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Corea del Sur, el país que logró controlar Covid-19

Con ingenio, tecnología, colaboración de los ciudadanos y mucha dedicación, Corea del Sur pudo enfrentar la epidemia del nuevo coronavirus y tener tasas muy bajas de mortalidad, además de frenar los contagios en su territorio

Corea del Sur, el país que logró controlar Covid-19

Corea del Sur reportó su primer caso de infección por el nuevo coronavirus, denominado Covid-19, el 20 de enero de 2020. La enfermedad causó estragos en China, pero los surcoreanos pudieron controlarlo, o al menos evitar el mayor impacto del virus.

La enfermedad se presentó inicialmente en diciembre de 2019 y en enero de este año se salió de control en China. El epicentro fue Wuhan, en la región de Hubei.

La hasta entonces epidemia se extendió en febrero entre los miembros de la Iglesia Shincheonji de Daegu, Corea.

El grupo religioso tiene nexos con la región de Wuhan en China. En consecuencia, se produjeron contagios y se debió someter a cuarentena a los 9.300 miembros del culto en Corea.

¿Cuál fue la estrategia?

El gobierno de Corea hizo una importante inversión en sus ciudadanos. Se realizaron hasta 18.000 pruebas diagnóstico por día para controlar el avance de Covid-19.

Las altas cifras de infectados, señala Seúl, se debe a la constante evaluación en la cuarentena para detectar cualquier caso sospechoso. Corea hizo más de 110.000 pruebas, hasta principios de marzo, para determinar quiénes estaban infectados.

El gobierno señala que 1 de cada 314 ciudadanos del país, de aproximadamente 51 millones de habitantes, está evaluado.

Corea impidió el paso de extranjeros, en especial los que venían de las zonas afectadas como Wuhan, en Hubei, China; Hong Kong y Macao. Aplicó un procedimiento especial de entradas para coreanos y extranjeros que implicaba desinfección y controles de fiebre.

Asimismo, se debía responder un cuestionario y una declaración especial con sus datos de contacto y dirección. Entre las preguntas estaban si visitaron el epicentro de la pandemia, Wuhan, y se verificaba los números telefónicos, para evitar informaciones falsas.

La tecnología a su favor

Corea del Sur puso en práctica medidas novedosas. China no lo hizo y eso le costó importantes recursos, en especial humanos.

Por ejemplo, para limitar la exposición de médicos y trabajadores de primera línea en clínicas y hospitales, Corea creó autoestaciones de prueba.

La estación de prueba de conducción o autoestación de prueba permitió hacer toma de muestras en 10 minutos sin que las personas salieran de su vehículo. Esta simple medida agilizó los procesos y redujo la presión hospitalaria, así como el riesgo de infección en centros sanitarios. Corea del Sur implementó cerca de 50 estaciones de conducción en todo el país.

Los pacientes en sala de espera con cualquier afección o padecimiento, al igual que el personal de limpieza, se mantuvo a resguardo. Se redujo la necesidad de constante desinfección, pues las instalaciones fueron esterilizadas, lo que cancelaba la posibilidad de presencia del virus.

Adicionalmente, las personas debieron instalar una aplicación autodiagnóstico en sus teléfonos inteligentes para enviar periódicamente información sobre su salud.

Monitoreo de casos

Por otra parte, el país tomó medidas para certificar los posibles contactos de los casos confirmados. Una vez detectada la enfermedad, Corea del Sur utilizó recursos como la revisión de datos telefónicos, sistemas de posicionamiento global y cámaras de circuito cerrados para seguir los pasos de los afectados.

Cada personas contagiada tiene asignada un funcionario del Estado para verificar el cumplimiento del protocolo de seguridad. Estos supervisores controlaban dos veces al día los síntomas de los afectados y recibían notificación si alguno de ellos rompía la cuarentena.

Sin embargo, los ciudadanos accedieron voluntariamente a ser rastreados por el gobierno, lo que permitió tener un mapa claro de los afectados por el coronavirus.

Incluso, se hicieron exámenes postmortem para ver si los fallecimientos que se atribuyeron a neumonía fueron por Covid-19, y conocer el avance de la epidemia.

Este control y monitoreo constante ayudó a detener la expansión del virus, en especial con casos leves que parecían un resfriado.

Corea del Sur se enfocó en la región de Daegu por ser el lugar con más infectados, pero toda la nación estuvo bajo el mismo plan. En especial, sirvió para controlar casos asintomáticos que exponían a la población más vulnerable: las personas de la tercera edad.

La mortalidad por Covid-19 en Corea del Sur era de 0,6% al 5 de marzo. Las víctimas principalmente fueron ancianos. A pesar de ser el quinto país con más casos del mundo (8.236), por debajo de China, Italia, Irán y ahora España, hasta ahora solo registran 76 decesos.

Costos

La nación asiática también estableció la hospitalización obligatoria para todos los casos, sin importar su gravedad. Tras un pico en las infecciones se vieron obligados a priorizar los casos, pero se ordenó la cuarentena y se habilitaron instalaciones que, junto con equipos de gestión, verificaban la evolución de los afectados.

Las pruebas son gratuitas para los ciudadanos. Cuatro compañías privadas pagan por los kits de detección. Y muchas empresas, a pesar de ser uno de los países más capitalistas del mundo, pagan los sueldos de sus trabajadores.

El Estado protege a sus ciudadanos, pero los coreanos respetan la cuarentena y facilitan las tareas del gobierno. Aquellos que incumplen la cuarentena se enfrentan a sanciones de hasta un año de cárcel y multas de 8.100 dólares.