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#EntrevistaUB | Luis Chataing: Me propusieron ser diputado

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Una semana después de despedirse de la radio, Luis Chataing se sacude el guayabo para hacerle frente a nuevos retos. Tras permitirse unos días que calificó de luto, el locutor con 25 años de experiencia en los micrófonos de Venezuela, evalúa varios proyectos, sopesa retos y busca hacerse camino desde Miami. Tras escaparse de la boa constrictor en la que se ha convertido la realidad venezolana, la inquietud de Luis busca en qué ocuparse. Mientras, nosotros en UB le preguntamos qué pasó con las “misiones superiores”, o con los deseos de hacer política

“Re-calculando”, como lo dice la voz del GPS en Miami, así se encuentra Luis Chataing. Luego de su comentada salida de la radio venezolana, el veterano hombre de medios se encuentra en “modo pausa”. Una muy breve, por cierto, porque este jueves comienza con algunos proyectos que le permitirán mantenerse conectado con el país, mientras sigue proyectando su marca personal fuera de los medios tradicionales y los oídos criollos.

Se tratará de unas transmisiones de Facebook Live, que realizará todos los jueves, como antesala a la publicación de unas cápsulas noticiosas en su canal de Youtube, y en la que podrá interactuar en vivo con el público conectado en cualquier parte del mundo.

En medio de ese trance, Chataing sigue con su programa Ahora Mismo en VivoPlay, con el cual está “tremendamente feliz”, pues goza con la plena libertad de expresión y producción que siempre exige en cualquier trabajo, y con las giras mundiales de su último monólogo. Ojo… que viene uno próximo. Es que la inquietud que caracteriza a Chataing, no deja decaer su espíritu de crear, comunicar y brillar.

—Hay opciones de hacer radio acá en emisoras de EEUU, eso está. Pero este brake para mí tiene que significar un salto hacia adelante. Mientras termino de definir cuál va a ser un salto contundente. (…) Hay una idea increíble que sí me tiene muy entusiasmado que no les puedo contar. Cuando se enteren sabrán de qué estaba hablando, Está muy bien encaminado. No va a ser un programa permanente, es como un especial que voy a hacer. Si todo termina de cuajar, va a ser para mí una súper satisfacción. Solo estoy esperando que el Papa me responda el teléfono y ya (risas).

Sobre las dificultades de mantener el “dinamismo” del espacio que conducía junto a Miguel Arias y Nathaly Ordaz en Onda la Superestación, Chataing se refiere a su necesidad de “abarcarlo todo”, de inundar la cabina con su energía y poder interactuar con sus compañeros. Pero eso lo había hecho millones de veces, estando de gira. Detrás de la voz ahogada que se despidió de los micrófonos venezolanos el pasado martes siete de febrero, había una inmensa frustración ciudadana.

—Por primera vez la situación se me hizo tan densa, y en la distancia, tan difícil de digerir. Estamos en una espiral de mordernos la cola y mordernos la cola, que cada día fui perdiendo la capacidad de hacer mi trabajo. ¿Cuál es mi trabajo? Buscar la actualidad a través del cristal del humor. Yo busco que cada uno de mis programas brille y la emisora busca que sus programas brillen y el mío no estaba brillando.

Desde una urbanización del sur de Florida con aroma a grama recién cortada y peatones despreocupados, Chataing habla de lo desgastante que es hablar todos los días de lo mismo, de lamentar lo mismo una y otra vez. Y nos dice tal como le dijo a Leonardo Padrón cuando amistosamente le reprochó la decisión: “Yo no puedo ser parte de ese disco rayado. Yo necesito que esa aguja salte”.

Claro que le duele Venezuela. Con una fotografía inmensa de Caracas en su sala, Chataing admite que su renuncia es una baja en la lucha por la democracia, la libertad de expresión y en contra del populismo. Se nota contrariado, pero no desfallecido. Repite en varias ocasiones que su partida de Venezuela no es para siempre y que su renuncia a Onda, supone una búsqueda de nuevos espacios.

