Melomanía

El Ventanal: la música encontró un nuevo espacio en Caracas

Una sala oscura, varios instrumentos al frente y un público enfocado en apreciar la música y la puesta en escena. Eso es lo que describe a El Ventanal, un proyecto que nació del esfuerzo de dos melómanos con interés en promover la cultura musical

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Cuando llega un fin de semana de El Ventanal, lo que se escucha en los jardines del Centro Cultural Los Galpones es un movimiento que augura que algo interesante está por pasar: sillas que chocan contra el piso, luces que suben y bajan, fotógrafos que ajustan sus objetivos y gente que llega curiosa a ver y escuchar la nueva propuesta. Es un espacio íntimo, de esos que te permiten apreciar la música de cerca. Y ciertamente, cuando estás allí, la atmósfera prueba que nada queda al azar.

El Ventanal es una idea que salió del chat de Andrea Bello y Jhonny Seghabi, dos melómanos que tienen un recorrido amplio en múltiples espacios artísticos y que ya estaban aburridos — y hasta obstinados —, de ver a los músicos, muchos de ellos amigos, pasar trabajo para dar a conocer su arte.

Público de El Ventanal durante su primera edición en abril de este año. Foto de Fernando Alva (@falva59).

Hacer de esa conversación en WhatsApp una realidad tomó cinco años, pero la espera valió la pena: en alianza con la Galería Abra, dirigida por Luis Romero, ya se han hecho tres ediciones y la cuarta está en preproducción. La mejor parte es que, con un trabajo de hormigas y de múltiples colaboradores, han sumado a figuras con trayectoria, como Juan Olmedillo (Los Mentas, La Pequeña Revancha) y Valeria Hernández (exvocalista y bajista de la banda Skin), y otras voces cuyas melodías son menos conocidas.

—La primera evidencia de esta idea, según las notas de mi celular, es 2020. Pasaron cinco años para que se hiciera realidad porque fue en pandemia. Un día vine a Los Galpones a reconectar con la idea, a pensar: «Bueno, pero ¿cómo se podría hacer esto?»—, dice Jhonny, quien es músico y desde 2010 está involucrado con este movimiento, sobre todo en Caracas.

La primera persona a la que le comentó fue a Andrea. Intercambiaron varias ideas: «¿Y si hacemos un podcast para entrevistar músicos y hablar de su experiencia de vida?». También pensaron en sesiones, como el Tiny Desk. Se lanzaron hasta bocetos del logo en papel, que al final descartaron. Dudaron mucho porque las condiciones no estaban dadas, al menos en ese momento.

Andrea Bello y Jhonny Seghabi, cofundadores de El Ventanal. Foto de Fernando Alva (@falva59).

«No teníamos la seguridad de poder hacerlo al nivel que nos hubiese gustado. Estábamos también tan aislados, no teníamos tantos amigos que sintiéramos que podíamos contar con ellos (…) En lo que fuimos entrando otra vez en los grupos, que conversamos con otras personas, supimos que había gente que nos quería ayudar. Nos atrevimos y guardamos dos fechas aquí en Los Galpones», cuenta Jhonny.

Toderos, pero con objetivos claros

Ninguna idea llega sin una referencia y El Ventanal no escapa de eso. Una de las inspiraciones de este proyecto fue Escapismo, una serie de encuentros musicales que surgieron entre 2015 y 2016 y estaban organizados por el músico Il Gimón en la galería Abra Caracas. Jhonny fue uno de los que se presentó entonces y reconoció una cosa: el músico —o cualquier artista— necesita espacios dignos de expresión.

De hecho, ese statement fue el que terminó de impulsar a El Ventanal: hacer algo ameno para todos.

«Hablábamos sobre de qué manera podrías crear un espacio en el que la atención esté puesta solo en la música y en lo que está pasando en ese momento. Que no se motive tanto por el: ‘Ah, ven para que te caigas a curda y ya’. Queríamos propiciar eso desde el mismo espacio también», dice Andrea.

—No queríamos algo como de vamos a rumbear, vamos a joder y la música está de fondo. Queríamos que la música esté de primerita, que sea lo primero.

Guitarrista de la banda Magumma durante la tercera edición de El Ventanal. Foto de Fernando Alva (@falva59).

Para eso, antes de cualquier presentación, Jhonny y Andrea hacen las preguntas pertinentes: «¿Qué necesitas a nivel de sonido? ¿Qué te imaginas para la escenografía? ¿Qué te imaginas para los visuales?».

