"Día cero": final explicado del éxito de Netflix protagonizado por De Niro
En "Día cero", Robert de Niro interpreta a un expresidente de Estados Unidos que debe volver a la palestra debido a un ciberataque global. La miniserie sobre complots y búsqueda de la verdad deja muchas preguntas en el aire. Aquí las respondemos
Ha vuelto Robert De Niro a Netflix y lo ha hecho de manera exitosa. «Día cero» («Zero Day»), miniserie que protagoniza, está en el primer lugar de lo más visto en diferentes países.
«Día cero» está a cargo de Eric Newman (uno de los showrunners de la franquicia «Narcos»), Noah Oppenheim y Michael Schmidt y la trama parte de un punto muy probable y del que se habla mucho en estos día de dependencia tecnológica: un ciberataque global.
En ese contexto, De Niro interpreta a George Mullen, un expresidente que vuelve del discreto retiro para investigar quién o quiénes pueden estar detrás de dicho ataque, que produjo miles de muertes y colapsó el sistema informático y eléctrico de Estados Unidos.
Antes de seguir, advertimos que en las próximas líneas haremos spoilers para explicar las preguntas más importantes de la serie de 6 capítulos.
¿Quiénes son los «malos» en «Día cero»?
Uno de los puntos más confusos de «Día cero» es descubrir quiénes están detrás del ataque al sistema informático de Estados Unidos y sus razones. Para responder a esta pregunta, hay que hablar, primero, del presidente de la Cámara de Representantes, Richard Dreyer, interpretado por Matthew Modine.
Dreyer no trabaja solo. Es apoyado por los congresistas Jerry Benson, Barbara Rollins, los senadores Max Trillin, Pat Bishop y la propia hija del expresidente, Alexandra Mullen. A este grupo de políticos se les unen los multimillonarios Robert Lyndon y la manipuladora y experta en tecnología, Monica Kidder, una especie de Elon Musk versión mujer.
Ese selecto y peligroso grupo pone en marcha el plan de usar una arma cibernética creada por la agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos para generar pánico, en un ataque que no debía durar más de un minuto y que, en principio, no cobraría víctimas. Pero no fue así, más de tres mil personas fallecieron en este complot.
¿Qué se esperaba con este ataque?
La idea de Dreyer y sus compinches es que después del pánico que generaría el ataque, habría una unificación de los intereses colectivos. Ante el horror de la opinión pública, los políticos deberían trabajar en conjunto para volver a Estados Unidos fuerte, por la incertidumbre. Esto obligaría a dejar los extremos y ambos partidos buscarían el bien común, eligiendo «el centro», como se dice en la serie.
Dreyer quiere que el Congreso vuelva a más poder, restándole peso a la figura todopoderosa del presidente. Eso es palpable hoy, al ver a mandatarios que concentran seguidores casi religiosos, como Donald Trump. En conclusión, con el ataque se busca una nueva era de bipartidismo y eliminar de la agenda política las divisiones del país.
Sin embargo, la jugada de Dreyer falla cuando la presidenta, Evelyn Mitchell (Angela Bassett) no le escoge para investigar el ataque sino que la mandataria requiere los servicios de George (De Niro).
¿Por qué la hija de Mullen acepta trabajar con «el enemigo»?
Uno de los personajes más interesantes de la miniserie es el de Alexandra Mullen (Lizzy Caplan). Se le presenta como una aliada o mano derecha de Dreyer mientras mantiene un intenso romance con su par, pero aliado de su padre, Roger Carlson (Jesse Plemons).
Alexandra es la típica joven que cree saber más que su padre, George. Lo vemos porque le recuerda que «el mundo ha cambiado». Con esto quiere decir que las fronteras entre el bien y el mal se desdibujaron. Mientras el expresidente cree que «la verdad» siempre debe salir a flote, su hija piensa que no es así si se busca un «bien mayor».
En este sentido, Dreyer le promete a Alexandra que con el minuto de «apagón» cibernético se podría eliminar a los partidarios de la extrema derecha y luego trabajar en una legislación bipartidista
Sin embargo, con el paso de los días, tras el asesinato de Carlson y el examen de su conciencia, Alexandra se da cuenta de que ha sido engañada por Dreyer y por eso decide contarle toda la conspiración a su padre. Ella le explica que al principio parecía una buena idea, pero que nunca pensó que el plan podría causar muertes.
