Cuartel de la Montaña: ningún misil destruyó la tumba de Chávez
Todavía hay medios internacionales y gente en Venezuela que creen que las fuerzas especiales de EEUU dispararon contra el Cuartel de la Montaña, en el 23 de Enero. Nada de eso: el fuego tuvo otro objetivo. La tumba de Chávez sigue en pie
Cuando caminas hacia el Cuartel de la Montaña 4F, piensas que vas a conseguir escombros, paredes manchadas de hollín, algo chamuscado, pero no. Eso es lo que nos hizo creer la perspectiva, la distancia y, para cualquiera que vio la llamarada alrededor de las 2:14 de la mañana del sábado 3 de enero, el miedo.
La realidad es que el edificio sigue allí. El domingo 4 de enero, un día después del ataque de Estados Unidos, el Museo Militar está intacto, tiene luz y un par de soldados en las esquinas. No lo quemaron. «No le lograron dar, o no quisieron», dicen algunos simpatizantes del gobierno que se reúnen cerca con ganas de hablar de la vida después de la extracción. Es verdad: los restos de Hugo Chávez siguen en resguardo de los suyos.
«Le hubieran pegado al 4F y no estaríamos vivos. Yo pensé que nos íbamos a morir», aporta una vecina que llega a la plaza del 4F con dos harinas que consiguió, «carísimas», en Catia. Lo dice porque es cierto: la onda expansiva se sintió. El sonido fue abrumador. Y sí, si le hubieran dado, poco habría quedado del bloque 12 de la parroquia 23 de Enero. El objetivo real no fue la tumba de Chávez, sino el Observatorio Cagigal, ubicado a unos 500 metros de este lugar, en la loma de una montaña.
La sede del Observatorio Cagigal -creado en septiembre de 1888- alberga hoy al Comando General de la Milicia Bolivariana, según reseñas de medios de comunicación afines al gobierno de Maduro.
El portal de verificación Cazadores de Fake News, luego de hacer un análisis de geolocalización con varios videos, lo comprobó: «(…) los detalles de la fachada coinciden con fotogramas de uno de los videos difundidos».
Los vecinos del Cuartel de la Montaña, y otras zonas cercanas, dicen que la confusión está casi justificada: el edificio del Observatorio Cagigal es igual de monumental que el 4F. Es más, si se trazara una línea recta imaginaria, se impone sobre el museo militar. La perspectiva lejana del video tampoco ayuda; también hay que sumarle el caos y el miedo.
«Para allá es bien difícil entrar desde siempre, ahora más», comenta un vecino que también pensó que el 4F lo habían bombardeado. Con risa nerviosa y desconfianza, agradece que no fue así porque su casa está cerca. «No estaríamos aquí. De verdad», dice.
¿Por qué el Cagigal? Esa es una pregunta sin respuestas aún. Más allá de ser el Comando de la Milicia, los vecinos esta tarde no le encuentran un sentido lógico todavía. La cotidianidad les ha hecho comprobar que hay poca custodia militar allí. De hecho, insisten en comentar que «de ahí no sacaron muertos ni heridos». Pero a este punto, donde no hay versiones oficiales, nadie lo sabe con certeza.
«Más importante es el 4F. Ahí está Chávez. Es más histórico. A ellos (Estados Unidos) les falló eso. O no sabían, o no le dieron bien la información», dice un hombre muy activo en la movilización chavista de su comunidad y creyente de que hubo una traición en la cúpula del poder. Y por esa misma razón llamaron tanto la atención los videos que mostraban lo que parecía ser la destrucción de la edificación en la que Chávez se atrincheró el 4 de febrero de 1992 y en la que hoy se honra su mausoleo.
Ambos edificios tienen historia. El Observatorio Cagigal fue construido en la Colina Quintana en 1888 bajo el mandato del expresidente Juan Pablo Rojas Paúl, quien lo pensó como un espacio de estudio meteorológico y astrométrico. Esa misma montaña se bautizó luego como Colina Cagigal en honor a Juan Manuel Cagigal, matemático y astrónomo venezolano. Además, fue declarado «Bien de Interés Cultural de la Nación» el 27 de julio de 2005.
El mismo vecino, que habla de la historia del cuartel y cree que fue una traición lo que llevó a Maduro a ser capturado y trasladado a Nueva York, dice más: «Lo que sí es que de ahí ayer sacaron armas y se las repartieron a una gente».
Muy cerca del Observatorio Cagigal, a cuatro minutos en auto, está el llamado Bloque 7, que es la entrada a la comunidad de La Piedrita, controlada por «colectivos». El Estímulono pudo confirmar estos hechos, pero durante su recorrido vio caravanas de motorizados armados.
Los vecinos los han visto pasar en grupo e individualmente desde la mañana del 3 de enero. Dan vueltas por toda la parroquia, intimidan. Parece que quisieran atacar a alguien, pero nadie sabe a quién porque el silencio y la desolación son comunes, al menos hasta el domingo.
Ese ambiente es atípico en el 23 de Enero, un síntoma de la incertidumbre generalizada. Aun así, los defensores de la revolución están listos; el hombre que comentó sobre la supuesta entrega de armas se atreve con un vaticinio: «Yo no creo que vaya a pasar más nada, pero en caso de que sí, ya no es la Fuerza Armada, ahora es el pueblo armado».
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