Bachateros y otakus: todos caben en el nuevo tour de Anakena
El pop bachatero es una realidad y con él puedes pasar un despecho o reforzar tu relación. Anakena te pondrá a elegir tu mejor versión durante la gira de "Bachata City" y Antonio Romero, su bajista, nos explica las razones
Usar la bachata para drenar un despecho está bien. Crear un disco con canciones de ciudades para dejar constancia de que puedes llorar mientras bailas, son cosas de Anakena. El pop del Caribe pasó a ser un pop bachatero cosmopolita con el lanzamiento de «Bachata City», su último álbum de estudio. Con esta propuesta bailable, y cursi en varias etapas y momentos, llega una nueva gira que tiene fechas en Europa y Latinoamérica.
Hay muchas cosas que pasaron detrás de la creación de este álbum: unas votaciones internas para elegir los mejores temas, viajar para grabar, compartir experiencias creativas con otros compositores y cantantes, aprender más sobre producción musical y dejar expuesto el lado otaku de más de un anakeno con «Tokyo». El bajista de la banda, Antonio Romero, lo confirma: «Esa es mi canción más personal».
La gira, que ya está por arrancar, tiene parada en dos ciudades de Venezuela: Caracas y Valencia. Pero todo lo nuevo que trae Anakena lo verá antes el público de Madrid, donde arranca el tour el 4 de mayo.
Los preparativos para estos shows tienen rato… Habrá «Escuelita de baile», por supuesto, unos outfits potentes y una nueva puesta en escena que involucrará mucho a la audiencia. Pero lo más retador no ha sido eso.
«Cuadrar el setlist ha sido lo más difícil porque ya está empezando a ponerse muy complicado dejar canciones afuera», cuenta Antonio. Sin querer, les tocó prescindir de canciones icónicas de la banda, pero hay razones claras: «No podemos hacer un show de dos horas y media, pero lo que tenemos está solido…».
—Ustedes son una banda atípica. No están cerca físicamente pero se mantienen creando. Y creando bien porque a la gente le gusta y se nota. ¿Qué es lo más difícil de sostener este proyecto a la distancia?
—Hay varios obstáculos, pero yo diría que lo más difícil es mantenerte alineado con los demás. Hay que tener muchísima comunicación, hay que estar todos todo el tiempo en contacto y organizados. Pero cada quien vive una realidad diferente, ¿sabes? Cada quien vive en un país diferente y es difícil ponerse de acuerdo y que nos cuadren los tiempos. Yo creo que es más un tema de organización. Lo más complicado es la organización para hacer que funcione a distancia, pero tenemos tanto tiempo haciéndolo así que ya es automático para nosotros y simplemente funciona.
—¿Creen que puedan mantener la banda en esta dinámica por mucho tiempo?
—Bueno, siempre va a haber un punto de quiebre, pero hasta ahora nos ha funcionado. Se han dado las cosas bien. Y las cosas que han salido mal, son cosas que no dependen de nosotros. Son más por situación país o cosas que se salen de nuestras manos, que si la pandemia… Al final, nuestro plan es estar todos, los cuatro juntos en un solo lugar. Eventualmente lo vamos a lograr. Solamente que cada quien está haciendo su vida… Estamos intentando llevar la banda mientras cada uno lleva su vida, pero eventualmente estaremos todos juntos y haremos lo que tenemos que hacer.
—Mikel y Santiago están en España desde hace muchos años. Mara se acaba de ir a México ¿Cómo estás manejando ser el que se quedó?
—Para mí está bien. A mí me encanta este país, me encanta esta ciudad. Me siento muy conectado con esto. Me encanta la energía de este lugar. Obviamente, no voy a hablar de lo que todos sabemos, pero yo siempre he abogado por quedarme. Ojo, yo soy español, me puedo ir en cualquier momento con Santiago y Mikel y trabajar allá, pero voy a intentar quedarme hasta que ya no se pueda llevar, luchar por esto hasta hasta el último momento.
—¿Ha implicado más responsabilidades haberte quedado?
—Yo creo que es, digamos, la misma responsabilidad que tenemos todos. Solamente que cada quien está atacando desde su flanco. Lo bueno es que ahora estamos en tres países diferentes y podemos cada uno hacer nuestro trabajo en tres países diferentes. Estamos atacando diferentes flancos. Mi flanco es Venezuela y me quedo haciendo todas las cosas que siempre hemos hecho acá: entrevistas, reuniones… En general, sí, estamos haciendo lo mismo. Para mí está bien quedarme acá y hacer lo que tengo que hacer acá. No me siento solo, no me siento mal.
