Venetur de Caracas, más penas que glorias

La nostalgia de los edificios emblemáticos del eje cultural de Caracas, expropiados a la cadena Hilton, contrasta con los retratos de Hugo Chávez en el lobby del Alba Caracas y el Anauco Suites. A pesar de las millonarias inversiones para su remodelación, los hoteles Venetur de la capital no se han acercado ni un paso al siglo 21

Venetur de Caracas, más penas que glorias

Una empleada del Hotel Venetur Alba Caracas limpia la placa de metal que porta el nombre del edificio rebautizado en 2007, luego de la expropiación por el entonces Presidente Hugo Chávez. La señora hace su trabajo sin reparar en el brillo de las cinco estrellas que aún subrayan el nombre de esta edificación emblema de la vida cultural y económica de Caracas. Pocos visitantes entran y salen de sus instalaciones en plena tarde de jueves, y aunque afuera la brisa caraqueña hace su mejor esfuerzo, en el lobby el calor hace estragos al que permanece unos minutos en la recepción. El sopor se mantiene en los pasillos, en los baños, en los puntos menos favorecidos por las corrientes de aire natural y se intensifica en el piso inferior, especialmente cerca del gimnasio del hotel: ni una brisita de frescura se asoma por las rendijas del aire acondicionado que lleva más de un año sin funcionar.  Algunos locales resuelven con su sistema de enfriamiento particular: a punta de ventiladores o con sus propios equipos de aire.

En los sótanos, cerca de los puestos reservados para carros y camionetas con carteles de “uso oficial”, hay una torre de cajas y materiales de construcción. Son similares a las que están al lado de los contenedores que ocupan gran parte del exterior del hotel, al margen de la avenida México. Algunos trabajadores dicen desconocer el contenido y solo se limitan a responder: “materiales”. Otros aseguran que se trata de las tuberías e instalaciones eléctricas del sistema de aire acondicionado para todo el hotel. Mientras, los taxistas comentan que más de una vez los huéspedes han llegado al hotel con una particular pieza de equipaje: ventiladores. “Los funcionarios que tienen que hospedarse aquí por trabajo saben que no hay aire (acondicionado)”. Frescura cinco estrellas.cita2

Pero los precios de las habitaciones no son de pensión aireada con aspas: una habitación matrimonial o doble cuesta entre 9.000 y 10.400 Bs, y si están ubicadas en los pisos ejecutivos (del 18 al 26) el monto oscila entre 10.500 y 12.700 Bs por noche. Si necesita un poco más de espacio, las suites cuestan entre 16.000 Bs y 20.000 Bs la noche. Y por los 50.000 Bs que cuesta la suite presidencial probablemente habrá disponible aunque sea un aire portátil.

Deudas estrelladas

Valentina Ramos se hospedó allí por cuestiones laborales. El relato que brindó a la periodista Enza García, en Puerto La Cruz, donde reside, es enconado. “Te puedo hablar sobre el olor a humedad, las alfombras sucias, las paredes manchadas, la lencería vieja y notablemente mal lavada, los retrasos en el servicio de habitación, el televisor viejísimo con el control defectuoso”. Además, ella también sudó: “¡Sin aire acondicionado!”.

Fuera de las habitaciones, el hotel pide disculpas. En los ascensores fuera de servicio de la planta baja del área comercial, el mensaje –en english y spanish- pide excusas por las molestias ocasionadas con “los trabajos de remodelación, mantenimiento y adecuación” que se están llevando a cabo. Las reformas del hotel Venetur Alba Caracas fueron anunciadas en mayo de 2013 por el entonces ministro de Turismo, Andrés Izarra, quien especificó que el Estado había solicitado un crédito al Banco Bicentenario por Bs 440 millones para empezar los trabajos en tres hoteles, de los cuales 231 millones estaban destinados al Alba Caracas. El 15 de septiembre de 2013, la empresa estatal Venetur anunció el inicio formal de esos trabajos, a través de nota de prensa difundida en su página web. Un año y un mes después, el 5 de octubre de 2014 el ex ministro Izarra dijo que el presidente Nicolás Maduro había aprobado 80 millones de dólares más, esta vez a través de una línea de crédito especial por Bandes, tanto en bolívares como en dólares, para continuar con las reformas que Izarra estimó terminadas en 2019.