¿George «sacrifica» a su hija por «la verdad»?
En este punto, tras la confesión de Alexandra, George tiene solo dos opciones: o cuenta toda la verdad de su investigación, lo que significaría que su hija terminaría detenida, al igual que el cerebro del ataque, Dreyer. O miente «por el bien» común y solo acusa a los millonarios Kidder (quien aparentemente se suicidó) y Lyndon (detenido).
De hecho, George cuenta con el aval de la presidenta Mitchell, quien le advierte que al desenmascarar a congresistas y senadores podría generar una crisis en todo el sistema político estadounidense. Y, a manera de advertencia, le recuerda que él incluso escondió un amorío y una hija secreta con una asistenta (Valerie Whitesell) por el bien de EEUU, al punto de no plantearse la reelección.
Al mismo tiempo, Dreyer, en un último intento de salvar su pellejo, le dice a George que no es necesario revelar el complot. Él asegura que renunciará al final de su mandato y que convencería a los otros políticos involucrados en hacer lo mismo. El expresidente parece estar de acuerdo con este movimiento.
Sin embargo, durante al presentación de la investigación, George no se guarda nada. Señala con pelos y señales a los involucrados en la trama, empezando por Dreyer y culminando con su hija, quien confesó voluntariamente y se puso a disposición de las autoridades. De hecho hay más personas metidas en este complot, pero el investigador dice que serán otras personas quienes deben revisar hasta dónde llega la corrupción.
¿Mullen está enfermo o existe Proteus?
Durante los 6 capítulos vemos que el expresidente Mullen sufre algún tipo de disociación o enfermedad. No reconoce a sus nuevos empleados en la casa o escucha una música extraña, en especial el tema «Who Killed Bambi?», de Sex Pistols.
Luego, todo parece empeorar cuando cree ver a la periodista que le ayudaría a escribir sus memorias y que falleció en un accidente durante el minuto del apagón cibernético, entre una multitud mientras daba un discurso.
Se sugiere al principio que estos delirios paranoicos son producto de un arma neurológica creada por la Seguridad Nacional llamada Proteus. Sin embargo, Valerie, la asistente y madre del hijo fuera del matrimonio de George, hace una investigación que no le lleva a ninguna parte.
También se sugiere que Proteus pudo haber sido usada contra George, pero no se encuentran pruebas concluyentes, por lo que es muy probable que el expresidente solo sea víctima del estrés y el trauma de haber perdido un hijo a una edad muy joven.
En una entrevista con The Wrap, el cocreador Eric Newman dijo sobre Proteus: «Creo que habrá una audiencia que lo verá y pensará que definitivamente estaba siendo atacado por algún arma de ondas sonoras. Y luego habrá una audiencia que cree que no lo fue, y eso está muy en el tema y es intencional.
«Todos sacamos nuestras propias conclusiones diferentes a partir, en muchos casos, del mismo conjunto de hechos. Y realmente vivimos en un mundo en este momento donde que alguien en una posición de autoridad diga que algo es una cosa o la otra ya no significa tanto como antes», concluyó.
¿Qué significa el final de «Día cero»?
Al principio de «Día cero» vemos cómo George tiene una rutina estricta: hace ejercicio, desayuna y lee las noticias a una hora determinada. Esta es una forma de los creadores de la serie de decir que se trata de un hombre con determinación y creencia solidas. Por lo tanto, sin importar las consecuencias, suele tomar las decisiones que cree son las moralmente correctas.
De hecho, si vemos lo que le dice Dreyer a George cuando revela el informe en el Congreso, es la referencia a la moral. Esto tiene tanto peso que George decide aceptar la inculpación de su hija, Alexandra, para que el informe que le encomendaron sea todo lo esclarecedor posible. Sin embargo, esto tiene una grave consecuencia.
La esposa de George, Shelia (Joan Allen), le había advertido que no estaba dispuesta «a perder otro hijo». Es una advertencia: si el expresidente acepta que Alexandra vaya detenida, la relación se rompe. Y así sucede. Al final vemos al protagonista solo, en su inmensa mansión.
«La verdad» o su búsqueda puede tener enorme consecuencias para quienes la persiguen, y en este caso es la soledad de George.
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