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Leopoldo López habló con Luisa Ortega Díaz, así llegó el perdón

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25/02/2019
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FOTOGRAFÍAS: DANIEL HERNÁNDEZ

Luego de cinco años preso, el fundador de Voluntad Popular y su esposa afirman haber hecho las paces con las acciones de Luisa Ortega Díaz, la fiscal general que condujo el proceso judicial que lo condenó en 2014. Una conversación telefónica sirvió para perdonar, aunque nunca para olvidar. Lilian Tintori detalla a Clímax ese proceso de reconciliación

Hace cinco años Leopoldo López fue apresado. El 18 de febrero de 2014 y ante una multitud que lo vitoreaba, el líder opositor se entregó a un comando de la Guardia Nacional cuando fue solicitado su arresto por sucesos violentos ocurridos seis días antes en Caracas. Apenas fue esposado, el propio Diosdado Cabello lo condujo a una celda.

En abril de ese año, el Ministerio Público acusó formalmente a López de tres delitos: instigación pública, daños a la propiedad en grado de determinador, incendio en grado de determinador y asociación para delinquir. La narrativa oficial afirma que el exalcalde de Chacao es responsable de las muertes ocurridas aquel día, pero la Fiscalía nunca lo señaló por ello.

Lilian-cita5En julio de ese año comenzó formalmente el juicio que terminó con una condena en 2015 a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión. La parte acusadora promovió testigos que analizaban las palabras de López, como Mariano Alí o Rosa Amelia Asuaje, principal testigo y en cuya declaración se basa la sentencia, quien afirmó en 2017 que en el material que analizó “no hay nada que demuestre” la culpabilidad del dirigente, pero que el juzgado manipuló su experticia.

La jueza Susana Barreiros aceptó todas las 142 pruebas promovidas por la Fiscalía y apenas una de las 70 de las ofrecidas por la defensa del fundador partido Voluntad Popular. El artífice de la investigación, el fiscal Franklin Nieves, admitió públicamente en octubre de 2015 que no había fundamentos jurídicos en el caso pues el propósito fundamental era anular políticamente a López. En referencia a Luisa Ortega Díaz, Nieves dijo que “ella, teniendo conocimiento directo de que no había ni un solo elemento de prueba que involucrara a Leopoldo López en esos hechos nos obligó a que se presentara el acto conclusivo, la acusación”.


Luisa Ortega se ha defendido desde que salió del cargo, expulsada por la constituyente y perseguida por el chavismo. “Yo no participé en ese procedimiento. Yo era la Fiscal General pero no estuve allí. Allí había dos fiscales, o tres, que tenían autonomía e independencia, y fue oído”, contestó a Venepress cuando fue consultada.


En septiembre de 2017, y en entrevista con Carmen Aristegui, dijo que “yo nunca actué por impulsos personales y políticos, siempre lo hice apegada al ordenamiento jurídico venezolano. En todo caso, yo no tengo temor de ofrecer disculpas si a alguien le causé algún daño (…) Yo no tengo ese prurito de reconocer que se hayan cometido errores. Si tengo que reconocerlo lo reconozco, si tengo que hacerlo (pedir disculpas) lo hago, porque eso es madurez”. En esa entrevista, Ortega Díaz dice no tener que pedirle disculpas a Leopoldo López: “si se las tengo que ofrecer, se las ofrezco, pero no es el caso de él”.

Pero ese mismo año, Luisa Ortega Díaz sí habló con López y, según afirma Lilian Tintori, les explicó “que no estaba de acuerdo con lo que pasó y las presiones que ella tenía en su momento para actuar como actuó. A Leopoldo le dijo que estaba arrepentida y que ella iba a ser todo lo posible por reestablecer la democracia en Venezuela”.

-Hoy Luisa Ortega Díaz está del mismo lado de la acera contra Maduro. ¿Cómo encontrarse en la misma lucha con ella?

