“Te van a matar” terror y acción en un mismo escenario subversivo
“Te van a matar” combina en un mismo escenario terror, acción y una puesta en escena trepidante al mejor estilo Quentin Tarantino. Y aunque no siempre triunfa en lograr un equilibrio entre cosas tan dispares, sí resulta un experimento exitoso digno de una oportunidad
“Te van a matar” tiene un problema de origen: el de intentar forzar la credibilidad hasta llevarla al límite disparatado. Por lo que la historia comienza con una premisa que, en otras manos, podría haber sido un chiste alargado. Una mujer armada irrumpe en un culto oscuro instalado en un hotel de lujo para impedir un sacrificio. Pero aquí la exageración no es un problema; es el combustible que mantiene a esta rareza argumental a flote. En especial, porque lejos de avergonzarse de ser exagerada, barroca o excesiva, disfruta combinando todos esos elementos en un mismo escenario.
Para eso sigue a la imperturbable Asia Reaves (Zazie Beetz) que entra en escena como una fuerza en movimiento constante, alguien que no parece pensar demasiado en la lógica mientras avanza. Lo interesante no es si lo que hace tiene sentido, sino cómo lo sostiene dentro de una especie de larga batalla sin fin que comienza prácticamente desde la primera escena y lo hace con pura presencia física. El personaje, que es deudor de heroínas femeninas como «La novia» de Uma Thurman, permite al director Kirill Sokolov hacer dos cosas apenas aparece en escena.
Por un lado, establecer que esta mujer silenciosa no tiene miedo a morir o a matar. En segundo lugar, que tampoco teme enfrentarse a enemigos que la sobrepasan en talla, habilidad y capacidad.
Por lo que “Te van a matar” comienza por un punto básico. Asia es imparable, está convencida de que hace lo correcto y al final intenta demostrar que, encontrarse en un punto intermedio entre heroína y villana desalmada, tiene mucho que decir sobre los lugares intermedios de ambas cosas.
Desde el comienzo, miedo y sangre agranel
La película comienza sin explicar demasiado. Por lo que el prólogo es una especie de trampa de argumento para mostrar una línea de tiempo. Asia huye bajo la lluvia de un entorno violento, dejando atrás a su hermana menor. Es una secuencia incómoda, directa y sin adornos innecesarios, y además, marca el tono y el ritmo de la cinta en adelante.
Diez años después, la protagonista sigue cargando con esa culpa, pero el relato prefiere empujarla hacia la acción antes que detenerse a examinarla.
A partir de entonces, Asia, armada con cualquier objeto cortante a su alcance, tiene una misión: destrozar todo a su paso en busca de su hermana. Y el director usa esa simplicidad para reflexionar acerca de cómo la cinta intenta reflexionar acerca de su escenario. En especial cuando el argumento da un salto que la lleva de la acción a lo sobrenatural. Peor, mientras eso ocurre, Kirill Sokolov dedica tiempo e interés en mostrar un camino complejo de obstáculos que Asia debe vencer con el solo combustible de su deseo de venganza.
Si te parece conocido, es porque lo es. “Te van a matar” no disimula la mezcla de influencias que recombina en un mismo escenario. Por lo que va de la saga John Wick, incluso variaciones de Dario Argento y claro está, Tarantino, para contar historia. Pero a pesar de eso, la cinta no siente reciclada: hay ecos de cine de venganza estilizado, pero también un intento de construir algo propio, algo que funcione por acumulación de energía más que por coherencia estricta.
Un infierno de lujo para “Te van amatar”
El hotel The Virgil, centro de la historia, no se esfuerza en ocultar su naturaleza. Desde el nombre, que remite a guías infernales clásicas, hasta cada rincón decorado con símbolos oscuros, todo apunta en una sola dirección: aquí las cosas van a salir mal. No hay sutileza y eso juega a favor de la decisión de hacer de la trama la más sencilla posible. La película no pretende engañar al espectador; lo lanza directamente a un espacio que parece diseñado para devorar a quien entra. Este escenario no es solo un fondo elegante. Es una trampa.
Así que cuando Asia se infiltra haciéndose pasar por empleada, la historia evita largas explicaciones. No hay discursos innecesarios y el pasado se conecta con el presente a través de acciones y en especial, la recurrencia del recuerdo de Asia, siendo heroína desde su juventud. De hecho, la película entiende que la violencia, si se repite sin variaciones, pierde impacto. Una lección que el director transforma en inspiradísimas escenas de violencia.
Por eso introduce cambios de tono, pequeños giros, momentos que rozan lo absurdo sin romper del todo la tensión. Lo que brinda a la cinta su rarísima personalidad.
Quizá lo más llamativo de “Te van a matar” es su disposición a cruzar líneas. No teme parecer exagerada. Tampoco evita el ridículo cuando le conviene, de modo que hay escenas que rozan lo absurdo: desplazamientos imposibles, secuencias que parecen salidas de un sueño febril, momentos donde la lógica queda suspendida. Y, sin embargo, la película sigue adelante como si nada.
Barroca, rarísima, excesiva y festiva, este experimento afortunado es quizás una de las propuestas más singulares del cine de acción del año. Todo un logro que sostiene a “Te van a matar” incluso cuando falla.
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