«Hemos tratado de crear unas atmósferas bien chéveres antes de los conciertos. Que los músicos, si no se conocen, tengan la oportunidad de compartir juntos. Queremos que puedan dar una voz más allá de un flyer con esas pequeñas entrevistas que hacemos. Que puedas ver un poco más allá de lo que hay detrás de la canción; detrás de la carátula del álbum; detrás de sus redes sociales. Permitir que la persona se pregunte: ¿Quién es esa persona que está abriéndose frente a ti? Yo creo que eso les gusta a los músicos también», cuenta Jhonny.

Lo que Jhonny y Andrea comparten es visible para cualquiera que asista a El Ventanal. En este espacio hay una energía enfocada en resolver para sacar adelante cada show con la mayor profesionalidad posible. Se nota, especialmente, un sentido profundo del trabajo en equipo.

«Muchas de las personas que han colaborado con nosotros son personas que hacen muchas cosas. No somos una sola cosa. Somos toderos, pero es porque estamos dispuestos a hacer muchas cosas. Cada persona está abierta a embarcarse en distintos intereses en paralelo. Nos interesa la música, también nos interesa el cine, la literatura, las artes plásticas, el periodismo. Aquí todos aportamos desde nuestros conocimientos para apoyarnos mutuamente», dice Andrea.

Por eso, en cualquier edición, encuentras fotógrafos, videógrafos, artistas que le meten mano al escenario o los visuales y músicos que se acercan, sobre todo, para escuchar qué están haciendo otros y cómo. Porque el mismo nombre y la biografía de Instagram lo dicen: El Ventanal se creó para ser un «espacio de expresión y apreciación musical».

Un espacio digno

El ciclo de conciertos de El Ventanal inició el 12 de abril. La segunda edición se dio el 17 de mayo. Y el 20 de julio fue la tercera. Por cada show, se presentan tres propuestas musicales que pueden ser similares o completamente diferentes, como ocurrió en la última oportunidad.

Por ese escenario, que cambia según la melodía y género de cada artista, ya han pasado: Pedro Piña, Ananá Musike, Las Líneas de Nazca, Isaac Sasson, Javier Castellanos con su proyecto «Bolas Criollas, Jhonny Seghabi, Violenta Josefina en compañía de Juan Olmedillo, Magumma y Gentlemay.

Pedro Antonio Piña durante la primera edición de El Ventanal. Foto de Fernando Alva (@falva59).

Algunos nombres son desconocidos y otros no tanto, pero justo de eso se trata: de ser una ventana para conocer y disfrutar nueva música.

«Algo en común entre todos los que se han presentado en El Ventanal es esa apertura y honestidad a la hora de presentarse. Nos atrae esa vulnerabilidad a la hora de componer, a la hora de construir todo este acto y creo que eso es lo que, por lo menos para mí, ha resonado con nosotros de estos artistas en particular y hay personas que buscan eso», dice Andrea.

Andrea Bello junto con Jhonny Seghabi, Javier Castellanos, Pedro Antonio Piña e Isaac Sasson durante la segunda edición de El Ventanal. Foto de Fernando Alva (@falva59).

«El tipo de música que exponemos no siempre, como decía Jhonny, tiene espacios. No es fácil que puedan ir a tocar a un local nocturno súper bataquero, o un festival tipo el Nocturneando. Son cosas más cercanas, más íntimas, tanto en la emocionalidad como en la parte estilística», agrega.

Sentir que la industria ni se pausó ni se murió

Cualquiera que escuche música local de Venezuela, o tenga contexto de lo que ocurre backstage, sabe que la situación de los artistas no es sencilla —y que en realidad nunca lo ha sido—. La cosa es que ahora las circunstancias son más limitadas. Va más allá de lo económico, influye también la ausencia de más espacios para mostrar lo que crean.

Las bandas con mayor proyección se mantienen a distancia. Las que se ganaron un Grammy no están aquí y hay casos en los que las posibilidades de volver, al menos por ahora, son mínimas. En ese mundo donde unos suenan más que otros, están los que son la apuesta de El Ventanal: los independientes más independientes. Los de nicho.

Las Líneas de Nazca durante su presentación. Foto de Fernando Alva (@falva59).

Son estos músicos quienes le han reafirmado a los creadores de El Ventanal y su público que la industria veneca anda encubierta. Trabajando casi en silencio, para unos poquitos y apostándole a géneros distintos: el folk, la música clásica o de raíz, el rock y hasta ritmos más experimentales. Una música que, ciertamente, te tienes que sentar a prestarle atención.

