Pender de un hilo por ser preso político
Ni las alarmas de defensores de los Derechos Humanos ni las denuncias internacionales bastan para que el Estado mire a sus presos con compasión. Venezolanos padecen y perecen tras las rejas, en condiciones paupérrimas y sin atención médica pertinente. El pensar distinto, incluso encarcelado, puede costar la vida, como la pagó el concejal Carlos Andrés García