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Según fuentes reservadas de Climax cercanas a la empresa a cargo del proyecto, la remodelación estaba liderada por una prestigiosa firma de arquitectos que tenía a su cargo la adecuación de las 797 habitaciones con materiales y mobiliario de primera, y que entre otros detalles rediseñó sin escatimar costos la muy vintage discoteca La Cota 880, ubicada en el piso 15 de las instalaciones. El proyecto abarcaba la rehabilitación integral de las dos torres, los 36 salones para eventos, mantenimiento de la piscina y el lobby, reparación de los sanitarios e instalaciones eléctricas, ingeniería de detalle, modernización de los sistemas de incendios, y mejoras en la red de telefonía y datos, es decir un rostro de siglo XXI que le devuelva sus glorias a este hotel con pasado de socialité.

Pero dos años después del anuncio, en sus instalaciones subsiste un inventario nostálgico de pocas estrellas: hay carteleras informativas que usan letras de relieve para armar las palabras; las vallas que promocionan destinos chéveres se encuadran en láminas de acrílico amarillento y madera; en el sótano un antiguo laboratorio fotográfico se convirtió en oficina; y por los pasillos del hotel las cabinas de teléfonos públicos funcionan como accesorio de fondo para subir una foto retro en las redes sociales. Eso, siempre que la débil conexión de wifi aguante otro smartphone.

Las Anauco viviendas

El recepcionista del Hotel Anauco Suites está en medio de un cuento muy divertido que le está echando a un huésped que lo escucha sonriente. Se tratan con la camaradería de quien se ve a diario. La presencia que llega lo incomoda y mucho más si es para importunar con preguntas sobre disponibilidad, tarifas e información de servicios. “Eso es en la oficina de ventas. Una puerta de vidrio al lado de los baños”, espeta.

Muy poco se puede andar por las instalaciones sin que alguien del personal pregunte hacia dónde se dirige o qué se está buscando, y ni hablar de subir al área de habitaciones. Aunque se trata de un aparto-hotel, la presencia de un extraño se nota. Pareciera que, irónicamente, su origen como edificio residencial se impuso a la circunstancia histórica que lo convirtió en hospedaje, allá en 1974 cuando la próspera Venezuela aprovechó que la Organización de Naciones Unidas necesitaba una sede de reemplazo rápido para realizar la III Conferencia sobre Derechos del Mar, luego que la ONU vetó a Santiago de Chile por el Golpe de Estado que dio Augusto Pinochet en septiembre de 1973.

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Hoy, el Anauco Suites parece más un condominio con síntomas de venezolanidad que un hotel. La gente hace cola para subir al ascensor, controlada por un vigilante que vela porque el ingreso al aparato se limite a la capacidad declarada. El mismo karma que el resto de los edificios del Complejo Parque Central. También sufre el encierro de sus vecinos. En 2004, se clausuró la conexión interna que tenía con el área residencial, para resguardarse del tránsito peatonal externo. Su funcionamiento quedó delimitado por la vida política: en los pisos superiores habitan funcionarios y personal adscrito a entes gubernamentales, muchas de sus habitaciones se usaron como resguardo temporal de beneficiarios de la Misión Milagro, y en el PH está ubicada la sede del Centro Internacional Miranda, caldo de cultivo de Marea Socialista. Por eso mucha de la disponibilidad de las habitaciones está comprometida y aunque sus empleados aseguran que se puede reservar a través de correo electrónico, no se puede saber con mucha antelación cuáles son las fechas disponibles.

Las que suelen ofrecer son las suites sencillas que tienen una cama matrimonial por Bs 4.500 la noche y la doble que está entre 6.000 y 7.000. Los apartamentos con capacidad para 5 personas rondan los 9.000 bolívares por noche, los de 7 huéspedes, 11.000; y los de hasta 10 inquilinos cuestan Bs 13.500. Eso sí, no todos tienen línea blanca, y ninguna ofrece servicio de internet. La buena noticia es que mientras estén en el lobby podrán trabajar con frescura porque en el Hotel Anauco Suites sí funciona el aire acondicionado.