Ecuador ha dado un paso significativo en el proceso para restringir el ingreso de extranjeros, una política que se viene implementando con el argumento de que debe combatirse al crimen organizado, que efectivamente azota al país andino. No hay, sin embargo, una causalidad demostrada entre el flujo migratorio masivo de venezolanos y el aumento de la delincuencia.
Según el portal especializado InSight Crime, la violencia se descontroló en Ecuador por la actuación de bandas criminales dedicadas al tráfico de drogas, no por la migración.
La nueva normativa anunciada este domingo, de implementar una visa de tránsito para ciudadanos de Venezuela, Cuba y Haití, entre otros países con restricciones, representa un cambio drástico para los migrantes venezolanos, quienes hasta ahora podían transitar por Ecuador sin necesidad de una visa específica para conexiones aéreas o terrestres.
De acuerdo con los datos de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), liderada por ACNUR y la OIM, Ecuador es el cuarto país de la región con mayor presencia de venezolanos, albergando a más de 441 mil personas. Solo en abril de 2025, ingresaron algo más de 20 mil venezolanos, muchos de los cuales utilizan el país como puente hacia otros destinos.
La exigencia de una visa de tránsito añade una capa adicional de complejidad, incrementando costos y tiempos de planificación para quienes ya enfrentan condiciones de vulnerabilidad extrema.
Una situación caótica
La medida responde a un contexto regional complejo. La nueva visa de tránsito podría generar una situación caótica, especialmente en el principal paso desde Colombia a Ecuador, el Puente Internacional de Rumichaca. Las autoridades ecuatorianas han prometido un proceso ágil para no afectar el turismo y negocios, pero la falta de detalles sobre la implementación genera de entrada incertidumbre entre las comunidades migrantes.
Para los venezolanos, esta restricción se suma a una serie de obstáculos migratorios en la región. Desde 2021, la visa humanitaria en Ecuador dejó de estar disponible, obligando a los migrantes a optar por otras categorías, como la visa UNASUR, que cuesta 250 dólares, un monto prohibitivo para muchos.
En el caso de Ecuador, la nueva visa de tránsito podría empujar a más venezolanos hacia rutas irregulares, controladas por redes criminales, lo que sería un contrasentido con el objetivo de la medida.
La comunidad venezolana en Ecuador, una de las más grandes de la región, se encuentra en una encrucijada. Muchos de ellos, que huyeron de la crisis económica y política en Venezuela, ahora enfrentan un panorama de incertidumbre. Los cambios en la política migratoria bajo el gobierno de Daniel Noboa, el cierre de consulados venezolanos en el país andinos por decisión del gobernante Nicolás Maduro, a lo que se suma esta nueva visa de tránsito, profundiza esta situación inestable.
Según el diario económico Expansión, además el aumento del costo de vida y el desempleo dentro de Ecuador han exacerbado la vulnerabilidad de los venezolanos, muchos de los cuales no cuentan con los recursos económicos para cumplir con los nuevos requisitos migratorios.
Ecuador que históricamente un país de acogida, enfrenta el desafío de equilibrar las políticas de seguridad, sin duda necesarias, con los derechos humanos de los migrantes.