Acnur alerta sobre un rápido deterioro humanitario y miles de desplazados en las calles
Alrededor de 16.000 personas se han quedado sin hogar, de las cuales casi un 40% sobrevive en las calles en condiciones precarias, señala la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur)
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), encargada de coordinar la protección y los refugios para los damnificados, advirtió este martes 30 de junio que la situación humanitaria en las zonas más golpeadas por los sismos “se ha deteriorado rápidamente”.
De acuerdo con el organismo, los monitoreos en el terreno revelan una alarmante escasez de alimentos, el colapso generalizado de los servicios básicos y un incremento exponencial en los riesgos de seguridad y protección para la población que se ha visto obligada a abandonar sus hogares.
Radiografía del desplazamiento: miles a la intemperie
Las evaluaciones preliminares, realizadas entre el 26 y 27 de junio en los estados La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y el Distrito Capital, confirman un repunte drástico en la vulnerabilidad de los ciudadanos.
Foto: Daniel Hernández
Las cifras oficiales actualizadas ya contabilizan a cerca de 16.000 personas damnificadas que han tenido que buscar un techo alternativo. Sin embargo, la falta de opciones habitacionales mantiene a una gran parte de la población en la total desprotección:
50% de los afectados se refugia provisionalmente en casas de familiares o vecinos.
39% permanece en la calle y espacios públicos expuestos a la intemperie.
11% restante sobrevive en iglesias, escuelas o estructuras improvisadas que, según denunció la ONU, no cumplen con los estándares mínimos de higiene, privacidad ni protección.
«La situación es sumamente compleja», señaló desde Ginebra la portavoz de Acnur, Carlotta Wolf, al desglosar las precarias condiciones en las que se encuentran los desplazados.
Alerta por menores separados y plan de reunificación
Uno de los datos más alarmantes recopilados por las agencias internacionales es que el 17% de los encuestados reportó la presencia de niños, niñas y adolescentes no acompañados o que terminaron separados de sus núcleos familiares en medio del caos del sismo.
Ante este escenario, el Grupo de Protección de las Naciones Unidas, liderado por Acnur y con la participación activa de agencias como Unicef, activó de forma urgente una campaña de identificación, localización y reunificación familiar para proteger a los menores de edad.
Como parte de las acciones operativas, Wolf informó que, en alianza con Cáritas, se habilitó un centro de acopio y almacenamiento de donaciones para centralizar y agilizar el despacho de ayuda humanitaria hacia los focos de desastre, como el sector de Catia la Mar en La Guaira, donde rescatistas internacionales continúan con las labores de búsqueda en estructuras colapsadas.
Caos logístico y el rol del Gobierno
El flujo de asistencia también enfrenta sus propios desafíos institucionales. El pasado lunes 29 de junio, un portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Venezuela conversó con la agencia EFE y describió un escenario de «caos logístico». Explicó que, aunque la ciudadanía ha intentado canalizar ayuda de forma espontánea y con buena voluntad, es indispensable centralizar la organización para garantizar una distribución equitativa que respete la dignidad de los afectados.
Por otra parte, al ser consultada sobre las crecientes denuncias y rumores en redes sociales respecto a presuntas fallas de transparencia por parte de las autoridades venezolanas en el manejo de los insumos, la portavoz de Acnur evitó la confrontación política y matizó la posición de la organización.
Wolf se limitó a precisar que, en este tipo de catástrofes, los organismos de la ONU enfocan sus esfuerzos en «apoyar la respuesta liderada por el gobierno, lo cual también ocurre en esta situación», dejando claro que el canal de cooperación institucional se mantiene activo en medio de la emergencia.
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