-Es difícil, porque trataron de destruir nuestra vida. Todavía mi casa es una cárcel. A mis hijos le quitaron a su papá por cinco años. Es duro y es un horror. Luisa Ortega le dijo asesino a Leopoldo, el día siguiente al 12 de febrero, en televisión, yo vi eso. Ella es responsable de lo que está pasando hoy, es cómplice de un dictador que destruyó a nuestro país, pero estoy consciente, y es lo que me ha enseñado Leopoldo, de que, si nosotros queremos salvar y reconstruir al país, hay que avanzar a la transición y la unión con toda persona que sume al cese de la usurpación.

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-¿Usted perdona a Luisa Ortega Díaz?

-Sí. A mí nunca se me va a olvidar que ella le gritó asesino a Leopoldo, pero ella ha pedido perdón en público, se ha comunicado con nuestra familia de muchas formas para pedir disculpas.

-¿Han hablado directamente con ella?

-Sí, para explicarnos que no está de acuerdo con lo que pasó y para explicarnos las presiones que ella tenía en su momento para actuar como actuó.

-¿Cuándo ocurrió? 

-Hace tiempo. Cuando se tuvo que ir.

-¿Qué se dijeron, de qué hablaron?

-Bueno, de Leopoldo, de que estaba arrepentida.

-¿Leopoldo habló con ella? 

-Sí. Que estaba arrepentida, que esto estaba mal, que ella iba a hacer todo lo posible por reestablecer la democracia en Venezuela. Eso fue hace mucho tiempo, eso fue cuando se fue. No me acuerdo cuándo se fue, en 2017. Ella fue perseguida, y en el momento en que ella tuvo que irse, huyendo. Ahí es cuando ella llama sintiéndose perseguida además por su propia gente. Ahí es cuando entran estos procesos.

-¿En qué momento sintió que podía perdonarla?

-Es un proceso eso de entender que en ese momento ella era parte de un sistema corrupto, ineficiente y represor, pero yo creo que en fue cuando dio el paso a comenzar a defender al pueblo, que lo hizo en sus funciones de Fiscal. Yo fui muchas veces a Fiscalía, porque a mis muchas veces el carcelero de Leopoldo, el coronel (José) Viloria, me agredía. Yo lo denuncié y ella me puso medidas de protección e hizo que el coronel no se acercara a 25 metros. La Fiscalía protegió a una víctima, y allí no se movía nada sin órdenes. En ese momento sentí que ella estaba dando el primer paso como mujer de desprenderse y separarse de lo injusto, y eso hace que la gente pase la página de algún modo.

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Creo que la persona que más me ayudó, no solamente a perdonar sino a poder hablar con una persona que nos hizo tanto daño, con la Fiscal que mandó a capturar a Leopoldo por orden de Diosdado Cabello por teléfono porque ni siquiera estaba lista la orden de captura; es Rosa Orozco, a quien le mataron a su hija en 2014. Un militar le disparó perdigones en la cara a su hija de 23 años y la mató. Rosa hoy trabaja por la justicia, el encuentro y el perdón. Hoy ella dice que el daño es estructural del sistema, y si nosotros como líderes, como voces, como activistas de derechos humanos no damos el paso de unirnos y de cambiar esto, vamos a perder el país. Las violaciones sistemáticas de derechos humanos se juzgan, pero con el debido proceso, el debido derecho a la defensa y respetando los derechos de los demás.

Estando Leopoldo en huelga de hambre -que duró 30 días, en mayo de 2015-, yo fui a Fiscalía a pedir ayuda porque no se estaba cumpliendo la Declaración de Malta: no le permitían enfermeras de confianza, que le lleváramos tapaboca, no lo cambiaron de celda a la planta baja. Ella me recibió en Fiscalía y me acuerdo que me miró y me dijo “tienes que seguir así, sigue luchando por los derechos humanos”. Esa fue una señal. Luego pasó todo lo que pasó. Nosotros tenemos que lograr eso con cada funcionario, ese quiebre con cada cabeza de cada poder público.

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Según Lilian Tintori, el rol de Leopoldo López ha sido fundamental para recomponer la unidad opositora y marcar la senda que hoy tiene a Venezuela hablando de transición. La mujer afirma que el Plan País presentado por la Asamblea Nacional fue redactado inicialmente por López desde su cautiverio. “Estando ya en la casa, Leopoldo amplió ese plan, con expertos en cada materia, y luego lo presentó en una reunión que hubo este año en la ciudad de Washington (por videoconferencia). Se lo entregaron a la Asamblea Nacional y se le presentó al país”. Desde allí, también, escribió el libro Venezuela Energética, una propuesta petrolera junto al ingeniero Gustavo Baquero.