—Te has movido full para promocionar esta gira…
—Es que alguien se tiene que quedar. Algo que siempre hemos intentado es nunca dejar a Venezuela de lado porque este nuestro país, esta es nuestra ciudad y nosotros estamos aquí gracias a esta ciudad y a la gente de aquí. Nunca queremos dejar de lado Venezuela. Queremos estar conectados siempre y agradecer y entregarles todo lo que nos ha dado esta ciudad y este país.
—Ahora, yéndonos al álbum, que ya tiene su versión deluxe, ¿por qué elegir tantas ciudades para hablar del duelo y las distintas etapas del amor?
—Es casualidad todo en verdad… Nosotros personalmente estábamos pasando por una etapa bastante chimba, digamos, en el amor. O sea, estábamos todos muy despechados y esas fueron las canciones que nos salieron. De hecho, en el disco hay como una canción bonita o dos, maybe. Pero, a ver, este disco es particular. Lo hicimos diferente de como hemos hecho todos nuestros otros discos, por varias razones.
Primero, la mayoría de nuestras canciones que teníamos en discos anteriores -en «Anakena» y «Carita Feliz/ Carita Triste»- eran simplemente las canciones que habíamos escrito, las grabamos y las pusimos un disco y ya está. Pero para este álbum partimos desde el concepto. Con este no grabamos las canciones que teníamos hechas, sino que escribimos un montón de canciones más y escogimos entre esas. Todo nació con «Tokyo». Fue la primera canción que salió de todas en una sesión de composición que tuvimos con Raquel Sofía, una artista puertorriqueña increíble. La hicieron Santiago y Mikel con Chaka, que fue nuestro primer saxofonista y además era roomie de Mikel en Madrid.
«Tokyo» nace ahí. Fue como que salió una canción con nombre de ciudad y salió una bachata. Fue ahí que se prendió la chispa. Fue como: «Epa, ¿y si escribimos un montón de bachatas con nombre de ciudad?». Creo que fue Mikel quien dijo un día en el grupo: «Muchachos, tengo el nombre del disco: ‘Bachata City'». Dale, está bien, entonces hay que escribir infinitas bachatas con nombres de ciudades. Y así mismo fue, escribimos alrededor de 30 canciones, 30 bachatas con nombres de ciudades. Escogimos tantas ciudades porque era parte del concepto.
Otra de las particularidades que tiene este disco es que lo escribimos todo en coautoría. Siempre hemos escrito nuestras canciones nosotros cuatro con nuestro productor, pero todas estas -las 30 canciones- las escribimos con otros artistas, con amigos. Quisimos salirnos un poco de nosotros mismos para diversificar el sonido. Y al final, tú trabajando con otras personas, siempre aprendes un montón y creces un montón. Eso nos ayudó muchísimo para todo este proceso. Pero fíjate, escribimos 30 temas. Hay muchos que se quedan por fuera, que además nos gustan, y ahí nace, por ejemplo, «Caracas».
«Caracas» es una canción que no quedó en el disco porque escogimos entre esas 30 canciones, ocho junto con el productor. El disco lo grabamos en Bogotá en 2023, pero quedaron demasiadas canciones afuera que nos encantaban como «Caracas», como «Santo Domingo», como «Miami», y fue como «ajá, pero tenemos que hacer algo con esto. No nos vamos a olvidar de esto». Y decidimos producirlas nosotros, así en la casa. Y listo. Así salieron las tres canciones que están incluidas en el deluxe, que estrenamos hace muy poquito.
—¿Por qué se llama «Tokyo»?
—Nosotros somos demasiado otaku los cuatro, marico. Hay dos canciones en el disco que no hablan de despecho, que son «Tokyo» y «Marbella». «Tokyo» es justamente una invitación a salirte de la rutina, salirte de la monotonía y cambiar las cosas porque, al final, eso puede pasar mucho en una relación. De repente entras en una rutina y todo se vuelve como mundano, cotidiano y te aburres. Siempre necesitas como algo, una chispa, cambiar algo. Y yo creo que «Tokyo» justamente es esa invitación a salirte de eso y a vivir algo, una experiencia que te conecte muchísimo más. Y «Marbella» simplemente es una canción preciosa y ya. Todas las demás son puro sufrimiento.