—Mi mayor remordimiento hoy: es Leopoldo López y los presos políticos. Entender que ellos hicieron un sacrificio que yo no supe hacer. Leopoldo tiene a sus hijos creciendo a la distancia. Simonovis, Iván, fue preso y sus hijos se hicieron adolescentes. Cómo se recupera de eso Iván. Yo no tuve ese coraje, pero tampoco tenía que ir preso. Yo no he hecho nada (risas). Estoy tranquilo conmigo mismo porque yo no he terminado con Venezuela y estoy reorganizando mi manera de participar en esta historia desde las plataformas digitales. Y creo que en estos 25 años algún granito de arena puse.

Las intenciones de involucrarse en una misión superior o en una carrera política tampoco se han desvanecido. En esa insistencia de dejar las puertas abiertas al cambio, Chataing confiesa haber rechazado la propuesta de ser candidato a la Asamblea Nacional para las elecciones de diciembre de 2015. La razón la deja muy en claro, pues también influye en su cambio de residencia: su esposa e hijos.

—Mi esposa y yo pasamos casi 7 años buscando a nuestro primer hijo. Yo ahora en abril cumplo 50. Si yo hubiera disfrutado a mis hijos desde los 25 hacia arriba, yo te diría: sabes qué, he disfrutado le voy a poner a esto o a lo otro. Resulta que precisamente no me sentía motivado en un 100% a dedicar mis próximos años, 24 horas los 7 días a la semana, a un oficio, en un país que reclama ese tipo de compromiso. Porque creo que cualquier persona que hoy día se encuentre en el ámbito político tiene que necesariamente sentir un desprendimiento para con la familia y con su propia vida y dedicarse de lleno al tema político.

Fueron justamente esas elecciones, en las que no participó, las que le dieron ánimo de hablarle a Venezuela todas las mañanas durante un año más. Él, como muchos venezolanos, aplazó planes de emigración por la inmensa noticia de que la oposición logró una mayoría en el Parlamento. Pero tal como lo relata y todos sabemos, no pasó mucho tiempo cuando “empezaron las primeras trampas: el TSJ, comenzaron a hacer los tapones. Y yo empecé a observar que los ciudadanos no estaban acompañando a los diputados que ellos mismos eligieron”.

Ante esa realidad, el incremento de la crisis económica, social y la violencia. Chataing decidió sacar y acompañar a su familia fuera del país. Entonces, los editoriales al comienzo del programa De Nuevo en la Mañana comenzaron a tener un tono más gris, más reflexivo, hasta convertirse en un “desahogo, un grito adolorido”. Y eso era solo los primeros minutos. Luego quedaba hora y media más en el que se narrarían más y más acontecimientos de la “novela balurda” en la que, afirma, se ha convertido la agenda noticiosa del país.

Tras una hora de entrevista con Luis Chataing, en la que hubo lamentos, proyecciones, risas y anécdotas, le preguntamos si creía que la situación en Venezuela podría cambiar. El locutor, sacó a colación la increíble resilencia que han mostrado los venezolanos; lo difícil que es ver como la sociedad ha ido “permitiendo y permitiendo” más violaciones. Sin embargo, afirma que esta crisis por la que pasa el país tiene que terminar.

—Necesariamente, tiene que ser así. No sé cómo. Cada venezolano que haya vivido estos 18 años, tiene en su cabeza algún escenario de cómo pudimos o podremos salir de esto y trata todos los días de entender cómo seguimos en esto. Lo difícil de entender, para mí hoy en día, es en qué condiciones quedaremos los venezolanos para la reconstrucción del país. Pero, ¿que si se va a acabar? Sí. Porque las bases del sistema que tenemos hoy en día son falsas. Están hechas a punto de mentiras, corrupción y delincuencia. ¿Qué tiempo va a tomar para que la gente le ponga un parado a esto? Es lo que estamos por ver, ¿en qué se va transformar? También hay que ver.
Con esa convicción de que Venezuela saldrá de esta mala racha, Chataing se dirigirá a su público cada jueves a través de las diferentes plataformas digitales:

—De aquí pa’ atrás siempre hubo cambio porque no lo va a haber de aquí pal ante. Eso me gustó muchísimo, ponlo. (risas)