“Sonic 3: la película”, el brillante arte de hacer reír y divertir
Sonic, el erizo de piel azul turquesa y sentido del humor estrafalario, se ha convertido en uno de los personajes más queridos del cine familiar. Y eso, gracias a que la franquicia cinematográfica, creció de menos a más, hasta alcanzar su punto más alto en la tercera parte de la entrega. El mejor regalo de Navidad para fanáticos y los amantes del cine que quieren pasar un buen rato
Sonic, el erizo azul mascota de la compañía de videojuegos SEGA, comenzó con mal pie en el mundo del cine. En 2019 y luego de años de un arduo esfuerzo de animación, el primer trailer de “Sonic the Hedgehog” llegó a internet y aterrorizó a los fanáticos de la saga. El diseño del personaje era tan desagradable y mal construido, que pasó a la historia como “Ugly Sonic”. También, marcó un hito: la producción escuchó las quejas y dedicó un considerable esfuerzo en un rediseño total, que vería la luz al año siguiente. Por lo que la siguiente vez que Sonic apareció en la cultura pop, era tan adorable, gracioso y vivaz como para cautivar. Y se volvió un éxito inmediato.
La tercera parte de la franquicia, “Sonic 3: la película”, mantiene ese aire de novedad lleno de promesas. Con un humor pensado para tener dobles lecturas — y hacer reír a niños y adultos — la historia es sencilla, accesible pero no superficial. Por lo que la premisa continúa los eventos de la anterior película de 2022. Sonic (de nuevo con la voz de Ben Schwartz en la versión original), ha madurado lo suficiente para ser algo más que un chico despreocupado capaz de correr a la velocidad de la luz y lanzar espinas cargadas de energía. De modo que la nueva aventura, le encuentra a punto de enfrentarse a su reto más complicado. Un enemigo con sus mismas capacidades, solo que utilizadas para el mal.
Que no es otro que Shadow the Hedgehog (con la voz de un divertidísimo Keanu Reeves), un antihéroe a la altura del desafío. La película se toma muy en serio el dar la oportunidad a sus personajes de crecer y hacerlos interesantes. Lo que rompe la lamentable máxima de las películas dirigidas a un público infantil, que parece suponer que los niños no son lo suficientemente sofisticados para entender giros interesantes en las historias. Pero en este caso, tanto el director Jeff Fowler como los guionistas Pat Casey, Josh Miller y John Whittington, saben que su audiencia natural es una generación criada por Internet. Por lo que hay mucho interés de divertir y hacer de toda la cinta un espectáculo con sustancia más allá de sus buenas animaciones.
El amigo de mi enemigoes…
Shadow es poderoso, odia al mundo y está decidido a arrasar con todo a su paso. Así que Sonic tendrá que buscar aliados. Que no son otros que Tails (Colleen O’Shaughnessey) y Knuckles (Idris Elba). La cinta se ríe de sí misma al tomar sus peores clichés — los héroes contra el malvado — pero lo hace con tanta originalidad y buen ritmo, que la experiencia es un recorrido a toda velocidad por un mundo en constante crecimiento. “Sonic 3: la película” no busca inventar el agua tibia en lo tocante a películas familiares. Lo que sí hace y muy bien es lograr que todo lo que cuenta no sea solo una excusa para hacer taquilla. También se trata de un argumento interesante que se hace más entretenido a medida que agrega elementos y giros.
Lo que lleva a su mejor punto. En medio de la necesidad de derrotar a Shadow, Sonic deberá tragarse su orgullo para pactar con Ivo Robotnik (Jim Carrey). El comediante, que ya se había convertido en la mejor parte de las dos películas anteriores, alcanza en la nueva entrega un nivel desconocido de humor delirante. Eso, al interpretar no solo a Ivo (la destilación pura del genio malvado al estilo del inolvidable Pierre Nodoyuna), sino al abuelo de este, Gerald Robotnik, el prototipo de villano que todos quieren odiar. El intérprete no solo se divierte creando una interacción rarísima y extravagante entre sus dos personajes. También, llevando su humor cruel, festivo y por momentos muy adulto, a un nivel brillante.
Carrey es de los mejores comediantes de Hollywood y en “Sonic 3: la película” explora en todo lo que su talento puede hacer. De romper la cuarta pared en un reencuentro psicótico, hasta una colaboración en que tanto Ivo como Gerald tienen una personalidad única y demencial. Buena parte de lo bueno en la película tiene de hecho relación con la capacidad del actor para brindar un ritmo frenético al guion. Mucho más, para identificar de manera tan precisa y bien pensada a sus dos personajes, que en ocasiones, parece que en realidad se tratara de dos actores distintos.
Esa energía maníaca de Carrey parece contagiarse al resto del elenco. Sonic nunca fue más desenfadado y vanidoso que en esta ocasión. Sin embargo, la gran sorpresa es la forma en que Keanu Reeves, brinda a Shadow — un antihéroe del juego lleno de matices — de fuerza. Puede parecer trivial, pero en realidad sorprende como el trabajo vocal del actor hace mucho por una figura que podría verse limitado a ser solo el antagonista de turno. Pero el guion le permite al personaje ser una contraparte digna de su versión en el videojuego, lo que suma puntos a la calidad de la película.
Lo que hace que “Sonic 3: la película” sea muchas cosas a la vez. De una divertida premisa para la familia, que no decepciona ni a los fanáticos ni al público casual, a una rara mezcla de guiños a la cultura pop. Lo cierto, es que este experimento que salió bien, demuestra que el cine infantil no tiene ser necesariamente trivial, ridículo o solo pasable. Con una historia que deja un final abierto — y habrá cuarta parte para el 2027 — queda algo claro. Se puede hacer una historia para los más pequeños de la casa sin considerarlos menos capaces de disfrutar una película de calidad. Un mensaje que el cine debería recordar con más frecuencia.
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