—¿Cuál fue la canción más difícil de escribir? Esa que les hacía sentir que algo faltaba, como que no llegaba a estar completamente lista.
—Creo que todos los temas fluyeron muy fácil. Grabamos en 2023 en Bogotá con Juan Pablo Vega, un productor increíble, de verdad. Fue una de las mejores experiencias de nuestras vidas. Si no hubiésemos vivido lo que vivimos en el estudio en Bogotá, no hubiésemos aprendido y no estaríamos haciendo las canciones como lo hacemos ahora. O sea, «Miami», «Caracas» y «Santo Domingo» no fueran lo que son de no haber sido por lo que vivimos ahí y por lo que aprendimos ahí.
Siento que ahora produzco diferente, produzco mejor. Aprendí un montón de cosas que al final me ayudaron a complementar todo lo que ya sabía. Ahora trabajo de una manera diferente, mucho más rápida, mucho mejor. La evolución de Anakena en el proceso de grabación de ese disco fue impresionante.
Quizás no se nota porque no hemos tocado, no hemos salido mucho desde que sacamos el disco, pero wow… Creo que todos crecimos muchísimo con todo este proceso.
—¿Cuánto tiempo tomó estar en Bogotá y grabar todo?
—En Bogotá estuvimos dos semanas y el disco lo grabamos en 10 días. Grabamos ocho canciones en esos 10 días en el estudio. Entrábamos un día y decíamos: «¿Qué canción hacemos hoy?». Así era, una canción por día, y los últimos dos días fueron para amarrar los detallitos de todas las las canciones.
De hecho, eran siete canciones y decidimos meter la octava porque terminamos de grabar todas y fue como: «Queremos esta». «Montevideo» no estaba contemplada en el disco, pero era una de las que más nos gustaba también. La estábamos produciendo con alguien más, pero no nos gustaba como estaba quedando. Y fue como: «Está bien, vamos a hacer la inversión». Le dijimos al productor, se la mostramos y nos dijo: «Claro que sí, vamos a hacerla mañana». Y así fue que quedó «Montevideo» en el disco.
—¿Cómo hicieron para elegir entre esas 30 canciones? ¿Cómo es la dinámica? ¿Usaron papelitos?
—Nos tuvimos que caer a coñazos (risas). No, a ver, cada quien escogía, cada quien tiene una lista de 10 canciones, o bueno, cinco canciones así. Nosotros cuatro teníamos nuestra lista, nuestra elección de siete canciones, en teoría, porque eran siete. Y el productor también. En nuestras listas había bastantes cosas en común. Por ejemplo, «Ámsterdam» no estaba en mi lista. Al productor le encantaron muchas y al final, creo que la última palabra fue de él. Él escogió sus siete canciones y hay una que no la dejamos. Fue como, «No, bueno, esta no la hacemos, pero sí hacemos esta». Y listo, así fue.
Como te digo, hay canciones que quedaron por fuera que decidimos hacerlas igualito, como «Caracas». «Caracas» no quedó en el disco aunque estaba en todas nuestras listas, pero no en la del productor y fue como: «Bueno, será que no es tan buena». Pero equis… La decidimos hacer igual y ahí está el resultado: quedó preciosa.
—¿Cuál es tu ciudad favorita?
— ¿Mi ciudad favorita o mi canción favorita del disco?
—Tu ciudad favorita del álbum, claro.
—Mi ciudad favorita es «Tokyo», por todo el rollo otaku. Pero también «Buenos Aires». Me parece que es una de las canciones más completas del disco, tiene un poquito de todo a pesar de ser una canción dolorosa. Creo que es una de las que mejor muestra lo que es el disco a nivel general. Es una de las canciones donde podemos hacer bien la mezcla de la ciudad con la sonoridad. O sea, «Buenos Aires» es un tango, es un tango-bachata. Obviamente, todas las canciones son bachatas, son fusiones con otro género y en «Buenos Aires» logramos hacer una buena fusión entre tango y bachata.
Creo que es una buena representación de la ciudad con nosotros, que estamos llevando la bachata como bandera. Y además el proceso de composición fue muy bonito.