Andrea, que se ha lanzado a conciertos pequeños desde hace rato, lo ha visto: «Hay muchísima gente haciendo música en Venezuela, con muy pocos recursos, desde del cuarto, uniendo puyitas así con sus amigos, juntándose con otros músicos. Hay muchísimas personas creando y buscando cómo exponerse también, buscando espacios donde puedan ser conocidos».

Pablo Alfaro, cuatrista de Ananá. Foto de Fernando Alva (@falva59).

«Tú lanzas una piedra en una escuela y va a caer encima de alguien que está haciendo arte de cualquier tipo; y probablemente esté de alguna u otra forma atravesado por lo que está pasando, atravesado por la situación del país y por la migración. Por la misma situación también de la industria musical en Venezuela y del monopolio de las redes sociales. Está presente esta situación de muchos músicos jóvenes de que tengo que pegarla en TikTok, tengo que hacerme viral porque si no nadie me va a conocer y no», explica Andrea sobre la experiencia.

¿Se trata de ser «únicos y diferentes»? No precisamente, sino de abrirle paso al artista que insiste en hacer obra musical.

«Hay mucha gente que sí queda relegada. No tienen los espacios y a veces ya ni siquiera le interesan porque dicen ‘¿Para que yo voy a ser X o Y en la radio si lo que va es pura gente de este estilo?’. Muchos medios también se han reducido bastante (…) por la propia crisis del país y es completamente entendible. Entonces, entre más cerrado se pone el juego en lo económico, más se va a buscar la apuesta segura», dice Jhonny.

Javier Castellanos es el interprete del proyecto musical «Bolas Criollas». Foto de Fernando Alva (@falva59).

Entonces, queda insistir: «Nuestro filtro, quizás, es decir ‘esto se siente vulnerable, esto se siente cercano, esto me para los pelos cuando lo escucho’… Hay otras personas que también están apoyando esto y lo quieren escuchar más también». Una de las características de muchos de estos músicos que han estado en El Ventanal es que han sido artistas que sí tienen un following, tienen un número importante de seguidores, pero no de redes. Son seguidores de verdad de su música, que son fieles y los siguen a donde vayan».

Mezclar generaciones para ver qué pasa

En 2016, Valeria Hernández (Violenta Josefina y exmiembro de la banda Skin) lanzó su disco «El ejército del aire». En aquel momento contó que era un disco al que le había puesto mucho empeño por años, en el que incluso involucró a su padre para que hiciera la carátula, pero nunca lo pudo tocar en su tierra. Llegó la migración y todo lo que viene con esa decisión.

Hace poco, se dio la oportunidad de visitar el país y en la maleta trajo el deseo de finalmente interpretar las canciones que el público venezolano no pudo escuchar en vivo. Esa intención se la hizo saber a Juan Olmedillo y la invitación se la lanzó a El Ventanal.

Violenta Josefina durante su presentación en la tercera edición de El Ventanal. Foto de Fernando Alva (@falva59).

—Mira ¿se acuerdan de Skin, se acuerdan de Valeria? Ella viene y son 10 años… Es un disco que nunca se tocó aquí. Piénsenlo—, les dijo Juan a Andrea y a Jhonny.

— Nosotros quedamos como: «Wow, sí. Vamos a aguantar esa fecha y vemos cómo lo vamos haciendo—, recuerdan haberle respondido.

La presentación se concretó el 20 de julio y en la sala de Los Galpones se reunieron los que son fans y los que apenas conocían un par de canciones. Violenta Josefina tocó su álbum y hasta presentó una canción inédita. El espacio se prestó para hacer un intercambio de sensibilidades.

Juan Olmedillo, Violenta Josefina y Lizardo Lugo. Foto de Fernando Alva (@falva59).

«Valoramos mucho ese acercamiento, también que venga con ideas, con una propuesta clara. Eso es como: ‘esta persona tiene hambre de tocar. Esta persona tiene ganas de de impulsar su música’. Bien sea porque quiere sacar lo que tiene adentro, quiere promocionarse o lo que sea», dice Jhonny.

Eso es lo que les llama la atención a los de El Ventanal: los artistas ahora se abren paso a su manera. O como diría Jhonny: «¿Quién va a venir a rescatarme? Nadie. Entonces, me voy a abrir yo mi camino a machetazos».