Además, el diario ABC de España la citó asegurando que cuando haya elecciones presidenciales libres y democráticas en Venezuela, Leopoldo López competirá. Pero ante Clímax calibra la respuesta: “Lo primero es el cese de la usurpación. Tenemos que estar claros de las prioridades. Queremos llegar a unas elecciones en las que participe todo el mundo. Cuando lleguemos allí, él mismo informará su decisión. Ahora lo importante es el apoyo a Juan Guaidó y especialmente saber administrar el momento”, dice la mujer en la sede partidista que corona un gran retrato de su esposo.

-Juan Guaidó pertenece a Voluntad Popular. Usted dice que Leopoldo López escribe el plan de gobierno post Maduro. Se espera que Gustavo Baquero sea nombrado presidente de Petróleos de Venezuela. ¿Estamos viendo una transición guiada por Leopoldo López?

-Yo creo que no es hacia donde Leopoldo quiere, es hacia donde el país quiere. Lo que están haciendo Leopoldo, Juan Guaidó, nuestros diputados es leer al país. La mejor forma de hacer eso es buscando a expertos en cada área que trabajen en un plan que esté escrito, que no sea un dibujo libre, sino algo planificado. Hoy cuando habla Guaidó habla por Voluntad Popular, por toda la Unidad, y habla por Leopoldo.

-Leopoldo ha estado tras bambalinas de mucha de la acción de Guaidó. ¿Qué tanto de él vemos calcado en Guaidó?

-Ellos son hermanos de lucha. Juan Guaidó vivió la cárcel de Leopoldo conmigo, y vivió todo lo que vivió Voluntad Popular, donde tuvimos una persecución brutal pues es el partido más perseguido de la dictadura de Maduro. Ambos creen que, sin presión de calle, sin que la gente salga a protestar, los procesos no se van a dar. Ellos tienen los mismos sueños y quieren lo mismo para Venezuela, que es libertad y democracia.

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-Es testigo de excepción de las conversaciones de Leopoldo con otros líderes y factores, ese trabajo tras bambalinas que incluso llegó a una juramentación de Guaidó que sorprendió a más de uno dentro de los mismos partidos opositores. ¿Cómo han sido esos intercambios?

-En 2018 se tuvo que reconstruir la oposición. Él junto a toda la oposición construye una plataforma que es el Frente Amplio y se logró amalgamar otra vez a mucha gente que piensa igual y mejor aún, muchos partidos políticos, gremios, a los disidentes del chavismo. Todo eso lo viví el año pasado. Fue un año duro porque la hiperinflación se disparó y no veíamos una ruta clara, pero sí sabíamos que, por los acuerdos políticos, que sí se cumplen siempre en la oposición, le tocaba a Voluntad Popular la presidencia de la Asamblea Nacional. Cuando dices que la juramentación agarró desprevenida a la gente, es precisamente porque fue una estrategia muy pensada, y teníamos que cuidar mucho a Guaidó. Porque si Leopoldo anunciaba que Guaidó iba a ser el Presidente a mitad de 2018, seguramente lo iban a eliminar o lo iban meter preso o a perseguir para llevarlo a la cárcel o al exilio.

El año pasado entre la oposición estaban enfrentados. De un lado, María Corina (Machado) y Antonio (Ledezma) le pedían a Leopoldo: sepárate de los partidos Un Nuevo Tiempo, AD, PJ. Y por este lado, también había mucha presión, “tú no terminas de romper con este lado que están contaminando y dañando a la Asamblea, hablando mal de los diputados”. Leopoldo se mantuvo firme en el medio de todos, hablando con todos, construyendo algo más grande. Yo sí soy testigo de eso y a mí me impresionó. Ahora hemos logrado un gobierno interino, algo mucho más grande que esa pelea política, esos intereses. El ver hacia adelante fue lo que hizo que Leopoldo no rompiera con ninguno y lograra una unidad unificada, y que todos los martes la Asamblea vote por lo mismo. Eso es un milagro.

