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Lo que no dijo el papa Francisco sobre Venezuela

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13/09/2017
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TEXTO: SAMANTHA ARETUO (BOGOTÁ) | PORTADA: AP | FOTOGRAFÍAS DENTRO DEL TEXTO: AP Y EFE

Analistas aseguran que el pontífice quería concentrarse en el país cafetalero, y que tan pronto abandone Colombia, el gobierno de Nicolás Maduro sería el próximo asunto en la agenda de Francisco. Solo se refirió a la crisis de Venezuela el último día de su visita a la nación vecina, donde se reunió con obispos venezolanos y expatriados esperaron su mensaje. En el avión que lo regresó al Vaticano, calificó como “problema humanitario” la situación nacional

Las banderas de Venezuela se dejaron ver por todos los rincones que recorrió el papa Francisco en territorio colombiano, al igual que sus ciudadanos con pancartas que le pedían que rezara para solucionar la crisis de su país. Incluso un niño rompió el protocolo en el Palacio de Nariño para entregarle una bandera venezolana. Sin embargo, el pontífice no se pronunció sobre la situación, sino hasta el domingo, último día de su visita durante el Ángelus, cuando pidió desde Cartagena que se rechace todo tipo de violencia “y se encuentre una solución a la grave crisis que se está viviendo”.

Luego, en el avión que lo trasladaba de regreso al Vaticano, se permitió otras puntualizaciones. El lunes 11 de septiembre afirmó 1que la ONU debería hacerse oír para ayudar en el “problema humanitario” que existe en Venezuela. Al responder a una pregunta de los periodistas que viajaron con él, sobre el papel del Vaticano en la crisis venezolana, Francisco dijo que la Santa Sede siempre “habló fuerte y claramente”.

Cuando inició su viaje, al salir de Roma, hizo un pronunciamiento durante el vuelo en el que reiteró su deseo de que haya un diálogo entre el gobierno y la oposición, y muchos esperaban que sus declaraciones durante la visita fueran más contundentes, que llamara al gobierno “dictadura” y que pidiera libertad, pero nada de eso pasó. Su avión salió de la ciudad amurallada al final de la tarde sin dirigirse de nuevo al tema. Según analistas, el Papa optó por la prudencia.

La calle 26 de Bogotá, por donde pasó el argentino a su llegada del aeropuerto El Dorado, estuvo llena de nacionales y de muchos venezolanos que fueron a recibirlo, y que aprovecharon la multitud para vender empanadas, arepas, y calcomanías alusivas al papa. “Que por favor nos ayude a salir de la dictadura que hay en Venezuela. Tenemos muchísima fe de que Venezuela va a salir de todo esto”, pidió María Fuentes quien estaba en el lugar desde las 11 de la mañana vendiendo las pegatinas con otros compatriotas.

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La curiosidad fue lo que llevó a Jonathan Vargas al lugar, ya que no es católico, pero reconoce al pontífice como un líder. Comentó que si tuviera la oportunidad de darle un mensaje al Papa sería “sobre la seguridad que tengo de que él con el poder de convocatoria y peso político que tiene a nivel mundial, puede hacer mucho más de lo que hace. Creo que en cualquier país del mundo, una pequeña iniciativa del papa habría influido mucho en el desenlace de una crisis”. No obstante, luego indicó que el caso de Venezuela “es atípico” y que la poca importancia que el gobierno venezolano le da a los pronunciamientos internacionales le “hace pensar, que nada ni nadie que venga del exterior, contribuirá en lo más mínimo para resolver la difícil situación en Venezuela”. cita-Papa-4 Durante los últimos años, Colombia ha experimentado un incremento en la entrada de venezolanos a su suelo, en vista de la crisis política y económica que experimenta su país. Hasta agosto, Migración Colombia estima que entre 300 mil y 340 mil venezolanos y colombianos entraron al país los últimos años con la intención de quedarse, sin contar los que se encuentran en situación irregular, y de los que la entidad no tiene cifras definitivas. Hoy se puede encontrar a muchos vendiendo en las calles, y en el transporte público narrando cómo vivían en Venezuela y pidiendo que los ayuden. Dispuestos a hacer lo que sea para quedarse en tierra colombiana, al menos por ahora.

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Antes de la llegada del Papa, el Vaticano ya había dicho que en su visita de cinco días se mantendría alejado de la política, y que sería de carácter apostólica. A pesar de esta afirmación, líderes políticos asumían que el pontífice nacido en Argentina venía a apoyar los acuerdos logrados por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos con la principal guerrilla del país, hoy convertida en partido político y denominada Fuerza Alternativa Revolucionara del Común (Farc), con el mismo acrónimo de su época armada. Por ende, también se esperaba que al estar tan cerca de Venezuela criticara el accionar de su gobierno o al menos dijera algo sobre la situación de escasez de alimentos y medicinas que vive el país, y en la que el Vaticano había intentado mediar a finales del año pasado impulsando un diálogo entre el gobierno y la oposición que fracasó porque el Ejecutivo se rehusó a cumplir lo acordado.

