Mientras Pdvsa dice que avanza en un proceso de «negociación» con Estados Unidos para la venta de petróleo en un esquema estrictamente comercial, el Departamento de Energía de ese país divulgó hoy miércoles 7 de enero una hoja informativa precisa y concreta que solo permite llegar a una conclusión: el gobierno de Donald Trump controla -o está en vías de hacerlo- la industria petrolera local y ya impuso un sistema comercial en el que se autoasigna la administración del recurso, el manejo del dinero, la comercialización y promete invertir en el maltrecho sistema eléctrico.
El breve documento arranca con una declaración política, antes de entrar en materia y como para contextualizar: «Gracias al presidente Trump, Estados Unidos está restaurando la prosperidad y la seguridad en Estados Unidos y Venezuela». Y dice: «durante más de dos décadas, los líderes venezolanos eligieron un camino más oscuro de violencia, corrupción y socialismo. Este cambio devastó la economía venezolana, empobreció a sus ciudadanos y financió el terrorismo global».
Para llegar a lo concreto, apunta: «El 6 de enero de 2026, el presidente Trump anunció un acuerdo energético para fortalecer la seguridad nacional de Estados Unidos en el hemisferio occidental y ayudar a restablecer a Venezuela como un aliado responsable y próspero de Estados Unidos. El Secretario Wright y el Departamento de Energía están trabajando con las autoridades interinas venezolanas y la industria privada para concretar este acuerdo».
Lo que se lee allí es más bien una imposición de condiciones. Esto es lo que enumera el despacho de Energía como columna vertebral de ese «acuerdo energético»:
- El gobierno de Estados Unidos ha comenzado a comercializar petróleo crudo venezolano en el mercado global para beneficio de Estados Unidos, Venezuela y nuestros aliados. Hemos contratado a las principales comercializadoras de materias primas y bancos clave del mundo para ejecutar y brindar apoyo financiero para estas ventas de petróleo crudo y productos derivados.
- Todos los ingresos provenientes de la venta de petróleo crudo y productos derivados venezolanos se depositarán primero en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos de renombre mundial para garantizar la legitimidad e integridad de la distribución final de los ingresos.
- Estos fondos se desembolsarán para beneficio del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano a discreción del gobierno de Estados Unidos. Estas ventas de petróleo comienzan de inmediato con la venta prevista de aproximadamente 30 a 50 millones de barriles. Continuarán indefinidamente.
- El único petróleo que entrará y saldrá de Venezuela se transportará a través de canales legítimos y autorizados, de conformidad con las leyes estadounidenses y la seguridad nacional. Estados Unidos está reduciendo selectivamente las sanciones para permitir el transporte y la venta de crudo y productos petrolíferos venezolanos a los mercados globales.
- El diluyente estadounidense (crudo ligero) fluirá a Venezuela, según sea necesario, para mezclar, mejorar y optimizar la producción y el transporte de crudo muy pesado (de alta viscosidad) venezolano.
- Como parte de la importante modernización, expansión y modernización requerida, Estados Unidos autorizará la importación de equipos, repuestos y servicios seleccionados para yacimientos petrolíferos para compensar de inmediato décadas de disminución de la producción e impulsar el crecimiento a corto plazo. Esto implicará tecnología, experiencia e inversión de socios energéticos estadounidenses y de otros países.
- La red eléctrica venezolana se encuentra deteriorada y frágil tras años de mala gestión socialista, corrupción y mantenimiento deficiente. A nivel nacional, la producción de electricidad ha disminuido en más del 30 % debido a una inversión insuficiente y a prácticas operativas y de mantenimiento corruptas e inadecuadas. Trabajaremos para mejorar la red eléctrica, esencial para aumentar la producción petrolera, las oportunidades económicas y la calidad de vida diaria del pueblo venezolano.