«Me complace anunciar que Venezuela ha iniciado un proceso de transformación democrática para su renacer», dijo este miércoles Delcy Rodríguez durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas, como quien presenta una novedad: «Un proceso ordenado, institucional y verificable, para construir un país más libre para todos, más próspero y más reconciliado consigo mismo. Un proceso de cambio político, económico y espiritual de reformas estructurales para el Renacer de Venezuela. Para el renacer de nuestra nación. Para el renacer de nuestro pueblo».
Fue llamada al estrado de la Asamblea General de las Naciones Unidas en condición de «presidenta en funciones» -en palabras de Antonio Guterres- pero al comenzar su discurso, Delcy Rodríguez recordó que ha estado en ese lugar en oportunidades anteriores: primero como canciller, luego como vicepresidenta ejecutiva y «ahora como presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela».
En todos esos momentos, dijo, se ha ocupado de los grandes temas de interés de la humanidad: «la paz, el desarrollo, la igualdad, la crisis climática, el libre comercio, la seguridad energética; y más recientemente, la Inteligencia Artificial». Y enumeró a continuación las líneas que, según ella, mantiene Venezuela:
- «Su apego a la paz y el rechazo a la violencia, el entendimiento y el diálogo sobre el conflicto. Creemos firmemente en el poder del entendimiento y el diálogo».
- «El desarrollo inclusivo con justicia social para mitigar la pobreza y aliviar el sufrimiento de cientos de millones de personas concentradas principalmente en el sur global. Sabemos que las sanciones socavan las libertades económicas, financieras y retardan el desarrollo humano».
- «Creemos en el respeto a los derechos de la naturaleza como única vía de consagración de la vida humana».
- «De igual forma, el fracaso institucional del comercio global es evidente porque ninguna Nación puede prosperar bajo esquemas supranacionales que no promuevan la industria nacional y premien la deslocalización».
- «Por otro lado, la estabilidad internacional exige resolver el trilema energético: garantizar simultáneamente la seguridad del suministro, precios asequibles para el desarrollo y sostenibilidad ambiental. Promover cronogramas de descarbonización forzados es una amenaza directa a la seguridad alimentaria, el empleo, la producción. Debemos evitar colapsos industriales, quiebres productivos y costos energéticos insoportables».
Y en este punto, Rodríguez mencionó a su poderoso socio: «La seguridad energética se hace imprescindible para el sostenimiento de la economía internacional y el desarrollo. Sin duda alguna Venezuela juega y jugará un papel muy importante en esta fórmula internacional. Resalto el recién acuerdo binacional EEUU-Venezuela como uno de los mas grandes jamás suscrito y que contribuirá al equilibrio energético del hemisferio». Despachado el tema, volvió a la lista de «líneas».
- «Mención aparte, la Inteligencia Artificial, que supone una verdadera revolución tecnológica. Estamos en presencia de un hito de transformación de la humanidad, que bien empleada significará un desarrollo sin precedentes en la salud, ambiente, los procesos productivos y la vida en general. Los gobiernos, el sector tecnológico, la comunidad científica tienen la inmensa responsabilidad de no desviar el propósito constructivo y vital de la IA para beneficio de los ciudadanos, así como de no profundizar la brecha y la desigualdad digital en el mundo».
También sacó una bandera, aunque se saliera de la enumeración: No puedo dejar de mencionar en este espacio, sede de la legalidad internacional, nuestra reafirmación de los históricos derechos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba, y el llamado a la República Cooperativa de Guyana a volver a las negociaciones tal como lo ordena el Acuerdo de Ginebra. Los acuerdos que más perduran son los que provienen de negociaciones bilaterales por encima de organismos externos».
El amigo Trump
En su discurso, Rodríguez mantuvo la narrativa oficial: «Vengo a hablarles de una Venezuela cuya vida nacional, ha estado afectada por una crisis de convivencia política que perturbó la vida nacional y nuestra interacción con el mundo. Se impusieron intereses ajenos al bien común de los venezolanos».
El problema del país, según esta versión, es de convivencia y de sanciones… Y a eso se sumó en 2026, el terremoto.
«En 2026, Venezuela ha vivido dos grandes y dolorosas pruebas en su vida como nación: una derivada del estrangulamiento de la política interna y la confrontación agudizada con los Estados Unidos de América. Otra, proveniente de la fiereza de la naturaleza: el doble terremoto del 24 de junio». Y ante esto, el país -dijo- asumió la actitud «Venezuela renace».
«La transformación de una relación política fundamentada en el diálogo, la negociación y la diplomacia», explicó.
«Quiero en esta 81 Asamblea General de la ONU, agradecer al presidente Donald Trump y a su gobierno por su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación con Venezuela».
La relación con el mandatario estadounidense hoy aclara -para ella- el panorama: «Hoy trabajamos seriamente para dirimir a través del diálogo las diferencias existentes y, abonar los caminos para el relacionamiento energético, la promoción de seguridad, la lucha contra el crimen transnacional y la cooperación económica en beneficio de ambos pueblos y de nuestro continente».
La noticia: elecciones
Tras agradecer al mundo la solidaridad y la colaboración para sobrellevar las consecuencias del doble terremoto, Delcy Rodríguez hizo promesas ante los presentes y lanzó la «noticia».
«Sé dónde están las puertas que se deben abrir para la transformación profunda de Venezuela, y para la edificación de las nuevas bases para una economía al servicio del desarrollo nacional, de una justicia cabal para todos sin distingo de clase social o política, y de consolidar un sistema de justicia e igualdad social como lo concibió nuestro padre Libertador Simón Bolívar en Angostura».
Rodríguez anunció y reafirmó los pilares de lo que define como un proceso de renacimiento del país:
- «Primero, una reforma jurídica ordenada. Venezuela ha emprendido un proceso de revisión institucional para fortalecer el funcionamiento del Estado y pueda brindar la seguridad jurídica, que no solo los inversionistas necesitan, sino también nuestros ciudadanos, que no se sientan atropellados por un poder arbitrario sino que esté a su servicio».
- «Segundo, la apertura política plena. Venezuela garantizará condiciones reales de participación para todas las fuerzas políticas del país. La democracia no se mide por la existencia de elecciones, sino por la calidad de la competencia que las precede. Una elección debe convertirse en una solución, no en un generador de conflictos irreconciliables».
Con esto, lanzó la noticia: «Quiero decirlo muy claro, en Venezuela habrá elecciones». Por supuesto, no hubo asomo de fecha aproximada. En esto, fue la nebulosa, tierra en los ojos: «El pueblo venezolano con su sabiduría ancestral determinará el momento correcto, y sus instituciones estarán preparadas para garantizar ese proceso inclusivo y transparente».
Como si fuera cosa ajena al Estado del que ha formado parte y que hoy encabeza, dijo: «Venezuela debe abandonar el camino que permitió que el extremismo y la intolerancia se impusieran sobre la convivencia democrática y pacífica».
Y dejó un reto casi de inspiración, casi de campaña electoral: «Vengo a asumir, hacia adelante, una responsabilidad histórica: la de conducir a Venezuela desde una etapa de incertidumbre y conflicto hacia una etapa de democracia plena, reconocida por su propio pueblo y por el mundo. Una nueva etapa de bienestar para el renacer de Venezuela».