En diciembre del 2022 nos encontramos en un hotel con Noreh y en la habitación escribimos la canción. Grabamos un montón de cosas, incluso hay muchas cosas que que quedaron en la versión que se puede escuchar en Spotify, o en cualquier plataforma, y que las grabamos en el hotel. Hay un montón de cosas que no cambiaron. Todo ese proceso de composición de la canción fue muy bonito y trabajar con Noreh es increíble, el bicho es una superestrella.
—Y si tuvieras que agarrar, por ejemplo, de todas esas canciones descartadas, el nombre de una ciudad…
—¿Una random?
—Sí.
—Manila. Manila es la capital de Filipinas.
—¿En el futuro, o dentro de esta gira, una de esas canciones descartadas pueda ser tocada?
—No. Pero ojo, sí vamos a tocar, por ejemplo, «Miami». No tienen ni idea la importancia que va a tener «Miami» en este show y la acabamos de sacar. Así que bueno, tienen un mes para aprenderse «Miami».
—¿Piensan tocarla con Andrea Ferrero?
—Sí, por supuesto. Cada vez que coincidamos con Andrea, va a tocar. Pero en la gira va a estar complicado porque este es un show particular. Estamos cambiando un poco nuestro formato y tenemos diferentes retos. Siempre nos hemos caracterizado por ser un montón de músicos en tarima. Generalmente, tenemos nueve o 10 músicos en tarima: teclados, metales, baterías, guitarra eléctrica… Y ahorita estamos intentando hacer un show nosotros cuatro nada más.
Entonces, cada quien tiene un montón de responsabilidades adicionales. Por ejemplo, Mara ya no solamente va a tocar la percusión, va a tocar a tocar batería y percusión. Santiago y Mikel van a tocar guitarras eléctricas, guitarras acústicas y teclados. A mí me tocará tocar el bajo y guitarras eléctricas en algún punto.
—Aparte de esto que me dices, de que van a ser cuatro en tarima, ¿qué hará diferente este tour? Si lo puedes decir en tres características, para no spoilear a la gente, mejor.
—Es complicado porque siempre nuestros shows han sido muy conceptuales, desde el principio, incluso desde antes de sacar el disco. Cuando estamos estrenando los sencillos siempre tenemos un show conceptual. Me acuerdo de que hicimos en BOD, en 2019, cuando sacamos «Pantera» era «La cacería de la pantera». Entonces, era como todos vestidos exploradores y como un viaje, de hecho creo que Manuel Ángel era el narrador de la historia.
Después hicimos el «ANK of the seas», que era como un crucero; luego «ANK Airlines», que fue la siguiente gira, después estaba el show de «Carita feliz» y «Carita triste», que era hacer dos shows diferentes y que la gente escogiera cuál quería ver.
Ahora estamos haciendo un viaje también, pero esto es un viaje en un autobús, por supuesto, como en la portada del disco. Todo bastante trancado. Pero sí, va a ser un viaje por las distintas ciudades. En este show no van a escuchar solamente las canciones de «Bachata City», obviamente van a escuchar todos los temas clásicos de Anakena que más les gustan. Además de la particularidad de que vamos a estar nosotros cuatro, creo que es el show más electrónico que hemos hecho hasta ahora.
Entonces, vamos a poner en tres características. Primero, vamos a ser nosotros cuatro. Segundo, el show más electrónico que hemos hecho. Y tercero, no sé, vamos a decir que también es un viaje…
—¿Este este tour le permite al fan hacer lo que pasa con los conciertos de Taylor Swift, de llevar un código de vestimenta? Por ejemplo, ahorita con el tour «Cosa Nuestra» de Rauw Alejandro, todo el mundo va con la temática del disco, ¿puede un fan de ANK hacer lo mismo?
—Bueno, lo puede hacer si quiere, por supuesto, pero ajá, a ver, siempre nuestro público se ha vestido con las clásicas camisas floreadas, como lo hacíamos nosotros. Ya nosotros dejamos eso atrás, pero la gente se sigue identificando con eso y lo siguen haciendo, así que eso es bien cool. Si se quieren disfrazar de anakeno viejo, ¡déjense el bigote! Seas hombre o mujer, déjate el bigote, déjate ese bozo y te pones tu camisita floreada y listo. Estás listo para el concierto de Anakena (risas).
