk regresa como Hutch Mansell, ahora bajo la dirección del indonesio Timo Tjahjanto. El resultado: una película frenética que mezcla humor, sangre y puro entretenimiento.

Nadie 2
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En pleno duelo por su perro y con una pistola en cada mano, John Wick llegó en el 2014 para cambiar el cine de acción para siempre. Ese impacto abrió la puerta a una oleada de imitaciones y reinterpretaciones, entre la que puede contarse “Nadie 2” de 2021. Dirigida por Ilya Naishuller, la cual destacó por darle un giro irónico al género y por transformar al actor Bob Odenkirk, conocido principalmente por su personaje en Better Call Saul, en un justiciero versión doméstica con habilidades sorprendentes.

Estrenada en medio de la pandemia, la película tuvo una recepción discreta en salas, pero encontró una segunda vida en el streaming, donde el público la adoptó como una de las sorpresas más frescas de esos años.

Cuatro años después, llega “Nadie 2”, que aumenta la apuesta a más acción, balas y más sentido del humor. A favor de la continuación está el factor clave: Odenkirk retoma el papel de Hutch Mansell, mientras Timo Tjahjanto ocupa la silla del director. El realizador indonesio, especializado en acción visceral y sin concesiones, brinda a la película un aire renovado pero también, un nivel de espectáculo que se separa por completo del tono urbano de la primera película. 

Por lo que, desde el primer momento, la secuela plantea un dilema claro: ¿Cómo contar algo nuevo sobre un personaje cuya mayor ambición es llegar a casa para comer en familia? Para evitar caer en complejidades — o quizás, enfocarse en otra dirección — “Nadie 2” toma la decisión de explorar en direcciones nuevas. Si antes la familia veía a Hutch como alguien débil y pasivo, un ciudadano corriente capaz de soportar que un dúo de ladrones entrara a su casa, ahora el problema es distinto. Saben que es una máquina de matar y lo consideran incapaz de desconectarse de la violencia. Así que la figura del padre de familia vuelve a ponerse en tensión, esta vez con el peso de un pasado que no ha terminado de saldar.

Nadie 2

Un hombre cualquiera con habilidades extraordinarias

El guion sigue ahora al sospechoso Hutch mientras intenta equilibrar su constante preocupación por la seguridad de su familia con su  nuevo  intento de vivir una vida cotidiana. En especial, luego que su enlace con el gobierno (Colin Salmon), dejó claro que la mafia rusa no ha olvidado los treinta millones de dólares que ardieron en fuego en la película anterior. Por lo que el riesgo de ser cazado y asesinado es evidente, cercano y pone a Hutch de muy mal humor.

Al otro lado, las cosas en casa tampoco van del todo bien. Su esposa Becca, interpretada nuevamente por Connie Nielsen, muestra más agencia que en la primera parte, pero la preocupación principal recae en cómo el protagonista se ha convertido en un ausente emocional. Sus hijos reclaman atención, mientras él continúa atado a la continua preocupación de una venganza tardía que termine en desastre. 

Por lo que el viaje de vacaciones a un destartalado parque acuático en Wisconsin se convierte en una vía de escape familiar. Claro está, pronto se convierte en escenario de una escalada violenta. De hecho, mucho de la sustancia y el atractivo de “Nadie 2” radica en su capacidad para convertir a Hutch, en una especie de asesino multifacético. Que ya lo era, solo que ahora, aprovechará cada cosa — incluyendo un bote de hule — para matar.

“Nadie 2” es gozosamente desordenada, ultraviolenta y pendenciera, lo que le brinda una vitalidad maniaca que supera con creces a la cinta original. El riesgo está en que esa alegría salvaje, muchas veces roza la autoparodia o un humor levemente absurdo que resulta confuso y a veces anticlimático. Con todo, la película cumple su mayor promesa: la de mostrar a Hutch —ahora sí— sin freno ni moral, arrasando con todo a su paso.

Más rostros en un universo másextenso

La llegada de nuevos personajes amplía el universo, aunque con resultados desiguales. Christopher Lloyd regresa como el excéntrico padre de Hutch, y RZA vuelve a interpretar al ¿hermano adoptivo?, aportando química y carisma. Por otra parte, Sharon Stone asume el rol de la villana principal, Lendina, una figura extravagante que mezcla poder, crueldad y un toque de teatralidad.

Sus apariciones, aunque potentes, son escasas, lo que reduce su capacidad de imponerse como amenaza constante. El sheriff corrupto de Colin Hanks y el empresario interpretado por John Ortiz funcionan más como catalizadores de la violencia que como personajes memorables. En general, los secundarios no tienen tanto espacio para desarrollarse, pero cumplen la función de reforzar el conflicto central.

Un buen director para una secuela explosiva

Lo que realmente sostiene a “Nadie 2” es la dirección de Tjahjanto, que no teme llevar la violencia al extremo. Su experiencia en películas como The Night Comes for Us se nota en cada coreografía, con escenas que combinan brutalidad explícita y creatividad en la puesta en escena.

Una secuencia en un bote anfibio recuerda inevitablemente a la famosa pelea del autobús en la primera película, pero logra suficiente frescura para que no se perciba como una simple copia. El uso del parque acuático como espacio narrativo también permite explosiones visuales originales: desde combates en toboganes hasta persecuciones entre atracciones oxidadas. La violencia adquiere un aire casi carnavalesco, mezclando el absurdo con la tensión, en un tono que se balancea entre el homenaje y la autoparodia.

Sin embargo, el film no está libre de limitaciones. La duración de apenas hora y media impide un desarrollo más profundo de la historia y deja la sensación de que muchos personajes quedan desaprovechados. El humor negro, que en la primera entrega surgía con naturalidad, aquí se siente más forzado, a veces apoyado en frases ingeniosas que no siempre funcionan. 

Aun así, la energía de Odenkirk mantiene todo en pie: verlo convertido en antihéroe sigue siendo un espectáculo magnético. “Nadie 2” no reinventa nada, pero sabe lo que ofrece y lo entrega con eficacia: un torbellino de violencia estilizada, sangre, sarcasmo y caos. No es tanto una evolución como una reafirmación de la fórmula, y para el público que busca precisamente eso, la película cumple con creces.

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