Lilian-cita2-López tiene también una historia de división. Formó parte de dos partidos de los que salió peleado. Luego lanzó “La Salida” en 2014 sin el respaldo de todos. ¿Qué ha cambiado para que ahora apele siempre a la unidad?

-Eso es parte de su carrera política, y parte de su camino al cambio de un país. Así como Leopoldo ha cambiado, todos los dirigentes han cambiado y se han dado cuenta que no es momento de personalismos. Pienso que Leopoldo en la cárcel se dio cuenta de que hasta los militares quieren un mejor país. Él inició la lucha en 2014, pero hoy estamos más cerca del final que cuando tuvimos ese inicio el 12 de febrero de 2014.

-¿Leopoldo habla con militares? 

-Sí ha hablado. Habla con mucha gente. Ha hablado con ministros de Chávez, que obviamente están impresionados con lo que ha pasado con Venezuela y están en contra de lo que está pasando, y ha hablado con militares que no están en Venezuela, que son activos, y que están indignados también. Leopoldo está tejiendo, sumando, y dándole seguridad a las personas que aún no han dado el paso y que tienen que entender que esta dictadura se terminó.

-¿Cinco años de prisión han sido determinantes en la manera de hacer política?

-Ha sido muy duro, porque además Leopoldo es inocente. A Leopoldo lo culparon de cosas que nunca hizo y además nunca consiguieron una prueba ni un testigo, y lo condenaron a 14 años. Más bien se ha revelado que quién mató a Bassil Da Costa, a Juancho Montoya y Robert Redman fue la misma gente de Maduro, ordenaron a disparar a funcionarios. Él convocó a la gente a la calle el 18 de febrero, dio la cara y se entregó. Y ahí comenzó todo nuestro trabajo internacional, que ha sido larguísimo y durísimo, pero que después de cinco años el mundo dice que Maduro es un dictador. Pero no le deseo esto a nadie, ni a la peor persona que ha dañado a mi familia.

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-¿Esa persona tiene nombre? 

-Maduro. No le deseo a nadie lo que vivimos nosotros como familia ni lo que vivió Leopoldo. Leopoldo perdió 70% de la vista en la cárcel, entró sin lentes y ahora usa lentes (gafas). Leopoldo vivió en un aislamiento para tratar de torturarlo psicológicamente, y resistió ante esa tortura. Hoy es un mejor hombre, un mejor papá, un mejor esposo.

-¿Qué pasa hoy en su casa?

-Entran cada cuatro horas a tomarle una foto a Leopoldo con el periódico en la mano. Entran cada vez que quieren a la hora que quieren con armas cortas y largas. No dejan pasar a nadie a mi casa. Yo vivo eso todos los días, y cada vez que lo denuncio y voy a la fiscalía a denunciarlo, los que me reciben adentro lloran. Quienes trabajan allí ya no pueden defender lo indefendible, a violadores de derechos humanos.

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-Vista esa consecuencia, como todas las de compartir vida con un político perseguido, ¿extraña su vida pasada, la de hacer kite navegando hasta Aruba, la de hacer televisión, deportes y entretenimiento, o eso quedó en la prehistoria?

-La extraño muchísimo y yo quiero vivir en una Venezuela así. O sea, extraño mi vida así, pero lo que más extraño es mi país cuando yo hacía eso. Yo soy maratonista, y yo corría de mi casa en Chuao, a Cerro Verde, El Hatillo, todas las tardes, libre. Yo corría por la ciudad, yo me iba hasta las escaleras de El Calvario trotando. Los fines de semana me iba manejando a Adícora a hacer kite, me iba para Margarita a hacer kite en El Yaque, hacía travesías, trabajaba en fundaciones por causas benéficas, era otro país esa Venezuela. He seguido haciendo lo que me ha permitido esta vida de crisis con Leopoldo preso: correr. He seguido haciendo maratones, todas las mañanas corro 10 kilómetros, eso me da muchísima fuerza y muchísima resistencia para no decaer, porque esto es muy duro, o sea, esto te mueve el piso. Es importante tener un centro y un foco, y eso me lo da la espiritualidad, Dios y correr.