—Ustedes se han caracterizado por tener una comunidad que los quiere mucho. Se nota full en las historias de Instagram, en los videos que comparten por TikTok y esas cositas. De todas esas ciudades en las que tocan, ¿cuál los hace sentir así como si estuviesen en Caracas?
—Como Caracas nada… A ver, Madrid es nuestra segunda casa. Yo creo que a nivel de público, Madrid es el lugar en donde nos sentimos más en casa. Hay muchos venezolanos, hay muchos caraqueños. Siempre que hacemos encuentros allá es muy bonito porque hay muchísima gente que nos quiere. Es superbonito. Pero creo que de las ciudades en donde más nos han hecho sentir increíble es en Buenos Aires.
En Buenos Aires como que se contagian de esa energía escandalosa argentina. Hay un video súper épico de cuando tocamos en 2022 allá, que era todo el público gritando. Cada vez que vemos ese video, nos da escalofríos a todos. Esa energía que nos entregaron ahí… Todas las veces que hemos ido a Buenos Aires ha sido increíble. Pero sí, la ciudad que nos hace sentir en casa, creo que es Madrid.
—Si fueras un vendedor ambulante, vas montado en un autobús, ¿cómo promocionarías la gira?
—Vendería papita, maní, tostón y disquitos de «Bachata City», claro que sí. Quemaítos horribles, así con portadas horribles, pero solo canciones de «Bachata City».
—Canciones de otros álbumes que no van a faltar en esta gira… ¿Cuántas canciones va a tener el setlist?
–El setlist va a tener como 23 o 24 temas. Van a haber secciones musicales también, que no son canciones, sino son como transiciones con nosotros simplemente reventando los instrumentos.
—Pero ajá… Cinco canciones indispensables de Anakena que no van a faltar en la gira.
—»Sanguchito», lastimosamente no podemos dejar de tocar esa canción. Es porque estamos cansados. De hecho, ya ni la ensayamos. Cada vez que tenemos ensayo y viene «Sanguchito» y que: «Próxima». Pero ojo, en vivo siempre es increíble. «Sanguchito» siempre es increíble, es un tema que tiene demasiada energía y la gente conecta muchísimo con esa canción, así que no es que la odiamos ni nada. La que odiamos es «Clara», esa ni siquiera va para la gira para que sepan de una. Entonces, «Sanguchito», «Cinco», «Carita triste», «Carita feliz», que puede estar en verano, y «La península» no puede faltar.
«La península» es una canción que no esperábamos que pasara lo que pasó con ella. Siempre nos encantó la canción, que se escribió durante los apagones de 2019. Es una canción que nos parecía muy bonita, playerita, tranquilita. Cuando la sacamos como que no le pararon mucha bola y normal pues, o sea, a nosotros nos gustaba. Estuvimos a punto de sacarla del show… Y ahorita «La península» está entre las dos canciones más escuchadas de nuestro Spotify. Y es una de las canciones que más grita la gente en vivo y es una de las que más nos gusta tocar. Así que gracias a Dios no la sacamos porque es una de las cinco indispensables.
A ver, ¿tú por cuál cambiarías, «Carita feliz», a ti que te gusta Anakena? ¿Tú pondrías «Guayaba» sobre «Carita Feliz, por ejemplo?
—Yo pondría «El daño», pero estoy clara de que esa no va. Pero más que «Guayaba» creo que la energía que genera «Pantera» en la gente es muy loca.
—»Pantera» en vivo es increíble, de hecho fue el intro de nuestro show por mucho tiempo…
—Creo que de todas esas, por ser mainstream y por nada más darle hype a la gente yo apunto a «Pantera».
—¿Ves que es complicado? No puedo decir solamente cinco canciones porque hay demasiados temas que son increíbles. Por ejemplo, «Carita triste» en vivo es es una locura de tema, o sea, en la parte que es medio trap lo que hacemos es como un metalcito trancado. La gente se queda: ¿Qué hacen esos bichos ahí haciendo eso?
—¿Cuál ha sido la mayor cantidad de tiempo que sí han estado juntos?
—Pueden ser como seis meses… No sabría decirte.
—Con todo esto de la distancia, ¿cómo crean las temáticas del show? Hubo buques, aviones, la selva, ¿cómo surgen las ideas?
