Terremoto en Venezuela

Así funciona el campamento improvisado que nació a las puertas del Panteón Nacional

El miedo a las réplicas y los daños estructurales obligaron a docenas de familias a mudarse a las plazas y zonas verdes del Panteón Nacional, donde pernoctan en pequeñas carpas a la espera de insumos básicos y mayor atención institucional

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Docenas de familias de las inmediaciones de Santa Rosalía, la avenida Panteón y San José se mantienen a las afueras del Panteón Nacional desde el doble terremoto del pasado 24 de junio. Son muchas las carpas instaladas en la plaza central y en las zonas verdes que colindan con el Cuartel San Carlos. Incluso la antigua Torre de la Prensa, ahora sede del Ministerio de Comunicación, tiene nuevos vecinos.

Aurora Medina, su esposo y sus dos hijas menores de edad llegaron sin nada a este sector para pasar la noche junto a otros afectados después de los movimientos telúricos. «Nosotros vivimos alquilados en una casa en San José, pero cuando ocurrió el terremoto yo estaba cocinando; se sintió un ruido durísimo, las niñas gritaban y no entendían qué pasaba. Tomé mis cosas y me fui con ellas. Mi esposo estaba en la calle, pero gracias a Dios pude comunicarme con él y pasamos la noche aquí. Después fue que nos regalaron las carpas. Prefiero estar aquí con mis vecinos y no volver a esa casa”, relató.

La antigua Torre de la Prensa, ahora Ministerio de Comunicación ahora tiene vecinos.
Frank Reyes y su familia se mantienen en una carpa en la plaza del Panteón Nacional.
Familias numerosas en los espacios del Panteón Nacional
Muchas personas de la tercera edad pasan el día aquí para no sentirse desprotegidos en sus hogares por miedo al próximo sismo.

En las escalinatas de la plaza del Panteón se encuentra Frank Reyes junto a su familia. Ellos provienen del sector Aguacatico, cerca de la avenida Panteón, y salieron de su vivienda para pasar estas noches en un lugar abierto. Reyes explicó que tomó la decisión porque hay dos casas grandes cerca de la suya que están fracturadas y teme por los suyos. Las autoridades le recomendaron desalojar para resguardar sus vidas y evitar que las réplicas los sorprendan desprotegidos.

Para estas familias, al igual que para cualquiera que haya vivido esta tragedia, no ha sido fácil llegar hasta aquí, pero se han sentido a salvo dentro de las limitaciones. Entre todos se cuidan porque son conocidos de sectores adyacentes; el sentimiento de comunidad es lo que predomina en este campamento improvisado.

Por otra parte, una vecina que prefirió mantener el anonimato para evitar ser señalada, comentó que muchos residentes de los urbanismos de la Gran Misión Vivienda cercanos a la zona se mantienen en el campamento durante el día desde que este se instaló. Según denunció, estas personas reciben los alimentos que llegan como si fueran parte del grupo de damnificados, pero al llegar la noche se van a sus casas, aprovechándose de las donaciones destinadas al refugio.

Muchos niños hacen vida entre los espacios del Panteón Nacional y el Cuartel San Carlos
Voluntarios organizados entregan a las mujeres del campamento toallas sanitarias.
La mayoría de las carpas son pequeñas, solo tienen espacio para un adulto y un niño.

Los afectados también alegan una falta de compromiso por parte de las fuerzas del Estado. Señalan que ayer, 29 de junio, se instaló un grupo de trabajo de los consejos comunales, pero aseguran que quienes realmente han hecho la labor de acompañamiento han sido los mismos vecinos. Gracias a esto, la propia comunidad sabe quiénes necesitan la ayuda verdaderamente y quiénes no.

Este grupo de personas organizadas ha trabajado para ofrecerle entretenimiento a los niños que están en las carpas y ha conseguido donativos oportunos para muchos. Sin embargo, advierten que lo más urgente para el campamento en este momento son colchones, más carpas y baños portátiles, entre otros insumos.

Un grupo de vecinos organizados gestionan la ayuda para los que se mantienen en las carpas aquí está llegando: agua, comida, zapatos, ropa.
Los espacios públicos de este campamento han servido para notificarle a la comunidad que en otros lugares hay desaparecidos por el terremoto del 24 de junio.

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