Venezuela

Y la gente salió otra vez a protestar

Sin claridad aún sobre cuál será el modelo político, pero con la percepción de que en el corto plazo no se repetirá la escalada represiva de los tiempos de Nicolás Maduro, la protesta social ha cobrado nuevamente fuerza en Venezuela, según datos de los dos primeros meses de este 2026

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Los venezolanos han vuelto a protestar en las calles. Según los informes del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) de enero y febrero, la sociedad civil retomó masivamente la movilización, con niveles que reflejan una ciudadanía que va perdiendo el miedo a expresarse.

En enero de 2026, el OVCS documentó 622 protestas, lo que equivale a un promedio de 21 manifestaciones diarias. Esta cifra representó un incremento del 53% respecto a enero de 2025 y debe recordarse que el primer mes del año pasado giró en torno a la juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo período presidencial.

En el primer mes de este 2026, el predominio de las demandas por Derechos Civiles y Políticos (DCP) fue abrumador: 550 protestas (88% del total), frente a solo 72 protestas (12%) vinculadas a Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA). El derecho a la participación política lideró con 502 protestas (81% de todas las exigencias), seguido por el derecho a la justicia con 232 y el derecho a la manifestación pacífica con 148.

La presentación de Maduro y su esposa Cilia Flores en un tribunal de Nueva York generó una reactivación inmediata de las protestas por presos políticos: al menos 214 manifestaciones en 21 estados exigieron justicia y libertad plena para detenidos por motivos políticos. Las vigilias se convirtieron en modalidad recurrente, protagonizadas por familiares (principalmente madres, esposas e hijas), defensores de derechos humanos y estudiantes universitarios.

Además, hubo 310 manifestaciones encabezadas por gobernantes regionales, líderes del PSUV y en general referentes del chavismo en rechazo a la captura de Maduro. Pero esto mermó de forma notoria en el mes siguiente.

Una señal de que algo cambió en el país lo arroja este dato: la represión fue limitada, se obstaculizaron 8 protestas en 5 estados, algo atribuible a la presión internacional tras el evento del 3 de enero.

En el ámbito laboral, se registraron 51 protestas por salarios dignos, reanudación de contrataciones colectivas y mejoras en sectores como educación, salud y transporte. Por servicios básicos (derecho a la vivienda), hubo 25 protestas (4% del total), incluyendo 8 por agua potable, 4 por recolección de desechos sólidos, 4 por infraestructura vial y 3 por colapso de aguas servidas.

Esta tendencia de alta conflictividad política se mantuvo en febrero de 2026, aunque con una ligera disminución numérica: el OVCS registró 599 protestas, equivalente a 20 manifestaciones diarias. Sin embargo, comparado con febrero de 2025, el aumento fue explosivo: 252% más de protestas. Febrero del año pasado, debe recordarse, fue un mes de temor tras la nueva ola represiva que tuvo lugar en el país una vez se juramentó Maduro.

En febrero de 2026, la demandas por DCP bajaron a 423 (71% del total), mientras que las de DESCA subieron a 176 (29%), indicando una diversificación gradual de los reclamos en el segundo mes de la nueva etapa política: se pasó a hacerle exigencias de mejoras económicas y sociales a la presidenta interina Delcy Rodríguez.

El derecho a la justicia se consolidó como la principal exigencia, con 389 protestas (65% de la conflictividad). Le siguieron el derecho a la participación política (374) y el derecho a la manifestación pacífica (253).

En febrero, la libertad de presos políticos siguió siendo central: familiares protagonizaron 85 vigilias y 12 huelgas de hambre (de más de una semana, mayoritariamente por mujeres: madres, esposas, hermanas e hijas), acumulando más de 50 días en vigilia continua.

El 26 de febrero se realizó una jornada nacional de protestas laborales en al menos 20 estados. El sector laboral escaló a 130 protestas, exigiendo salarios dignos, contrataciones colectivas, beneficios, revalorización del salario mínimo (estancado en 130 bolívares mensuales desde hace cuatro años) y pensiones.

Las protestas por fallas en servicios básicos (derecho a la vivienda) subieron a 52 (9% del total): 14 por agua potable, 11 por fallas eléctricas, 10 por escasez y fallas en gasolina, 7 por desechos sólidos, 4 por aguas servidas y 2 por deterioro vial.

En febrero, se registraron 6 manifestaciones contra abusos de cuerpos de seguridad en 3 entidades. La represión fue mínima, según lo que documentó el OVCS: solo 2 protestas reprimidas en 2 estados, atribuible al escrutinio internacional y presiones diplomáticas post-3 de enero.

Otras movilizaciones incluyeron al movimiento estudiantil (por liberación de presos, libertades y mejoras educativas), comunidades indígenas en Bolívar (por seguridad ante delitos), productores agrícolas (regulación de precios en hortalizas, arroz y caña) y transportistas (suministro de combustible y tarifas).

En conjunto, las 622 protestas de enero y las 599 de febrero de 2026 —más de 1.200 en dos meses— evidencian que, tras la captura y extracción de Nicolás Maduro, los venezolanos han vuelto masivamente a las calles.

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