—Siempre poníamos fechas para definir el concepto del show. Si no salía nada, la siguiente semana intentábamos otra vez. Esto se fue construyendo poco a poco. Teníamos la idea de hacer como si fuera literalmente que estás en autobús, lo vamos pasando por las estaciones, había un narrador, incluso grabamos todo eso y al final lo cambiamos otra vez.
Eso siempre está como en constante cambio y evolución. A veces sale, a veces no sale, a veces sale y lo queremos cambiar después. Entonces, sí, hay muchas cosas que que han cambiado, pero nos reunimos y hablamos. Cuadrar el setlist también fue duro porque ya está empezando a ponerse muy complicado dejar canciones afuera. Porque hay canciones que nos gusta muchísimo tocar, pero no podemos hacer un show de dos horas y media.
Este show dura hora y media y nos parece que está largo. O sea, está fino, está sólido, pero dejamos unas buenas canciones por fuera que nos encanta tocar, por ejemplo, «Wilson El Arenoso», nuestra única salsa, no la vamos a tocar. La queremos tocar, claro que sí. «La Luna», merengue, no la vamos a tocar, pero es que tampoco en el show encajaban de una manera que tuviera sentido. Entonces, hay canciones que tuvimos que dejar de lado. «El daño» también quedó fuera, por más que nos encantan esas canciones.
—¿Cuál fue la propuesta que quedó o ha sido la más loca de llegar sobre las temáticas?
—El de «Carita feliz» y «Carita triste»… Nos ocupamos en hacer dos shows diferentes, qué innecesario. Eso fue ensayar dos shows diferentes de hora y media. El chiste era que poníamos a la gente a votar antes del show en una página web, o sea, escaneabas un QR, que estaba en el local, y ahí votabas si querías ver el show «Carita feliz» o «Carita triste».
Nuestro favorito es el de «Carita triste» porque había canciones diferentes. Si tú escuchabas «Carita feliz», no escuchabas, por ejemplo, «Por hoy» ni «El daño». Pero si escuchabas «Carita triste», no escuchabas «Baby Beach» ni «Bikini». Yo creo que fue el concepto más loco que nos inventamos para el show.
—¿Qué significa esta gira para ustedes? Considerando ese contexto personal de cada uno, ¿es el comienzo de algo, el cierre de algo, la continuación de algo?
—Creo que es más continuación. A ver, digamos que el proyecto estuvo entre comillas en pausa, aunque realmente no es así. Terminamos nuestra gira de 2022 y 2023 con el Cusica Fest y el 2024 estuvo completamente muerto para nosotros. No tocamos. Teníamos planteado hacer un montón de cosas el año pasado, iba a comenzar la gira de «Bachata City». Entonces, es básicamente continuar este cambio de etapa porque no hemos tenido la oportunidad de tocar estas canciones.
Hay que hacer un montón de shows. Hay que hay que hacer un montón de cosas para cerrar toda la página de «Bachata City». Para nosotros es muy importante tocar porque al final esto es lo que nos gusta hacer, para esto es para lo que vivimos. Y no solamente tocar, sino estar juntos, porque que cuando estamos los cuatro juntos es cuando de verdad es Anakena.
Juntos somos demasiado productivos. Hacemos todo demasiado bien, demasiado rápido, demasiado increíble, componemos, grabamos contenido, ensayamos, tocamos y cada vez que tocamos es increíble. De verdad. Ya tenemos un montón de tiempo sin vernos, pero podemos estar un año sin vernos, obviamente hablando todos los días y es como «ay, qué fastidio estos bichos». Pero cuando estamos juntos es como: «ah, verdad que somos la mejor banda del mundo».
No en ese sentido de somos los mejores, de ego, sino que de verdad que funciona, son mis panas. Al final eso es lo que nos diferencia un poco de los demás, que somos panas. Somos muy amigos los cuatro. Cuando estamos juntos todo está bien. Eso va a ser esta gira. Será la continuación de la etapa de «Bachata City» y el reencuentro de nosotros. ¡Dios mío, qué ganas de verlos y de tocar!
¿Cómo comprar los boletos para el Bachata City Tour?
Las entradas para la gira de Anakena están disponibles en su página web. En Venezuela, se presentarán el 7 de junio y los boletos van desde los 25 dólares.
El 16 de mayo, el Autocine Madrid acoge la primera edición de un festival que articula generaciones, territorios y escenas entre España y Venezuela, con un cartel de alto valor simbólico y musical