Sin embargo, durante el desarrollo de su agenda, Francisco seguía concentrado en los problemas colombianos, en conversar con las víctimas de la violencia, del conflicto armado, y en pedirle a sus feligreses no dejarse llevar por la venganza y enfocarse en cerrar las heridas para poder conseguir la paz.

cita-Papa-3 El silencio sobre la crisis vecina durante los primeros días le ganaron críticas por parte de los venezolanos: “El Papa debería ser más contundente. Más del 80% de las muertes han sido jóvenes y no se ha pronunciado”, dijo uno en declaraciones a la televisora City TV. Aunque su afirmación no era del todo cierta. La última vez que la Iglesia emitió un comunicado respecto al gobierno de Maduro fue previo a las elecciones para instalar la Asamblea Nacional Constituyente, con la intención de modificar la Carta Magna de manera ilegítima ya que no se realizó un referendo consultivo establecido en la ley que debía consultarle a los ciudadanos si querían que el documento fuera reformado. La declaración de la Santa Sede pidió al Jefe de Estado que “evite o suspenda las iniciativas en curso como la nueva Constitución, que en lugar de favorecer la reconciliación y la paz fomentan un clima de tensión y de choque, hipotecan el futuro”. Además, solicitó “las condiciones para una solución negociada, teniendo en cuenta los grandes sufrimientos del pueblo por las dificultades para procurarse alimentos y medicinas y por la falta de seguridad”.

En esta oportunidad, Francisco se dirigió desde la iglesia San Pedro Claver, un santo conocido por su lucha a favor de los esclavos que llegaba a Cartagena prevenientes de África. Había hablado de prestar la mano al necesitado, de dar dignidad a los descartados por la sociedad, a los inmigrantes y los que sufren de la violencia, cuando dijo: “Desde este lugar, quiero asegurar mi oración por cada uno de los países de Latinoamérica, y de manera especial por la vecina Venezuela. Desde esta ciudad, sede de los derechos humanos, hago un llamamiento para que se rechace todo tipo de violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que se está viviendo y afecta a todos. Expreso mi cercanía a cada uno de los hijos e hijas de esa amada nación, como también a los que han encontrado en esta tierra colombiana un lugar de acogida”.

El presidente Santos, anfitrión de la visita papal, ya había sido contundente señalando la “destrucción de la democracia en Venezuela” ante las acciones de Maduro, por lo que la presión para que el pontífice hablara venían de todos los frentes. La Iglesia venezolana también se esforzó en mantener el tema en la agenda.

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Una comisión de cinco obispos liderada por el cardenal Jorge Urosa, consiguió ser recibida por su santidad el jueves, luego de que ofreciera una misa en el parque Simón Bolívar de Bogotá. De acuerdo con el comunicado publicado por la Conferencia Episcopal Venezolana, Francisco les pidió que siguieran acompañando al pueblo y defendiendo sus derechos. Les expresó que seguía la situación del país, y “mostró su preocupación por la agudización de la crisis humanitaria expresada en el hambre y la escasez de insumos médicos y la emigración de numerosos venezolanos”. La delegación tomó este recibimiento como un espaldarazo “a todo lo que se está haciendo por la paz en Venezuela”.

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El abogado y experto en derecho eclesiástico, Hernán Olano, esperaba que el Papa emitiera una declaración durante la homilía del sábado en Medellín, pero ese día solo se refirió a las víctimas del terremoto en México y de los huracanes que estaban golpeando al Caribe. Considera que aunque el líder de la Iglesia decidió ser cauteloso respecto a Caracas, sus declaraciones han sido coherentes, y “no pueden ser mas fuertes porque ya sería poner en peligro a la Iglesia venezolana ante la situación”, ya que estaría tomando una postura radical que podría hacer a los obispos un blanco de la represión del Maduro. Sin embargo, considera que el haber accedido a reunirse con el grupo representado por Urosa, habría dado un apoyo tácito a la oposición.

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Por su parte, el politólogo Jairo Libreros coincide en que el Vaticano ha sido tibio respecto a la crisis venezolana, pero señaló que apenas concluya su misión en Colombia, el país caribeño sería su próximo punto en la agenda. “Creo que la agenda del Papa ha sido exitosa a Colombia, ya que no solo apoyó a Santos, sino que ha lanzado mensajes que solo están dirigidos a legitimar los acuerdos, y a llamar la atención a las Farc. Pensar que él va a tomar una postura fuerte es pedirle demasiado, muy seguramente en reunión con obispos va a estar más solícito a dar guía, pero lo que veo que es que él saliendo de Colombia tiene el espacio para hacer esas declaraciones”.

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Para Libreros las declaraciones del papa son un indicio de que luego serán más fuertes, puesto que con Colombia habría tenido el mismo incremento progresivo de sus declaraciones, el mismo guion. “Creo que está preparando el contexto social, lo que pasa es que venezolanos esperan declaración de tenor de dictador, pero generaría más obstáculos o bloqueo, que una alternativa viable, y en el Vaticano han demostrado que hacen la tarea sin entrar en ninguno de los equipos (oposición o gobierno), y no perder papel de facilitador. Si llega a descalificar, pierde”, sentenció.