—La fórmula mágica antes era llevar tu demo a La Mega y ganar el Festival Nuevas Bandas, pero ya no funciona. Ese era el chiste que teníamos entre nosotros cuando todos estábamos tratando de encajar. Era el ejemplo que veíamos, lo que creíamos que realmente nos iba a llevar a un lugar de éxito en la música, pero no. Muchos de esa generación del 2010 nos dimos cuenta de que ese modelo no servía y ahora las nuevas generaciones están desechando ese modelo y dándose sus propios golpes, y sus propios aciertos—, comenta Jhonny.

Rachel, vocalista de Magumma. Foto de Fernando Alva (@falva59).

Hacer match con la nueva generación y los que se mantienen creando desde hace años es la próxima apuesta. «En la primera edición fue muy interesante porque vino mucha gente a la que le daba curiosidad. Hay un pequeño movimiento armándose otra vez, pero es un un segmento etario casi 10 años más joven que el mío», cuenta Jhonny.

«Yo sé que para ellos también ha sido extraño. Es como ‘tenemos 20 y 24 años, estamos haciendo nuestras bandas… Nosotros somos los que estamos moviendo aquí la cosa y de repente van a estar saliendo todos estos viejos. ¿De dónde salieron estos milennialls? ¿Dónde estaban metidos? ¿Y por qué tocan? ¿Y qué hacen? ¿Y qué es esta música?’. Despertar esa curiosidad es algo que nos ha llamado mucho la atención», dice con risa.

Andre, mejor conocido como Gentlemay, durante su presentación. Foto de Fernando Alva (@falva59).

—Para esta cuarta edición es muy deliberada la forma en la que estamos organizando los artistas, ahí habrá ese cruce generacional—, detalla Andrea.

Músicos apoyando a músicos

Aunque el proyecto está en crecimiento, los sueños de traer a varios cantantes a El Ventanal son claros. Andrea y Jhonny tienen una lista de nombres en los que resaltan Augusto Bracho, Hotel (Diego García), Oscar Quintero Granadillos con su proyecto Menoles, Raúl Monsalve y Los Forajidos. Eso solo por nombrar algunos.

«Hay muchos artistas que están afuera y que van en esa onda honesta transparente e independiente, aunque algunos ya están con sellos… Ya no es exactamente independiente, pero es como a lo que aspira el músico independiente también en algún momento», dice Jhonny.

Foto de Fernando Alva (@falva59).

—Hace días, Mercedes Sanz (periodista musical) hizo en su Instagram una microreseñita de El Ventanal y dijo: «Qué lindo ver a otros músicos apoyando el trabajo de sus colegas». Para mí eso es ultra valiosísimo también. Porque es valioso que asistan todas las personas que quieran, independientemente de lo que hagan, pero es muy lindo ver a otros músicos con mucha trayectoria, con mucha experiencia, mostrando interés en estas propuestas—dice Andrea.

—No conocen su música, pero quieren ir a verlos, quieren ir a escucharlos. Eso me parece valioso y es algo que que ha pasado en El Ventanal desde la primera edición y con eso me doy por satisfecho—, agrega Jhonny.

¿Cómo saber más de El Ventanal?

El Ventanal hace todos sus anuncios mediante su cuenta en Instagram @__elventanal. Ahí comparten extractos de las entrevistas, fotografías y más información sobre el movimiento musical. El próximo evento está previsto para septiembre y una de las artistas confirmadas en Hana Kobayashi.

«Ella vino y se nos presentó. Nos dijo: ‘Chamo, voy a sacar música nueva pronto y este es el sitio donde yo quiero estrenarla. Así que vamos hablando ya para ver cómo hacemos’. Ella va a ser el acto central de la próxima edición», comenta Jhonny.

El Ventanal no descarta incluir géneros como el rap o la salsa. Por ahí ya les pidieron hasta una edición caribeña… Eso está en evaluación, buscando quiénes podrían ser las caras de esa presentación.

Jhonny y Andrea, los melómanos detrás del proyecto. Foto de Fernando Alva (@falva59).

Hacer realidad este proyecto les ha dejado muchas enseñanzas. Para Andrea, quizás la más clara es que «no se puede parar de aprender»: «Nos ha dejado muy muy muy locos que hay demasiada gente que quiere ayudar a que las cosas pasen. Hasta ahora, la evidencia que hemos tenido es que la gente quiere ayudar a promover la cultura».

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