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Se registraron 56 saqueos en el primer semestre de 2015

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró durante los primeros seis meses de este año 56 saqueos y 76 intentos de saqueo, reportó la agencia de noticias Reuters.

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Según la organización, casi seis veces a la semana se producen saqueos o amagos de saqueos en Venezuela, que computan hemerográficamente y con colaboradores en todo el país, escribió el corresponsal Diego Oré.

La escalada de violencia en los establecimientos comerciales se ha registrado tanto en negocios privados como públicos. Incluso, el sindicato de Abastos Bicentenario ha reportado situaciones irregulares en sucursales de todo el país tras la eliminación del control de las compras por número de cédula.

«El OVCS ve con mucha preocupación el aumento de actos vandálicos (…) resultado de la escasez, el desabastecimiento y la impunidad», señaló la entidad en un informe donde contabilizó, al menos, 2.836 protestas en los primeros seis meses del año, un promedio de 16 protestas diarias en todo el país.

Pese a la tensión latente en las calles y la profundización de la crisis económica, pocos creen que el escenario escale a una situación similar al de las protestas opositoras de principios de 2014.

«Por ahora, sin embargo, el potencial para una explosión social y una crisis más aguda parece estar contenido«, dijo la firma Eurasia, citada por Reuters.

La agencia cita el caso de Josefa Bracho, una profesora de 70 años, que fue acuchillada en la fila de un supermercado. Mientras esperaba para entrar a un abasto en una zona de clase media de la ciudad central de Barquisimeto, una revendedora le hizo un tajo de unos 15 centímetros en el muslo derecho tras reclamarle por adelantarse en la enorme fila.

«Teníamos como cuatro horas haciendo cola y llegaron tres mujeres y se pusieron por delante. Entonces les dije ‘¿Qué les pasa? ¿Por qué se vienen a meter?'», relató Bracho vía telefónica. «Al rato, ella pasó y me cortó la pierna con un bisturí. Sentí como un ardor».

«Menos mal que no me lo pasó por el cuello», agregó Bracho precisando que, desde ese día, renunció a hacer filas. «Hacer cola es poner mi vida en peligro».

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